TERCER DOMINGO
DE ADVIENTO

 

 

¡ESTEMOS ALEGRES…EL SEÑOR VIENE!

1 Hermanos: Estad siempre alegres en el Señor. Nuestro Redentor está cerca y hacia él dirigimos nuestra súplica antes de encender la tercera vela de la corona del Adviento.

       Avanzando hacia tu encuentro, Cristo Jesús, nos preparamos animados por la palabra profética del santo Precursor, Juan el Bautista. Cuando estamos muy cerca de la fiesta de tu Nacimiento, Señor Jesús, crece nuestra alegría porque sigues con nosotros y no has dejado de hacerte presente a tu Iglesia para cumplir la obra inmensa de la salvación del mundo. Te recibimos, sacerdote eterno, en nuestra asamblea, santo y dador de la alegría, Jesucristo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

       R. Amén.

 

2.

Monición

la

tercera

luz

 

En las tinieblas se encendió una luz,

en el desierto clamó una voz.

Se anuncia la buena noticia: el Señor va a llegar.

Preparad sus caminos, porque ya se acerca.

Adornad vuestra alma como una novia se engalana el día de su boda.

Ya llega el mensajero; Juan Bautista no es la luz,

sino el que nos anuncia la luz.

Cuando encendemos estas tres velas

cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para que brilles, llama para que calientes.

     ¡Ven a salvarnos! ¡Marana thá! ¡Ven, Señor Jesús!

          

3.Gesto: se enciende la tercera vela

Canto: Tan cerca de mí (u otro apropiado)

 

4.ORACION Si solamente hay rito de la corona de adviento (sin eucaristía) de puede finalizar con la siguiente oración

 

Desde el pesebre


Desde el pesebre de Navidad nace una esperanza nueva.
En la sonrisa de un Dios que es niño se asoma, frágil, la luz del Reino.
Un niño Dios que necesita cuidados, caricias, atención.
Una esperanza nueva que crecerá con el esfuerzo de todos.

Una madre atenta, dispuesta para lo que Dios pide,
que no vacila en decir sí y entregar la vida entera.

La Madre, del Señor y Madre nuestra.
María de Nazareth,
camino que conduce al Padre.

Dios que nace en un pesebre, olvidado, a la intemperie.
Recordándonos su presencia entre los pobres que sufren.

Navidad, el signo de un Dios que se hace pobre

para llamar al Reino desde los olvidados del mundo.

¡Alégrense: pastores,
campesinos, obreros de todo tiempo!
Llegó la Buena Noticia, que empiece la Fiesta, en medio del pueblo.

La liberación esperada ha dejado de ser sueño.
Empezó a ser realidad la semilla del mundo nuevo.

Cantemos con alegría, unamos voces y manos.
Vamos a ver al Dios vivo, festejemos su nacimiento.

Desde el pesebre de navidad, un grito surge, de aliento,
Dios está con nosotros, marchemos hacia su encuentro.

El Dios que nace es un niño necesitado y pequeño,
que requiere nuestra entrega para hacer crecer el Reino.

Navidad, como María, contemplar desde el silencio,
el misterio de Dios hombre, que nos convoca a cambiar,
a vivir para los otros, a construir en el mundo
el inmenso sacramento de la presencia de Dios
que nos contagia su aliento.

Un Dios que llega a los hombres
que se hace hermano nuestro. Amén

 

5.Proclamación de la Palabra

Evangelio: Lucas 3, 10-18
"¿Qué debemos hacer?"

 
-Momento de compartir
¿De verdad estamos interesados en cambiar en algo?
¿Estamos dispuestos a dar muestras de conversión?

¿Preferimos que otros hagan a nosotros hacer?

 

Padrenuestro