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PINCELADAS PARA LA CUARESMA
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Lunes 3ª de cuaresma: SAN JOSE, ESPOSO DE LA VIRGEN "Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados" (Lc 2,41-51) |
Y es que, lo más fácil, es tirar los bártulos a la calle. Renunciar de aquel camino que Jesús nos enseña como el auténtico y único que conduce a la paz y al mismo Dios. San Ignacio llegó a decir: “en tiempo de tormenta no hacer mudanza”. Aunque, en algunos momentos, pueda ser lo aconsejable antes de que, la riada, se lo lleve todo por delante.
Es bueno pensar que hacemos lo que buenamente podemos y que, por otra parte, Dios –que es el jefe de la barraca- es el máximo responsable, la voz autorizada, la sombra que siempre permite que ocurra lo que ocurre o que no fructifique (en el tiempo que nosotros quisiéramos) tantos desvelos e iniciativas que proponemos e inventamos, para que su nombre sea conocido, alabado, bendecido, celebrado y no rechazado.
La serenidad es saber escapar de la ira y por lo tanto de muchos momentos de dolor y de tristeza.
La Cuaresma, entre otras cosas, supone dejarnos acompañar y aconsejar por el Señor camino de la cruz. Hacer lo que podemos implica, además, otro aspecto: mirar un poco más hacia arriba.
INTERPELACIÓN PARA EL DÍA
¿En qué y por qué perdemos la serenidad?
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Ayúdame a imitarte (anónimo)
Tu rostro es dulce,
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Javier Leoz
patxileoz@telefonica.net