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A tal Reina…
tal honor: LA ORQUIDEA.
Al llegar la
fiesta de nuestra Madre mil regalos resultan insuficientes para que
sienta y comprenda que es mucho el cariño y otro tanto el amor que
esos obsequios guardan y pregonan.
En mayo, rosario
y oraciones, ofrendas y peregrinaciones, romerías y cantos
constituyen el gran secreto a voces por los creyentes celebrado:
MARIA MADRE DE DIOS Y DE NUESTRO PUEBLO.
La “orquídea”
alumbra la riqueza mariana que todos llevamos ayudando a crecer
el alma. Significa la firme creencia de que, Santa María Virgen,
sigue siendo de capital importancia para seguir caminando tras las
huellas del que venció en un madero a la muerte: CRISTO RESUCITADO.
María, en reciprocidad, nos devuelve esta singular respuesta: la
mayor riqueza que me podéis dar es ser testigos de Jesús Resucitado.
Que Pentecostés nos traiga el DON DE LA FORTALEZA ANTE LA DEBILIDAD.
“No es fuerte quien no cae sino, aquel que después de caer, se
levanta”
J.Leoz |