LA VERDAD
NOS HARÁ
LIBRES

 

TENDRÁ LUGAR UNA GRAN MANIFESTACIÓN EN TODA ESPAÑA

            

Sí, tal y como lo oyen, o leen en estos momentos. Durante todo el año ya estamos acostumbrados a presenciar, y a veces sufrir, multitud de manifestaciones que, haciendo uso de la libertad de expresión y el derecho al pataleo que nos concede la democracia, reivindican un sin fin de cosas. Unas justas, otras seguramente no tanto. Pero en Semana Santa va a tener lugar en toda España una manifestación extraordinaria, multitudinaria, espectacular,  en la que se van a echar a la calle miles de personas para protestar y reivindicar cosas muy justas. Y además lo harán en un clima de absoluto respeto. Y millones de personas lo van a presenciar, incluso pagando una silla para estar más cómodos y sin prisas.

            Ya presiente el lector a qué me estoy refiriendo. Sí, a las clásicas procesiones penitenciales, de las que todo el pueblo está de acuerdo y nadie protesta. Es muy posible que para un número considerable sean estos desfiles pasionales una ocasión pintiparada para pasar un rato agradable. La verdad es que la procesiones se salen de lo corriente. Es algo distinto. Los  turistas que no saben de qué va el tema y las presencian se quedan atónitos. Gente con trajes exóticos, la cara tapada, haciendo penitencia, cargando con cientos de kilos de trono, unas imágenes más o menos artísticas que representan a personajes del pasado, bandas de música, soldados romanos, cornetas y tambores a todo gas, autoridades con traje serio y vela en la mano, sean del partido que sean, monaguillos, clero revestido solemnemente, muchas flores y luces, y hasta una batallón de soldados donde tienen la suerte de contar con ellos. Y el tema: la Pasión y Muerte de Jesucristo.

            Dejando a un lado ahora la religiosidad popular que se expresa como sabe y como puede, yo quiero ver en las procesiones una manifestación pública, debidamente seria y ordenada, en la que se protesta y se reivindican muchas cosas

            ¿De qué se protesta?: De las injusticias que se comenten a diario, como la que hicieron con Jesucristo. De una religiosidad que muchísimas veces se queda recluida en las sacristías y no son capaces de sacar un signo sagrado a la calle. De la violencia, que eso fue lo que se practicó con Jesucristo y el cristianismo. Del sarcasmo y la burla que se esgrimen frecuentemente contra el hecho religioso cuando no se trata con respeto, o se le silencia injustamente. De las bufonadas de algunos chistosos que acaparan las pantallas en horas punta. De los comentaristas que nos llaman "bastardos", "oportunistas", "indeseables", y  "viejo inútil que no se entera de nada", haciendo referencia a quien ya sabemos. Protestamos de todo lo vulgar, grosero, antidemocrático, irrespetuoso, oportunistas contra la religión y la persona humana.

            ¿Qué se reivindica? El respeto a la vida. No se puede tolerar ningún tipo de terrorismo como sucedió ya hace dos mil años, y sigue sucediendo ahora, eliminando seres inocentes por incompatibilidades ideológicas, o por revanchas políticas, o por puro egoísmo inhumano.  Reivindicamos el puesto justo que le corresponde a la Religión, que es mucho más antigua, y  necesaria, que una buena  parte de los  nuevos programas que se ofrecen como los modernos redentores del hombre y de la sociedad. Queremos reivindicar que la religión  goce en los centros de enseñanza de los derechos que le asisten como disciplina fundamental para el creyente. Reivindicamos un respeto, una protección del hecho religioso, una limpieza de intenciones para no convertir lo religioso en un fenómeno publicitario, y en una mercancía oportunista. Reivindicamos la dignidad del ser humano.

            Reivindicamos, como no, que los cristianos seamos trasparentes, honestos, leales, comprometidos, auténticos... Que no pensemos que ya todo está en vestir una túnica, un capirote, o un uniforme de romano. Es magnífico arrimar el hombro para portar un paso, pero que no retiremos el hombro del compromiso y de la cruz una vez recogida la procesión.

            Quiero enfocar las procesiones, como la gran manifestación de los cristianos de toda España a favor de la fe, la paz, la convivencia, la familia, la Iglesia, la vida, el perdón, la solidaridad, y la alegría de contemplar, aunque sea chupando un caramelo,  a Cristo crucificado, y a la Virgen, y a los penitentes, y a los curas, y a las mismas autoridades que puede ir libremente por nuestras calles sin que nadie se asombre ni se irrite porque la FE sale de nuestro interior para decir con orgullo que creemos. Y que pasados estos días, siga la procesión, no sólo por dentro, sino a la luz del sol o con el cielo estrellado. ¡Bienvenida la gran manifestación de la Semana Santa! Yo me sumo a ella, aunque sea como mirón que contempla satisfecho.

 Juan García Inza

juangainza@hotmail.com

 

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