20
¿POR
QUÉ DUDAS?
Hola,
amigo. Aquí estoy de
nuevo junto a ti para hablarte un poco al corazón. Quiero
animarte a que tengas mucha fe, a que no dudes nunca de Dios
Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo. En una palabra,
Nosotros no podemos fallarte nunca. Ya he dicho muchas veces que
Soy la Verdad. Dios es la Verdad. Y comprendo que a veces te
quedes un poco perplejo por cosas que no entiendes. Y también veo
normal que te asalte la duda cuando no encuentras respuestas
exactas a tus interrogantes, a tus problemas, o a los muchos males
muy dolorosos que afectan al mundo. Pero quiero decirte algo que
ya debes saber, o recordar muy a menudo: este mundo en el que
vives está averiado por el pecado que arrastra consigo el mal.
Los hombres sois criaturas limitadas y pecadoras, no sois dioses.
La tierra no es el Cielo. La felicidad no se consigue plenamente
jamás en esta vida vuestra temporal. Yo también sufrí, y lloré,
y me sentí solo en algunos momentos… Pero estaba en la tierra.
Me hice hombre en todo igual a ti menos en el pecado. Por eso mi
humanidad no podía ser derrotada por la falta de fe y confianza
en el Padre Dios.
Y tú te preguntas a menudo: -¿Y por qué Dios consiente
esta desgracia? ¿No es amor? ¿No lo puede todo?... Pobres niños
que sufren, y lastima de los que mueren de hambre, y los que
sufren las consecuencias de los fenómenos naturales desatados a
veces con furia incontenible… Y todo eso… ¿no lo podríamos
evitar Dios?, te preguntas tú. Naturalmente que sí, pero claro,
si todo lo tuviéramos que resolver a golpe de milagros… ¿sería
esto la tierra? ¿Dónde estaría el límite de las cosas
materiales? ¿Por qué sufrí yo la cruz? ¿Para que está la
justicia, y la caridad de los hombres? ¿Quién sería santo si
nada valioso se pudiera ofrecer voluntariamente y con amor…?
Mira, no es fácil que lo comprendas, pero sí quiero repetirte
que ni tú, ni criatura alguna, es Dios. Y me puedes decir: -Si yo
fuera Dios no permitiría esto.- Y déjame que te conteste que hay
muchas cosas que podemos hacer sin ser dioses y no se hacen. No
hace falta ser Dios para compartir, para acompañar, para dar la
vida por los demás, para ser un buen “samaritano”. Y por otro
lado, no olvides que esta vida es un simple paso, un camino corto,
un tanto pedregoso y abrupto cuyo final, que en realidad viene
pronto, es el COMIENZO DE LA AUTENTICA VIDA, LA VIDA ETERNA.
Entonces en sí que allí se hará plena justicia, y habrá
felicidad total. Y a cada uno se le dará lo que se ha ganado en
esta carrera que tiene una meta a la que tú debes llegar con toda
la fuerza de tu fe.
Quiero hacer mías unas palabras de alguien que me ama y
que también te quiere a ti. Agradezco de antemano que diga estas
cosas tan bonitas y tan verdaderas. Medítalas como salidas de mi
corazón:
No
estás solo
Tú
no estás solo, jamás lo has estado y nunca lo estarás. Dios está
contigo en cada segundo de tu vida, más cerca que tus propios
pensamientos. Sólo es tu idea la que te hace creer que Dios te
puede abandonar, pero esto es imposible. Te voy a explicar: Dios
está en el aire que estás respirando y te da la vida. Si te
pones la mano en el corazón, verás que ese latido de vida es
Dios en tu corazón. El sol que nos viene alumbrar cada mañana es
una bendición de Dios para ti, para que vivas y seas feliz. ¡Tú
no tienes porque estar triste nunca! El estado natural del hombre
es la alegría, lo que pasa es que vivimos quejándonos por todo
lo malo, en vez de dar gracias por todo lo que tenemos y esto nos
pone tristes. Comienza ya a dar gracias por el aire que respiras,
por cada objeto de vestir o de adorno que llevas en el cuerpo, por
la cama que tienes, por cada pedacito de comida que te llevas a la
boca, por cada canción que te sabes. Cada vez que pienses en
quejarte, busca algo por lo cual dar gracias a Dios. Acostúmbrate
a decir por todo "Gracias Padre". Tú vas a ver como tu
mundo va a cambiar. Comienza a sonreírle a todo, y no importa lo
que te diga la gente, es mejor sonreír que estar mal encarado.
Sonríele al guardia, al médico, al abogado, al barrendero, al
cajero, a los que cocinan, al chofer, a la enfermera. Sonríele al
mundo y verás que el mundo te sonreirá también. El rencor y el
odio son la madre de la infelicidad. Comienza a perdonar ya a todo
el mundo, no importa lo que te hayan hecho o dicho, eso es
problema del que condena; el tuyo es el de perdonarlos. Diles: Te
doy mi amor y mi perdón. Si hablan mal de ti, te critican o te
condenan, eso no importa, de los más grandes seres se han dicho
las peores cosas. Piensa: Si eso lo dicen, ¿dónde está lo que
hacen? Yo soy un ser que hago y solo me entiendo con los que hacen
y no con los que dicen. Si has perdido algo o te han robado, eso
tampoco importa. Acuérdate que lo verdaderamente valioso y eterno
en ti nadie te lo puede quitar, es tu Ser y tu derecho soberano de
sentir y pensar. "Lo maravilloso de cuando se pierde es que
solamente nos queda Dios". Acostúmbrate a bendecir en vez de
maldecir o decir malas palabras y verás que las cosas se
transforman. Di constantemente a todas las cosas y a todas las
personas, no importa lo que sean, hagan o digan: "Dios te
Bendice". Cada vez que no sepas qué hacer y estés
desesperado y no te acuerdes de nada, repite simplemente el nombre
de Dios tantas veces te sea necesario y verás milagros.
Bueno,
pues te dejo con estos pensamientos que me gustaría pensaras en
tu mente y quisieras con tu corazón. Pero, no lo olvides, PROCURA
QUE NO TE FALTE LA FE. NO DUDES NUNCA DE MI.
Un
abrazo de tu Amigo
Jesús
Por
la trascripción
Juan García Inza
juangainza@hotmail.com