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LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES |
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DESDE LA CASA DE LOS NOMOS
Nacida
en brazos de Dios
Tengo que reconocer que soy un enamorado de la Virgen, aunque la
verdad es que no la trato siempre como debería hacer un buen hijo. Pero
desde pequeño he aprendido a tener a Maria como una autentica Madre.
Recuerdo siempre cuando “robaba” rosas de un jardín privado que me
encontraba siempre a la venida del colegio para ponérselas al pie de una
imagen suya que tenía
en mi habitación de estudio. Estoy completamente seguro que ella ha guiado
mis pasos durante toda la vida, y que ha tenido mucho que ver con mi vocación
sacerdotal, y todo lo que humildemente he podido hacer estos años por esos
mundos de Dios. En donde he estado he procurado tener una imagen de la
Virgen cerca de mí, y puedo decir que lo he notado. Es mas, estoy
convencido que sin amor a Maria no se puede vivir seriamente la fe
cristiana, y los frutos espirituales y apostólicos que podamos pretender
son escasos. ¿Y
esto por que? Pues sencillamente por que así lo ha querido Dios. Ese fue el
camino que utilizó
para venir a nosotros, y ese es el camino que debemos utilizar para ir a El.
Estos días hemos celebrado la gran fiesta de la Inmaculada. En
algunos lugares las celebraciones marianas en estos días son muy
especiales. Quisiera destacar la gran Vigilia que se celebra en Madrid la
noche del siete con la asistencia de solo hombres. La
Virgen María
es
la Madre de la Iglesia. Y la Madre de todos los hombres, aunque no la
conozcan o no crean en ella, y no le recen. Si de ella nació Cristo, que es
la Vida, que es la Cabeza del Cuerpo de la Iglesia, de ella hemos nacidos
espiritualmente todos. Y se equivocan los que consideran que el tiempo que
se le dedica a Ella se le roba a Dios. Pensar eso
es ofender al mismo Dios, pues
nadie está
más
contento que el que contempla como los demás aprecian la obra de arte que
ha salido de sus manos. Y Maria nació en los brazos de Dios.
Así lo dice el gran poeta español Lope de Vega, del que no me
resisto a copiar aquí para todos mis amigos esta preciosa poesía.
Si
en brazo de Dios nacéis,
Cielos y tierras se alegran,
El Hijo, viendo a su madre
El Espiritu divino
Los Ángeles por su Reina,
Los hombres por su remedio,
Según esto, vos nacéis
Pues vengáis a vuestra aldea,
Conoced vuestros pastores,
Sirvan letras bellamente cantadas por el clásico, como homenaje a
Maria Virgen Inmaculada, cuya fiesta celebramos, con regocijo en el alma. A
cualquier lugar que llegue este escrito, seguro que cerca hay una imagen de
Maria que mira con amor a todos sus hijos. Ella nos lleva de la mano a
Jesucristo, y juntos celebramos la fe y el amor.
Juan García Inza
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