LA VERDAD
NOS HARÁ
LIBRES

 

DESDE LA CASA DE LOS NOMOS

LOS CONTRASENTIDOS
DE LA POSMODERNIDAD

 

Estamos padeciendo esa tremenda tensión universal que supone una guerra iniciada hace unos días, a raíz de la locura del terrorismo, y que no sabemos en qué va a terminar la aventura. Estamos en contra de todos los desatinos que pueda provocar el sinsentido de los fanatismos, de las injusticias no reparadas, de los fundamentalismos varios que hoy tratan de dominar el mundo. Y no termina uno de entender que en una época en la que parece que lo dominamos todo, el hombre no sea capaz de dominarse a sí mismo. Es verdad que todos llevamos en nuestro interior la lacra del pecado de origen, y que somos imperfectos. Pero no es menos verdad que Dios está para algo. Y para los que no creen, al menos el sentido común debe funcionar mejor de lo que lo está haciendo.

Lo cierto y verdad es que nos estamos complicando la vida de tal manera que cada vez resulta el mundo más incómodo. Son los contrastes de una humanidad orgullosa que termina contradiciéndose a ella misma.

Como siempre hago, dialogo con los nomos que “me acompañan” en mi casa, y de ellos recibo las siguientes sentencias que facilito a mis amigos de MERCABA. Son paradojas de una sociedad que llamamos posmoderna, que más que contemporánea, no sabemos en qué siglo está. Ahí os dejo estas breves dosis del diagnóstico acertado que hacen mis amigos:

 

- Hoy existen edificios más altos y autopistas mas largas, pero nosotros tenemos la bondad más pequeña y los puntos de vista más estrechos.

- Gustamos más, pero disfrutamos menos.

- Tenemos casas mayores, pero familias menores.

- Tenemos más compromisos, pero menos tiempo.

- Tenemos más conocimientos, pero menos discernimiento.

- Tenemos más medicinas, pero menos salud.

- Multiplicamos nuestros bienes, pero reducimos nuestros valores humanos.

- Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado.

- Llegamos a la luna, pero tenemos problemas para atravesar la calle y conocer a nuestros vecinos.

- Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior.

- Tenemos más dinero, pero menos moral.

- Es tiempo de más libertades, pero de menos alegrías.

- Tiempo de más comida, pero de menos vitaminas.

- Días en que llegan dos sueldos a casa, pero aumentan los divorcios.

- Días de casas muy bonitas, pero de hogares deshechos.

- De todo lo expuesto se propone que, desde hoy y hasta que nos cierren el billete de vuelta (o sea, que partamos para la otra vida):

 

+ No dejar nada para “una ocasión especial”, porque cada día que se vive “es una ocasión especial”.

+ Buscar a Dios y aprender a conocerlo, sentándonos en la terraza mirando al cielo, o en la playa mirando al mar, sin importarnos las tempestades.

+ Pasar más tiempo con la familia y con los amigos, comer nuestra comida favorita, visitar lugares que amamos... Y tantas y tantas cosas pequeñas que no le damos importancia... Y, si eres creyente, ora, celebra la presencia de Dios entre nosotros.

 

Pienso que tenemos suficiente materia para reflexionar. Mis amigos los nomos han dado en el clavo, y los felicito. Todo sería mucho mejor si los hombres nos decidiéramos a ser de verdad hombres y mujeres pensando y viviendo de acuerdo con la dignidad que el Creador nos ha dado. La verdad es que el mundo sería otra cosa, aunque no tengamos el mismo credo.

 Juan García Inza

juangainza@hotmail.com

 

PARA VER MIS ARTÍCULOS ANTERIORES