PINCELADAS

PARA LA CUARESMA

 

PENITENCIA

 

Miércoles 5ª de cuaresma

"Si os mantenéis en mi palabra, seréis discípulos míos" (Jn 8,31-42)

 

 

El mundo de la opulencia, solemos decir, que nos aburre y produce hastío en nosotros. Pero, la realidad de muchos cristianos, es que –durante la cuaresma- en poco difiere respecto al resto del año. Es bueno, hasta por razones sanitarias, el frenar un poco ese afán culinario.

Lo extraordinario, en este camino hacia la Pascua, es andar ligeros de equipaje. Sentir sensaciones nuevas como la sobriedad. La vigilia o el ayuno, en sí mismos, puede que no tengan valor absoluto. Pero, a través de ellos, conseguimos senbilizarnos ante los días que se acercan; entrar en comunión con ese Jesús que, en el desierto, ayunó durante 40 días; salir victoriosos, como Jesús lo hizo, de ese maligno que nos tienta y nos dice que hemos de abandonar el camino de Dios para echarnos sin pensarlo dos veces por el atajo de la simple apariencia, egoísmo o materialidad de las cosas.

Cada viernes, cuando evitamos la carne, se constituye en un bello símbolo: nos acordamos de Jesús. Nuestras casas huelen a Jesús. La dieta cuaresmal, de pescado sencillo, nos habla y nos educa en el camino  hacia la Pascua.

 

INTERPELACIÓN PARA HOY

Si quitamos, estos signos de penitencia, ¿no estaremos –en el fondo- suprimiendo un ambiente cristiano en nuestras familias? ¿Que no es lo importante? ¿Y qué es lo importante? ¿No será en el fondo que, por la debilidad de nuestra fe, quitamos fuerza a ciertos símbolos o gestos?

 

 

 

 

 

¡Ante la cruz!  (Ángel Luis Martín)

 

El sol se aleja,
El cielo se nubla.
El viento se calla,
el agua se hiela,
Y la tierra se viste de vida.
¡Ante la cruz!
Un hombre se arrodilla,
una mujer llora,
un joven reza,
un niño se alegra,
un anciano la besa.
¡Ante la cruz!
Un pueblo se reúne,
un pueblo canta,
más que llora.
Porque ha sido vencida,
por el Señor de la vida

 

 

 

 Javier Leoz

 patxileoz@telefonica.net