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QUIERO
HABLARTE DE MIS ALMAS PREFERIDAS
Hoy es un día grande. Es el día de la intimidad de Dios,
de lo que Somos, y somos Trinidad. Tres Personas, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, y un solo Dios. Puede que esto te parezca un poco difícil
de entender, y hasta es posible que lo consideres intrascendente.
Para Ti basta con que Dios sea el Señor. Pero es muy importante.
Dios es Amor, y el amor necesita amar y ser amado. Para que
haya amor se necesita
la alteridad, el otro y el yo. Somos eternamente una Familia que
vive el amor más puro y más sublime. Ya te hablé un día del
cielo, pues eso es precisamente el cielo, un amor que no se acaba
nunca, como el fuego de la zarza que vio Moisés en el Monte Sinaí.
Párate un poco y piensa en Nosotros. Reza el Padrenuestro
despacio, y habla conmigo y con el Espíritu. Pero más bien
contempla y calla. Deja que Nosotros tomemos posesión de tu
interior. Ya sabes que tú estas llamado a ser Templo y Sagrario
de la Santísima Trinidad. Deja la puerta del alma abierta, que
hoy queremos estar contigo.
Y esto es lo que hacen las almas contemplativas: estar
abiertas a Dios, cogerse siempre a esa mano que le tendemos para
caminar juntos por la vida. Muchos no entienden a las almas
contemplativas que viven sólo para orar y contemplar. Y el que no
entienda este estilo de vida no puede comprender el cielo. Porque
en eso consiste el cielo. ¡Qué alegría sentimos cuando
escuchamos los cantos angelicales de esas comunidades de almas
enamoradas que nos dirigen sus alabanzas! O esas otras varoniles
que llenan el templo con la salmodia gregoriana. Te lo digo en
serio: si Yo pudiera llorar lo haría en esos momentos. Pero en el
cielo no se llora, aunque el Amor sufra la falta de amor que hay
en la tierra. Si
muchos se juntan para hacer el mal, ¿por qué os extrañáis
tanto que otros se juntes de por vida para hacer el bien?
Yo te invito a que vayas algún día a un monasterio de
clausura y te unas a la oración que desde allí se dirige
directamente al cielo. Ellos y ellas son nuestro consuelo divino.
Y con ellos todos los que convivimos juntos en este ambiente
glorioso. Hace falta valentía para dar la vida en una entrega
total y sin retorno. No retornan al mundo los que de verdad están
enamorados en exclusiva de Dios, y ya no echan de menos nada. Dios
les basta. Solo las almas delicadas pueden captar la hermosura de
la ofrenda de una vida en vida. Está muy bien ofrecer el espíritu
en la hora de la muerte. Pero ofrecer la vida en plena juventud es
algo que no se puede explicar con palabras. No lo comprende casi
nadie. Pero yo quiero que tú lo comprendas. Y que hoy, recordando
a la Santísima Trinidad reces por esos hermanos y hermanas que
han ofrecido la vida por ti y por Mí. Y si puedes,
dales las gracias, aunque no lo necesitan. Pero para ellos es
bueno saber que el mundo tiene necesidad de todo eso que hacen,
porque a veces la tentación puede sembrar la duda. El demonio no
se queda quieto nunca.
Las almas contemplativas necesitan también tu oración y
tu amistad. Y quién
sabe si también tu ayuda material. Sé
de muchos monasterios que tienen lo justo para ir pasando. Y les
falta lo necesario para mantener en pie la casa. Y allí están,
cuando podían gozar, como tú, de algo mejor en el mundo. Pero
no, no hay nada mejor que la pobreza, la obediencia y la castidad.
La donación total es la fuente de la felicidad. ¿Conoces algún
monasterio? Corre y llévales tu saludo, y algún detalle. Ellos y
ellas también tienen corazón. O al menos puedes mandarle una
carta bonita en donde le manifiestes
tu agradecimiento. Seguro que les hará mucho bien.
Hoy el Cielo está pendiente de esas comunidades repartidas
por todo el mundo. Escucha atentamente sus cantos y sus risas. Y
nos unimos a su alegría enviándoles
la Gracia que necesitan para decir todos los días SI a su vocación.
Estoy seguro que a partir de ahora vas a valorar más a tus
hermanos y hermanas contemplativos, y te vas a sentir agradecido y
obligado a prestarles tu ayuda. Te lo agradecemos de verdad. Con
todo el Corazón divino, un abrazo de tu Amigo
Jesús
Por
la trascripción
Juan García Inza
juangainza@hotmail.com