CARTAS DE
JESÚS A TI

 

 

 

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¿POR QUÉ DUDAS?

 

                  Hola, amigo.  Aquí estoy de nuevo junto a ti para hablarte un poco al corazón. Quiero animarte a que tengas mucha fe, a que no dudes nunca de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo. En una palabra, Nosotros no podemos fallarte nunca. Ya he dicho muchas veces que Soy la Verdad. Dios es la Verdad. Y comprendo que a veces te quedes un poco perplejo por cosas que no entiendes. Y también veo normal que te asalte la duda cuando no encuentras respuestas exactas a tus interrogantes, a tus problemas, o a los muchos males muy dolorosos que afectan al mundo. Pero quiero decirte algo que ya debes saber, o recordar muy a menudo: este mundo en el que vives está averiado por el pecado que arrastra consigo el mal. Los hombres sois criaturas limitadas y pecadoras, no sois dioses. La tierra no es el Cielo. La felicidad no se consigue plenamente jamás en esta vida vuestra temporal. Yo también sufrí, y lloré, y me sentí solo en algunos momentos… Pero estaba en la tierra. Me hice hombre en todo igual a ti menos en el pecado. Por eso mi humanidad no podía ser derrotada por la falta de fe y confianza en el Padre Dios.

         Y tú te preguntas a menudo: -¿Y por qué Dios consiente esta desgracia? ¿No es amor? ¿No lo puede todo?... Pobres niños que sufren, y lastima de los que mueren de hambre, y los que sufren las consecuencias de los fenómenos naturales desatados a veces con furia incontenible… Y todo eso… ¿no lo podríamos evitar Dios?, te preguntas tú. Naturalmente que sí, pero  claro, si todo lo tuviéramos que resolver a golpe de milagros… ¿sería esto la tierra? ¿Dónde estaría el límite de las cosas materiales? ¿Por qué sufrí yo la cruz? ¿Para que está la justicia, y la caridad de los hombres? ¿Quién sería santo si nada valioso se pudiera ofrecer voluntariamente y con amor…? Mira, no es fácil que lo comprendas, pero sí quiero repetirte que ni tú, ni criatura alguna, es Dios. Y me puedes decir: -Si yo fuera Dios no permitiría esto.- Y déjame que te conteste que hay muchas cosas que podemos hacer sin ser dioses y no se hacen. No hace falta ser Dios para compartir, para acompañar, para dar la vida por los demás, para ser un buen “samaritano”. Y por otro lado, no olvides que esta vida es un simple paso, un camino corto, un tanto pedregoso y abrupto cuyo final, que en realidad viene pronto, es el COMIENZO DE LA AUTENTICA VIDA, LA VIDA ETERNA.  Entonces en sí que allí se hará plena justicia, y habrá felicidad total. Y a cada uno se le dará lo que se ha ganado en esta carrera que tiene una meta a la que tú debes llegar con toda la fuerza de tu fe.

         Quiero hacer mías unas palabras de alguien que me ama y que también te quiere a ti. Agradezco de antemano que diga estas cosas tan bonitas y tan verdaderas. Medítalas como salidas de mi corazón:

         No estás solo

Tú no estás solo, jamás lo has estado y nunca lo estarás. Dios está contigo en cada segundo de tu vida, más cerca que tus propios pensamientos. Sólo es tu idea la que te hace creer que Dios te puede abandonar, pero esto es imposible. Te voy a explicar: Dios está en el aire que estás respirando y te da la vida. Si te pones la mano en el corazón, verás que ese latido de vida es Dios en tu corazón. El sol que nos viene alumbrar cada mañana es una bendición de Dios para ti, para que vivas y seas feliz. ¡Tú no tienes porque estar triste nunca! El estado natural del hombre es la alegría, lo que pasa es que vivimos quejándonos por todo lo malo, en vez de dar gracias por todo lo que tenemos y esto nos pone tristes. Comienza ya a dar gracias por el aire que respiras, por cada objeto de vestir o de adorno que llevas en el cuerpo, por la cama que tienes, por cada pedacito de comida que te llevas a la boca, por cada canción que te sabes. Cada vez que pienses en quejarte, busca algo por lo cual dar gracias a Dios. Acostúmbrate a decir por todo "Gracias Padre". Tú vas a ver como tu mundo va a cambiar. Comienza a sonreírle a todo, y no importa lo que te diga la gente, es mejor sonreír que estar mal encarado. Sonríele al guardia, al médico, al abogado, al barrendero, al cajero, a los que cocinan, al chofer, a la enfermera. Sonríele al mundo y verás que el mundo te sonreirá también. El rencor y el odio son la madre de la infelicidad. Comienza a perdonar ya a todo el mundo, no importa lo que te hayan hecho o dicho, eso es problema del que condena; el tuyo es el de perdonarlos. Diles: Te doy mi amor y mi perdón. Si hablan mal de ti, te critican o te condenan, eso no importa, de los más grandes seres se han dicho las peores cosas. Piensa: Si eso lo dicen, ¿dónde está lo que hacen? Yo soy un ser que hago y solo me entiendo con los que hacen y no con los que dicen. Si has perdido algo o te han robado, eso tampoco importa. Acuérdate que lo verdaderamente valioso y eterno en ti nadie te lo puede quitar, es tu Ser y tu derecho soberano de sentir y pensar. "Lo maravilloso de cuando se pierde es que solamente nos queda Dios". Acostúmbrate a bendecir en vez de maldecir o decir malas palabras y verás que las cosas se transforman. Di constantemente a todas las cosas y a todas las personas, no importa lo que sean, hagan o digan: "Dios te Bendice". Cada vez que no sepas qué hacer y estés desesperado y no te acuerdes de nada, repite simplemente el nombre de Dios tantas veces te sea necesario y verás milagros.

             Bueno, pues te dejo con estos pensamientos que me gustaría pensaras en tu mente y quisieras con tu corazón. Pero, no lo olvides, PROCURA QUE NO TE FALTE LA FE. NO DUDES NUNCA DE MI.

Un abrazo de tu Amigo

 

 Jesús

 

 

Por la trascripción
Juan García Inza
juangainza@hotmail.com

     

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