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La belleza a veces está tan escondida que, a penas, se percibe. Algo así ocurrió con Dios: vino, y los suyos, no le recibieron. Hoy, adentrándonos en el siglo XXI, necesitamos descubrir esa grandeza que el mundo se resiste a mostrarnos: su bondad. Por ello mismo, la Navidad, es un ponernos esas lentes que nos posibilitan contemplar, ser y vivir de una forma nueva. Dios, en un Niño, nos descubrirá sensaciones inimaginables Dios, en un Niño, hará que nos estrechemos la mano Dios, en un Niño, doblegará nuestros afanes de simple apariencia Dios, en un Niño, reabrirá nuestro corazón al perdón y a la ternura Dios, en un Niño, levantará nuestros ojos hacia el cielo La Navidad, en un Niño, nos descubre la belleza encantadora de Dios La Navidad, entre otras cosas, nos hace ver y amar el corazón de Dios La Navidad, es Dios gimiendo con el hombre en la tierra. La Navidad es, sobre todo, otear en el horizonte la llegada de Jesús. Te deseo, de todo corazón, que vivas y celebres estos próximos días, con el júbilo de los pastores de Belén y con mismo cántico de alabanza de los ángeles: ¡GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES QUE AMA EL SEÑOR!!!!! Javier Leoz
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