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MES DE MAYO NOS ALEGRAMOS CON MARIA "FLOR DE LAS FLORES"
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31ºdía
1. Saludo Hoy, con este pensamiento, clausuramos el mes de mayo dedicado a la Virgen María. Todo, en estas semanas atravesadas por la Pascua, nos ha hablado de Ella. Mejor dicho, con María, hemos vivido más intensamente y con más fervor la alegría del Señor Resucitado. El orgullo y la satisfacción de María, es precisamente que vivamos con hondura la Pascua de Jesús, su Hijo. Entre todas las flores que hemos recogido del jardín de mayo, María, es sin duda la mejor y la más valiosa:
*Las flores se marchitan, María permanece siempre viva. *Las flores cambian de color, María siempre es la misma *Las flores crecen según y en donde, María surge en todas latitudes *Las flores se regalan según y a quién, María se ofrece a todos sin distinción. *Las flores esconden espinas, María es la delicadeza personificada *Las flores a veces esconden falsos secretos, María es un cheque en blanco para Dios
Ciertamente, María, es la flor de las flores. ¡Por algo, Dios, la quiso para El! Muchos símbolos hemos ofrecido en este mes a María. Otros tantos cantos hemos entonado en su honor. Multitud de sentimientos han brotado desde lo más hondo de nuestras entrañas. ¿Qué le podemos ofrecer en este último día? ¿Qué podemos dejar, delante de Santa María, que sea original y nuevo a la vez? No lo dudemos. Nos ofrezcamos nosotros. Hoy, en este último día de mayo, María se siente agasajada con los nombres y apellidos de todos y cada uno de nosotros. Con nuestras grandezas y pobrezas, riquezas y miserias, virtudes y defectos. Un devoto se acercó a María y le preguntó; ¿qué puedo darte, María, que no tengas? Una voz le susurró: hace tiempo que espero que me des tu corazón. Que la mejor ofrenda, en estas últimas horas de mayo, sea precisamente nuestra propia existencia. Nuestro propósito de seguir adelante conociendo la vida de Jesús y viviendo según su Palabra. Y, eso, no es una flor fácil de comprar ni de cortar: nace, crece y se conquista con sacrificio, verdad, oración, luchas y santa terquedad en la gran floristería que se llama: FE EN DIOS. Que la alegría que sintió, Santa Isabel, al recibir a María, la sintamos nosotros también en estos momentos. Lo hacemos, como no podía ser de otra manera, simbolizándolo en esta gran cesta con flores distintas.
2. ORACIÓN
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