|
Te
quiero libre
¡Hola
amigo¡ Aquí estoy de nuevo escribiendo esta carta para ti. Gracias
por “abrir este correo” que hemos establecido entre nosotros. Me
siento feliz con mis amigos, con vosotros, contigo. Ya te lo he
dicho más de una vez. Y quiero hablarte de algo que me preocupa
mucho. Y que conste que por eso mismo he dado Mi Vida. Se trata de
la LIBERTAD. Llevo
siglos y siglos oyendo hablar a los hombres de libertad. Y en estos
tiempos parece que hay un afán desmedido por conquistar cotas de
libertad. Y eso no estaría mal si de verdad el hombre supiera lo
que es realmente ser libre.
Observo que el mundo más que conquistar la libertad, lo que
pretende es comprarla. Se ha convertido la libertad en un artículo
de supermercado. Y hay ofertas de libertad por todas partes. Pero el
hombre no es libre de verdad. Al menos no lo son muchísimos que
andan por la vida haciendo lo que quieren. Mira, la libertad es tan
seria, tan importante, que no tuve ningún inconveniente de hacerme
hombre y dejarme machacar por ofreceros la oportunidad de
disfrutarla. Pero me da pena. Siento mucho que multitudes inmensas,
jóvenes y mayores, sigan buscándola donde nunca la van a
encontrar.
Yo dije una vez, y está reflejado en el Evangelio, que LA
VERDAD OS HARÁ LIBRES. Y sigo manteniendo esa rotunda afirmación,
porque mi Palabra es divina, y no puede cambiar. Y, ¡cuanta gente
anda en la mentira! Sí, amigo mío, hay mucha mentira metida en la
vida de los hombres. Hay mucha falsedad, mucho teatro, mucha máscara…
¿Cómo es posible que todavía no caigan en la cuenta que a Dios no
se le puede engañar? ¿Dónde
piensan encontrar LA VERDAD? Parece que a mis amigos de siempre, a
muchos de ellos quiero decir, les importa poco LA VERDAD. Se enseñan,
se predican, se escriben falsedades como puños sobre Mí, sobre Mi
Palabra, sobre Mi Iglesia, sobre la vida evangélica… Se duda de
la autoridad de la Iglesia. Se pretende dar por bueno lo que son
verdaderas aberraciones. No, no es posible hacerme decir a Mí lo
que Yo nunca he dicho, ni podré decir jamás. Ya recuerdas que una
vez dije que no había venido a quitar o cambiar la Ley, sino a que
se cumpliera bien hasta lo más pequeño. Y dije claramente que la
perfección de la Ley está en el AMOR.
¿Y qué se ha hecho con todo mi programa de vida?
No quiero ser pesimista ni negativo porque, entre otras
cosas, no lo puedo ser como Dios, pero te puedes creer que en mi
Corazón surgen a veces las mismas lágrimas que salieron de mis
ojos humanos cuando vi a la pobre ciudad de Jerusalén podrida por
el desamor y la hipocresía. Las mismas lágrimas que brotaron por
el dolor de ver a mi amigo Lázaro muerto. Tengo muchos amigos
muertos, y quiero resucitarlos. Necesito a otros muchos amigos que
vayan descorriendo lápidas selladas sobre tumbas tristes para que
salgan a la luz los resucitados. Y te lo digo a ti, y al otro, y a
todos: SALID FUERA. Que os quiten esas vendas que os han puesto
los sembradores de muerte y mentira, y que os dejen libres para
caminar.
Me duele la infidelidad de tantos en los que puse toda mi
confianza. Me da lástima de todos aquellos que andan equivocados y
exhiben en público sus vergüenzas, sus errores, sus pecados…
Pero que esto no os desanime. Siempre ha pasado. Y seguirá pasando.
Pero tu fe no puede fallar si la tienes fundamentada en la VERDAD, y
confías en Mí. Yo sigo contando con mis verdaderos amigos. Os
necesito para rehacer, para renovar mi Iglesia. Ya se que sois
pocos, pero me sobran si de verdad puedo contar con vuestra
fidelidad, vuestra lealtad. Pienso que cuento con la tuya. Pero
quiero que se lo digas a los otros. Y poco a poco iremos haciendo un
grupo de gente dispuesta a todo, porque el mundo necesita hombres
resucitados, yo necesito odres nuevos para echar el vino nuevo de la
GRACIA y la VERDAD.
Te espero en el Sagrario para
pasar un rato juntos. ¿Puedo confiar en ti? No me falles porque de
ti van a depender cosas muy importantes.
En este tiempo en el que vais a conmemorar mi Pasión, mi
Muerte, y mi Resurrección, no me dejes solo. Ya sé
que para mucho será ocasión de diversión, pero para ti, y para
todos mis amigos ha de ser una oportunidad de decirle a la gente lo
mucho que quiero al hombre. Si no me quieren ver como Dios, ellos
verán, pero al menos que vean que Alguien dio la vida por defender
la VERDAD y la LIBERTAD de todos los hombres. ¿Qué pude hacer más
que no lo hiciera? Lo tienes claro, ¿verdad? Pues adelante. Un
abrazo, y hasta pronto.
Por la trascripción
Juan García Inza
juangainza@hotmail.com
|