LA VERDAD
NOS HARÁ
LIBRES
 

TODA LA VIDA Y LA VIDA DE TODOS

Me dispongo a escribir mi artículo semanal en el espacio LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES de nuestra página MERCABÁ. Tenía pensado ya hace días hablar del valor de la vida, del respeto sagrado a la vida, porque este domingo primero de Febrero celebramos la JORNADA POR LA VIDA. 

Es abundadísima la doctrina sobre el valor de la vida. Juan Pablo II no se ha cansado de defenderla desde que inició su Magisterio Pontificio. Documentos hay para completar un buen archivo sobre el tema. Y además, es de pura lógica, de sentido común, de justicia elemental, el deber que tenemos de amar la vida, de protegerla, de evitar todo lo que pueda atentar contra su dignidad. 

Pero vemos que la vida sigue siendo amenazada. Desde Caín hasta hoy se sigue matando, se sigue atentando contra la integridad, se sigue condenando a muerte, y dejando que se mueran los pobres más pobres, negándoles un poco de pan cada día. Hay violencia en los hogares, en los centros de enseñanza, en los lugares de trabajo, en los centros de ocio, en la calle y, esto es lo más grave, EN EL VIENTRE MATERNO. ¡Qué incoherencia más tremenda manifestarse contra el terrorismo, o contra los atentados al medio ambiente, mientras se legaliza, se protege, y se financia el aborto, y en muchos sitios la eutanasia! ¿Lo entiendes tú, amigo lector? Yo nunca lo he entendido ni lo entenderé.

Tengo sobre mi mesa artículos, declaraciones, libros, manifestaciones a favor de la vida. Pensaba citar varios textos, pero la inmediatez de este medio tan magnífico que usamos, y que se llama Internet, te hace cambiar de planes al segundo. Antes de comenzar el artículo consulto bandeja de entrada en mi cuenta de correo electrónico, y me encuentro con un precioso mensaje que me envía una amiga de la red, del otro lado del Océano, con la que suelo dialogar electrónicamente de cuando en cuando. Se llama María Mercedes, y me envía esta bella historia que habla tiernamente del amor a la vida. Te la ofrezco para que la leas, ya me dirás:

Como pajaritos enjaulados...

El pastor de un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra llegó a su iglesia un domingo cargando una mohosa jaula de pájaros, doblada y vieja, y la colocó sobre el púlpito. Se fruncieron varios ceños y, a manera de contestación, el pastor comenzó a hablar:

"Estaba caminando por el pueblo ayer, cuando vi un joven caminando hacia mí meciendo esta jaula de pájaros. Dentro de ella había tres pajarillos silvestres, temblando de frío y de miedo. Detuve al muchacho y le pregunté, '¿Qué llevas ahí, hijo?'"

"Son tan solo unos pajarracos", fue la respuesta.

"¿Y qué vas a hacer con ellos?", le pregunté.

"Los voy a llevar a casa y me voy a divertir con ellos", me contestó. "Voy a molestarles, a sacarles las plumas y hacerles pelear. Esa será mi diversión por hoy con mis amigos."

"Pero te vas a cansar de esos pajarillos tarde o temprano. ¿Qué harás con ellos entonces?", le dijo el Pastor.

"Tengo unos gatos", dijo el muchacho. "Les gustan los pájaros. Se los daré de postre y se pondrán contentos".

Me quedé sin palabras. Por fin le dije. "¿Cuánto quieres por esos pájaros, hijo?"

"¿¡Eh!? ¿Para que los quiere? Son unos simples pájaros viejos del campo. No cantan. ¡Ni siquiera son bonitos!

"¿Cuánto?", insistí. El muchacho me miró como si estuviera loco y me dijo, "diez dólares"

Busqué en mi bolsillo y puse en sus manos un billete de diez dólares.

En un segundo el joven desapareció. Yo recogí aquella jaula y la llevé al final del callejón, donde había un árbol y césped. Poniendo la caja en el piso, abrí la puerta y, golpeando suavemente los barrotes, convencí a los pajaritos a que salieran a la libertad.

Bueno, esa es la historia de la jaula vacía sobre el púlpito. La traje porque me recordó otra historia infinitamente más gloriosa. Se trata de nuestra historia.

Un día Satanás y Jesús estaban conversando. Satanás acababa de venir del Jardín del Edén y estaba jactándose. "Acabo de capturar al mundo lleno de gente allí abajo. Me hice una trampa, utilicé carnada que sabía que ellos no podían resistir. ¡Los agarré a todos!".

"¿Qué vas a hacer con ellos?" , preguntó Jesús.

Satanás respondió, "¡Me voy a divertir! Voy a incitarles toda clase de fantasías. Se creerán poderosos y sabios. Terminarán peleándose entre ellos mismos. Hasta las parejas se divorciarán. Las mismas cosas buenas que has creado les dominarán: el sexo, el dinero. Esos hombres que tanto amas serán borrachos y drogadictos. Les voy a enseñar como inventar armas y se destruirán entre ellos mismos... ¡Me voy a divertir en grande!".

"¿Y qué harás con ellos cuando termines?", preguntó Jesús.

"Oh, los mataré", exclamó Satanás con una risa sarcástica.

"¿Cuánto quieres por ellos?" ,preguntó Jesús.

"Oh, tú no quieres a esa gentuza. No valen nada. Se reirán de ti en tu cara ¡Te escupirán, te maldecirán y te matarán de la manera más salvaje! ¡Tú no quieres a esa gente!".

"¿Cuánto?", insistió Jesús.

Satanás miró a Jesús y, mofándose, dijo... "¿Cuanto?". Nada menos que tu propia vida, hasta la última gota de tu sangre."

"¡HECHO!" , dijo Jesús.

El pastor levantó la jaula, abrió la puerta, y se fue del púlpito.

LO CIERTO ES QUE JESÚS: "ME AMÓ Y SE ENTREGÓ POR MÍ"

Saludos

Ma. Mercedes

Bonito, ¿verdad? En el cartel anunciador de esta JORNADA POR LA VIDA, aparecen varias escenas de seres humanos: un feto en el vientre materno, unos jóvenes, un matrimonio haciendo una consulta, una anciana, y en el fondo, de un modo bien visible, el Cristo resucitado pintado por el Greco. Todo un canto a la vida en imágenes. No hace falta más. Hay que ABRIR JAULAS Y DEJAR QUE LA VIDA VUELE. Hay que romper todos los cepos que ATRAPAN LA LIBERTAD. La vida es sagrada. Termino con unas palabras de Juan Pablo II dirigidas al viejo continente, en donde condena el consumismo y afirma que "si sólo se llenan las manos y el alma queda vacía, al final el hombre se convierte en un ser vacuo". Nosotros estamos a favor de la VIDA, de TODA VIDA, y especialmente LA HUMANA, porque es sagrada.

Juan García Inza

juangainza@hotmail.com

 

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