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1ª estación: Jesús condenado a muerte Y condenados los que, de par de mañana se subieron al tren de la vida, sin derecho a replica ni defensa alguna. Todos subidos en el patíbulo con ruedas y sentenciados por aquellas manos cobardes que se hacen valientes en la oscuridad de la noche
2ª estación: Jesús con la cruz La cruz del terrorismo descansa sobre nuestros hombros y la lleva esta sociedad nuestra por años que parecen sin término Cientos de hermanos nuestros, una vez más, la llevaron ayer de madrugada No la querían…no la pretendían…los que entienden de razones la regalaron De par de mañana
3ª estación: Cae Jesús por primera vez Cayeron sin distinción de edad, colores, nacionalidades ni credos cayeron sin entender ni comprender el por qué de estas cruces que ajustan sobre nuestros cuerpos asesinos con almas inertes
4ª estación: Jesús encuentra a su Madre Y en medio del caos y del dolor de la prueba y de la consternación surgen signos de esperanza: Niños que encuentran a sus madres…y madres que abrazan a sus hijos Esposos que regresan a sus hogares…y la silla vacía del que ya nunca volverá y hermanos que buscan y celebran el regreso de sus hermanos.. Es la alegría del encuentro cuando para muchos todos nos pareció perdido
5ª estación: Jesús ayudado por el cirineo Amor sin límite para la barbarie sin tregua sangre donada en colas interminables enfermos que saltan de sus camas para aquellos que llaman exhaustos a las puertas el ignorante que ejerce profesionalmente de médico y los que estando lejos hubiéramos abierto de par en par…las puertas de nuestra propia casa
6ª estación: la Verónica enjuga el rostro de Jesús Rostros anónimos salen al socorro de los “cristos” ensangrentados, heridos y muertos Mientras unos matan… otros salimos al camino y al arcén para enjugar con nuestra solidaridad a los que lloran por lo que han perdido
7ª estación: Cae Jesús por segunda vez La humanidad somnolienta cae de nuevo bajo el peso aplastante de los que no conocen ética ni moral y sacuden en la sed de sangre sus propias vergüenzas Nunca podrá más: la sin razón de la barbarie que la libertad y la fraternidad del mañana que vamos sembrando
8ª estación: Jesús habla a las mujeres de Jerusalén Y lo sigue haciendo en gestos heroicos: del que grita no a violencia del que llora por el que no quiere o no sabe llorar del que habla porque sabe que no puede callar o del que guarda silencio por el que, tal vez, en su guarida está riendo
9ª estación: Cae el Señor por tercera vez El destino se confundió con el mismo infierno la vida con la muerte los proyectos e ilusiones con un aborto premeditado. Cayeron…pero lo que no saben ni intuyen los terroristas es que, desde ese mismo momento Dios, aún llorando, en sus brazos uno a uno …los fue alzando al cielo en sus brazos
10ª estación: Jesús despojado de sus vestiduras El sinsentido despojó a los hogares de padres e hijos arrambló con la paz y el sosiego de pueblos enteros Nos quitarán la vida…sembrarán los arcenes de muerte pero nunca nos arrancarán el deseo de vivir en la libertad deseada
11ªestación: Jesús es clavado en la cruz El estudiante y el trabajador, la embarazada o el anciano disfrutando de su vejez con ellos, Jesús y todos nosotros, Madrid y el resto de nuestra nación hemos sido clavados en esa cruz traicionera del terror que algunos se empeñan en defender, manipular y..hasta justificar
12ªestación: Jesús muere en la cruz Murieron de par de madrugada cuando el día les había llamado a la vida cerraron los ojos al mundo pensándolos abrir también mañana Esa sangre que baja a chorros por el Manzanares será siembra, no lo olvidemos, de un futuro de triunfo sobre los que son guadañas miserables de tanto ser inocente
13ªestación: Jesús es bajado de la cruz Nombres y apellidos, rostros y familias enteras pasan a formar parte de nuestra memoria y de nuestra historia Con emoción contenida los acogemos en nuestro corazón como quien sabe que ellos han sido los paganos del miserable terror
14ªestación: Jesús es puesto en el sepulcro Todo se ha consumado; amasijo de hierros y soledad la azaña de los valientes se ha cumplido. ¡Pero no! Todo esto no ha sido siembra perdida: Llegará un día en que estas doscientas vidas fructificarán en las espigas de la libertad y de la paz en el rosal que florecerá la fraternidad por fin conquistada en los hombres que recordarán a los que murieron clavados e inocentemente camino de un alborada. ¡No! ¡Por supuesto que no! La sangre de estos hermanos nuestros se suma a aquella por Jesús derramada. Han sido clavados en la misma cruz de aquel que subió al madero para hacernos entender lo que a veces olvidamos: Que estamos llamados al AMOR y no al ODIO A LA VIDA Y A LA RESURRECCIÓN DESPUÉS DEL CALVARIO
Javier Leoz (Peralta/Navarra
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