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LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES |
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DESDE LA CASA DE LOS NOMOS Un
lugar para Dios
Pero muchos se preguntan en nuestro tiempo si realmente hacen falta
todavía lugares de culto, o más de los que ya abundan en nuestro entorno.
En definitiva, lo que nos quieren decir es que no hay Dios para tanto, o
tantos para Dios. Parece que el ateismo o el agnosticismo reinante dan por
hecho que Dios ha muerto socialmente hablando, y que sólo queda su imagen
en la mente de aquellos que lo quieran admitir. Dios, dicen, es una idea
cultural para aquellos que privadamente quieran admitirla y vivir de acuerdo
con lo que creen.
Muchos caen en la tentación de pensar lo mismo, o de interrogarse
sobre la verdad de estas afirmaciones. Por eso, más que los argumentos teológicos
y las demostraciones apologéticas, es un gozo escuchar de un gran literato
que acaba de morir estas palabras: “El
hombre tiene necesidad de creer en Dios y hablar con Él”. Se
trata de José María Sánchez-Silva, el autor de aquella obra tan bonita
llevada a la pantalla del cine y que se llama MARCELINO
PAN Y VINO.
En una entrevista concedida a un periodista unos meses antes de morir
afirmaba entre otras cosas: Existen
muchas pruebas de la presencia de Dios en el tiempo, pero si no fuese así,
el hombre tendría la necesidad de inventarlo…Es totalmente necesario
hablar con Dios en el mundo de hoy, pese a que dicen que se está
descristianizando. La gente tiene necesidad de hablar con Dios, y puede que
intente rehuirlo por pudor o por respeto, que diga “¿Cómo voy a llamar
de tú
a Dios?” como lo hacemos en el Padrenuestro. Yo les digo ¿cómo podría
hablar a Dios de usted, si está dentro de mí? Continúa
diciendo: Pienso
que siempre se ha necesitado de Él. Ahora sí se está notando más un
acercamiento de los más jóvenes, de futuros hombres y mujeres puros y
sanos, pero el hombre necesita de Dios. Siente la presencia de un Ser
Superior, que significa el sumum de la justicia, de la belleza y del amor de
todo lo que quiere ser el hombre. De ahí yo creo que nace esta búsqueda de
Dios…
Creer es sencillo, aunque tenga sus dificultades a la hora de vivir
la fe. Cristo, cuando vino a este mundo, se rodeó de una “clientela” de
pobres, enfermos, desgraciados, tullidos… y a ellos fue a los que primero
se entregó. Yo pienso que deberíamos ser igual de sencillos que los niños,
y en cierto modo lo somos, lo que pasa es que hay un concepto un tanto
grotesco del hombre, cuando todo hombre tiene un niño dentro… Cuando
pienso en Jesús imagino un hombre sencillo, afable, bondadoso pero nada ñoño
ni amanerado. Un hombre como alguno de los que conocemos o vemos, admirable
por su sencillez y su valor tranquilo. Un Jesús que está dentro de
nosotros.
Pues,
como dice Sánchez-Silva, todos tenemos necesidad de Dios, de hablar con El.
Lo necesitamos urgentemente. Esta es la razón que nos ha movido a meternos
en la aventura de hacer una iglesia, un templo. Es sencillamente construir
un lugar para El, y un lugar para todo aquel que quiera estar con El, hablar
con El, reposar un rato junto a El. Todas
las iglesias son pocas para abarcar la grandeza de Dios. Menos mal que El se
ha hecho pequeño, sencillo, un trozo de pan que cabe en cualquier lado.
Pero el templo es el lugar del pueblo, o de la ciudad, donde el hombre puede
disfrutar del silencio y la soledad junto a Alguien que, sin manifestarse físicamente,
le está mirando y le habla al corazón. No hay que dejar a Dios solo en sus
templos. Desde cada lugar sagrado, desde cada templo, se vislumbra por una
ventana misteriosa la eternidad, y el hombre puede respirar a fondo el
ambiente del cielo. Dios te espera en su casa. No dejes de atender su
invitación. Juan García Inza
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