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LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES |
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FE CRISTIANA Y "NUEVA ERA" (y V)
Nuestra postura cristiana ante los retos de la New Age
Son muchísimos los puntos de vista y la doctrina que nos quedaría por comentar sobre la Nueva Era. Ya hemos indicado algunos de ellos en los artículos anteriores, que se pueden ver en el archivo de este mismo espacio. Podríamos seguir hablando del nuevo panteísmo; de la crítica a las religiones consideradas anticuadas; la nueva etapa del Homo Sapiens Ludens; la vuelta desde la racionalidad a la intuición y a la experiencia; afrontar de nuevo la pregunta de ¿quién soy yo?, como respuesta al "conócete a ti mismo" socrático; de nuestro hermano el cuerpo; de la vida interior que, acertadamente, propugna la "Nueva Era"; de Dios mismo, y de su Hijo Jesucristo; la necesidad de señales para encontrar el camino y evitar la confusión... Evidentemente son todo preguntas interesantísimas, pero que nos llevaría muchos capítulos el comentarlas. Irán saliendo esporádicamente en trabajos posteriores. En este último capítulo sobre el tema monográfico que venimos tratando, nos preguntamos sobre: LA VISIÓN CRISTIANA DE LA NUEVA ERA Ya hemos ido apuntando criterios en los distintos capítulos tratados con anterioridad. Pero vamos a concretar ahora, a modo de síntesis, en qué cosas coincidimos y en qué cosas discrepamos unos y otros. Partimos siempre de que la inmensa mayoría de los que caminan inmersos en estos nuevos movimientos, muchas veces sin saberlo, están de buena voluntad. Nuestra crítica es positiva en el sentido de destacar lo verdadero, y señalar lo que es contrario a una visión de la vida desde el Evangelio. Empezamos afirmando con Le Mince (cfr. "Imágenes de la fe", 350, 30), que Dios no se encuentra sólo en la intimidad de una experiencia subjetiva. El está por encima del hombre, aunque cerca siempre del hombre, e incluso en el mismo hombre si no le cerramos las puertas. Y está estrechando lazos y estableciendo alianzas con pueblos enteros, con familias, con comunidades... Es Jesucristo el que nos revela el auténtico Ser de Dios, y su "rostro" paternal. Para nosotros los cristianos la vida es fraternidad, encuentro y relación con los hombres y con Dios, y no sólo esa búsqueda, muchas veces obsesiva, de energías que me den vida y fuerza. San Pablo dirá: Todo lo puedo en AQUEL QUE ME DA LA FUERZA. El cristiano acude a la BIBLIA, que es Palabra de Dios, para informarse y formarse bien sobre la VERDAD. Una VERDAD que no sale de él, sino que le viene de fuera, que le entra por el oído, que se asienta en su mente y conciencia y moldea el corazón para amar lo verdadero, lo bueno, lo recto... Nuestra fe no depende de las OPINIONES, o de las OCURRENCIAS E INTUICIONES. La Verdad es una Persona: Cristo. El dijo: YO SOY LA VERDAD. El cristiano se siente arropado por los millones de creyentes que a lo largo de los siglos han encarnado la misma fe en sus vidas, incluso han sufrido y muerto por lo que creían. Contamos con una riquísima doctrina elaborada por la fe y la sabiduría de siglos de cristianismo, y experimentada por tantos santos que nos garantizan que es posible cambiar si seguimos la Voz de Dios, que nos llega a través de la Iglesia. Cristo es LA VOZ, EL VERBO DE DIOS HECHO HOMBRE, hecho vida para que le podamos captar por los cinco sentidos. La Tradición es la Palabra Revelada hecha vida y escrita por los que han experimentado a Dios y lo han vivido personal y comunitariamente. No se puede ir a la Biblia como se va a cualquier libro de historia. La Biblia es un libro de fe vivida por un pueblo, y encarnada en ese Pueblo de Dios que camina por la historia desde hace tantos siglos. Es muy importante fomentar las escuelas y grupos de oración, las comunidades fraternas, las experiencias familiares... Por ahí anda la solución a un religiosidad que muchas veces está anclada en un pasado ya caducado. La fe nunca caduca, lo que se ha de poner siempre al día son los modos de vivir esa fe en cada momento histórico. Fieles a los principios, y libres para ir por el camino que Dios abre ante mí. Es lo que llamamos CARISMAS. Lo FUNDAMENTAL DEL CRISTIANISMO LO HA DICHO JESUCRISTO. En el Evangelio está la esencia de nuestra fe. Lo que hay que hacer es seguir profundizando en el conocimiento de la VERDAD DE DIOS que es inagotable. Conocer más y mejor a Dios en Cristo para vivir personal y comunitariamente la fe. No podemos quedarnos en una CARICATURA DEL CRISTIANISMO para después mofarnos de ella. Hay que CONOCER A FONDO Y VIVIR LA FE CRISTIANA, y entonces es cuando podremos responder a Dios y al mundo. Dios es Amor. Comunidad de Personas que se aman: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Nosotros hemos sido creados A SU IMAGEN Y SEMEJANZA. Es decir, creados para amarnos viviendo en comunión con los demás. La dimensión más radical del cristianismo es el AMOR: A DIOS Y AL HOMBRE, y también a nosotros mismos. Este AMOR NO SIEMPRE ES COMPRENDIDO, pero si es auténtico nos lleva a DAR LA VIDA POR LA PERSONA AMADA. Es precisamente lo que llevó a Cristo a la Cruz. Para los no creyentes la Cruz fue un fracaso. Para los creyentes es la MUESTRA MAS RADICAL DE LO MUCHO QUE NOS AMA DIOS. "Nadie ama más al amigo que el que da la vida por él...Vosotros sois mis amigos", dice el Señor. La Cruz sigue siendo locura y escándalo para unos y otros, como entonces. No se entiende. Por eso tampoco se entiende el dolor, el sacrificio y la entrega. Jesucristo es EL REY DEL UNIVERSO. Su Reino no es de este mundo, pero es EL SEÑOR DE LA HISTORIA, DEL COSMOS, DE TODAS LAS CRIATURAS. Dice San Pablo: "En él fueron creadas todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, las visibles y las invisibles: tronos, dominaciones, principados, potestades, todo lo ha creado Dios por él y para él. Cristo existe antes que todas las cosas y todas tienen en él su consistencia" (Col. 1,16-17). Jesús quiso compartir humildemente la vida del hombre del pueblo. Esto no es comprendido por los que piensan con categorías esotéricas y mágicas. Cristo trabajó de carpintero. Vivió como uno más, sin ser uno más. Observó que la religión oficial judía estaba excesivamente centrada en el culto a Dios en el Templo, y poco interesada por los necesitados, los enfermos, los pobres, los marginados... El nos hablará de la parábola del BUEN SAMARITANO, y del BUEN PASTOR, y muchísimas veces irá al encuentro del enfermo, del paralítico, del marginado, del muerto, para llevarles el amor y la vida. El cristianismo sólo se entiende desde esta perspectiva del amor hecho experiencia. Cristo no es un ESPIRITUALISTA, sino Dios hecho hombre que vive perfectamente la unión con el Padre y los hombres. Pisa la tierra en donde quiso vivir. A la Nueva Era se le ha reprochado de ser una "religión" individualista, desencarnada, de ricos, de personas que viven un poco en la nubes buscando la energía que anda dispersa por el cosmos. Es posible que en muchos ocurra esto, y conviertan la religión, o los movimientos filosóficos en droga espiritual para dejarnos envolver por el sueño placentero del nirvana que nos produce placer físico y espiritual. El cristiano está pegado a la vida, generalmente dura. La oración y todos los medios espirituales no son un huída del mundo, sino una necesidad de encontrarnos con Dios, con nosotros mismos, y remover el amor interior para volver a la realidad y seguir amando y sirviendo a los demás de corazón. NUESTRA FE ESTA ENCARNADA EN LA VIDA. Vivimos UNA ESPIRITUALIDAD DE ENCARNACIÓN, como Cristo. La vida conyugal, familiar, profesional, la enfermedad, las alegrías, los trabajos, las preocupaciones, etc. , son el campo en donde el cristiano ha de vivir su fe. Y mirando la Cruz, que es una lección suprema de amor, deberíamos decir como aquel Centurión del Calvario: VERDADERAMENTE ESTE ES HIJO DE DIOS. Y el Señor dice a Nicodemo: HAY QUE VOLVER A NACER. Y en otra ocasión: EL VINO NUEVO SE ECHA EN ODRES NUEVOS. Y en el Apocalipsis: HE AQUÍ QUE HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS. Hay que conocer mejor el cristianismo, y descubrir que ahí están las posibilidades de vivir todas aquellas inquietudes que llevamos en el corazón. Termino con esta oración de Teilhar de Chardin: ¡
Oh Cristro Jesús! Te
amo como a la Fuente, Centro
donde todo se encuentra Te
amo por las prolongaciones Jesús,
dulce como Corazón, Jesús,
en quien puedo fundirme, (Himno del Universo) Juan García Inza
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