PINCELADAS

PARA LA CUARESMA

 

 

LUCHA

 

Viernes 5ª de cuaresma

"Quieren apedrear a Jesús, porque dice que es Dios" (Jn 10,31-42)

 

 

 

Dentro de nosotros cabalgan dos sentimientos: el mal y el bien. La cuaresma es ese campo donde, Dios, nos ayuda (con la oración, eucaristía, caridad, ayuno) a vencer esa porción de nosotros que no nos deja ser fieles a su Palabra. Subyugar de golpe a nuestra debilidad, es prácticamente imposible. Durante 40 días, peldaño a peldaño, vamos subiendo por esa escalera que nos conduce a la perfección de nuestra vida cristiana, a nuestra identificación con Cristo.

Francisco de Javier, marchó a París, con unos ideales y con unas pretensiones muy distintas a las que descubrió y puso luego en práctica durante toda su vida. Su conversión, es para todos nosotros, un estímulo que nos invita a ir –poco a poco- en búsqueda de lo que realmente merece la pena.

Todos tenemos un pequeño un gran “Goliat” dentro de nosotros mismos que se nos enfrenta, que nos humilla, que nos impide progresar por los caminos de Dios.

Jesús, como entonces, sale a nuestro encuentro. Nos invita a ser perfectos como Dios mismo lo es y, como ayuda, se ofrece para acompañarnos en ese camino –dificil- pero lleno del amor que Dios nos tiene.

 

Interpelación para hoy

¿Dejamos pasar fácilmente aquello que estorba a nuestra fe? ¿Intentamos luchar con aquello que nos impide crecer espiritualmente?

 

 

 

 

 

Buscar a Dios (San Agustín)

 

No le reces a Dios mirando al cielo, 
¡ mira hacia adentro ! 
No lo busques a Dios lejos de ti, 
sino en ti mismo... 

No le pidas a Dios lo que te falta: 
¡ búscalo tú mismo!, y Dios lo buscará contigo, 
porque ya te lo dio como promesa y como meta 
para que tu lo alcances... 

No reproches a Dios por tu desgracia; 
¡ súfrela con Él ! Y Él sufrirá contigo; 
y si hay dos para un dolor, se sufre menos... 

No le exijas a Dios que te gobierne, 
a golpe de milagros, desde afuera; 
¡ gobiérnate tú mismo ! 
con responsable libertad, amando, 
y Dios te estará guiando 
¡ desde adentro y sin que sepas cómo! 

No le pidas a Dios que te responda cuando le hablas; 
¡ respóndele tú!, porque El te habló primero; 
y si quieres seguir oyendo lo que falta 
escucha lo que ya te dijo. 

No le pidas a Dios que te libere, 
desconociendo la libertad que ya te dio.

¡ Anímate a vivir tu libertad! 
y sabrás que sólo fue posible 
porque tu Dios te quiere libre. 

No le pidas a Dios que te ame, 
mientras tengas miedo de amar 
y de saberte amado. 


¡ Ámalo tú! 
y sabrás que si hay calor es porque hubo fuego 
y que si tú puedes amar es porque El te amó primero.

 

Javier Leoz

patxileoz@telefonica.net