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PINCELADAS PARA LA CUARESMA
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Sábado 3ª de cuaresma: LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR "Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo" (Lc 1,26-38) |
Las dificultades llegan a acobardarnos en el arduo camino de la vida. En la consecución de los ideales que dinamizan y sostienen nuestra existencia. Cuando, uno, pone todo ello en manos de Dios, los abrojos y las zancadillas se llevan mejor. San Francisco Javier desde Malaca escribía a la Compañía de Europa: “Dos cosas nos ayudan a los que en este viaje vamos, para vencer los muchos impedimentos que el demonio pone por su parte: la primera es ver que Dios sabe nuestras intenciones; la segunda, ver que todas las criaturas dependen de la voluntad de Dios, y que no pueden hacer cosa sin permitirlo Dios”
INTERPELACIÓN PARA EL DÍA
¿Nos sentimos acompañados por Dios en el día a día? ¿Dejamos un espacio, un silencio, un hueco en el corazón para que Dios nos ilumine o nos indique el camino a seguir?
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Abandono en Dios (Anónimo)
Yo me abandono ¡oh Dios! en tus manos. Toma este barro y trabájalo como arcilla entre las manos del alfarero dale una forma y después, rómpela, si quieres como es despedazada la vida de tantos hermanos. Pide, ordena ¿Qué quieres que haga? ¿Qué quieres que no haga? Ensalzado o humillado, perseguido, incomprendido, calumniado, alegre o triste, o inútil para todo, sólo diré, a ejemplo de tu Madre: “Hágase en mí según tu palabra”. Dame el amor por excelencia, el amor de la cruz. Pero no de las cruces heroicas que podrían nutrir mi vanidad, sino de las cruces vulgares que, sin embargo, llevo con repugnancia. De esas que se encuentran cada día en la contradicción, en el olvido, en los juicios falsos, en la frialdad del alma, en los desaires y desprecios de los demás; en el malestar y defectos del cuerpo, en la oscuridad de la mente y en el silencio y aridez del corazón. Entonces sólo Tú sabrás que te amo, aunque ni yo lo sepa, con eso me basta.
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Javier Leoz
patxileoz@telefonica.net