26
LA
VASIJA AGRIETADA
Querido
amigo: Alguien
escribió esta bonita historia que yo
quiero hoy contarte para que comprendas mejor que siempre Dios se
vale de todo, hasta de tus propios defectos reconocidos y vividos
con humildad, para hacer el bien. Tú ya sabes que a Dios hay que
darle lo que es de Dios, y a veces Dios, Mi Padre, Yo mismo que soy
uno con el Padre, pedimos cosas muy sencillas para crear con ellas
cosas bellas, como pasa con el barro en manos del alfarero y del
artista. Lee despacio esta historia y medítala. Después ya
hablaremos:
Un
cargador de agua tenía dos grandes vasijas que colgaban a los
extremos de un
palo que el llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía
una grieta,
mientras que la otra era perfecta y entregaba el agua completa al
final del
largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su patrón.
Cuando llegaba, la vasija rota solo contenía la mitad del agua. Por
dos años
completos esto fue así diariamente. Desde luego la vasija perfecta
estaba muy
orgullosa de sus logros, perfecta para los fines para la cual fue
creada; pero
la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia
imperfección y se
sentía miserable porque solo podía conseguir la mitad de lo que se
suponía
debía hacer.
Después de dos años le habló al aguador diciéndole: "Estoy
avergonzada de mi
misma y me quiero disculpar contigo...” ¿Por qué? le preguntó
el aguador.
"Porque debido a mis grietas, solo puedes entregar la mitad de
mi carga. Debido
a mis grietas, solo obtienes la mitad del valor de lo que deberías."
El aguador se sintió muy apesadumbrado por la vasija y con gran
compasión le
dijo: "Cuando regresemos a la casa del patrón quiero que notes
las bellísimas
flores que crecen a lo largo del camino. Así lo hizo y en efecto
vio muchísimas
flores hermosas a todo lo largo, pero de todos modos se sintió muy
apenada
porque al final solo llevaba la mitad de su carga. El aguador le
dijo: "Te
diste cuenta de que las flores solo crecen en tu lado del camino?;
siempre he
sabido de tus grietas y quise obtener ventaja de ello, siembro
semillas de
flores a todo lo largo del camino por donde tu vas y todos los días
tu las has
regado. Por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar
el altar de
mi Madre. Sin ser exactamente como eres, ella no hubiera tenido esa
belleza
sobre su mesa."
Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas
agrietadas,
pero si le permitimos a Dios utilizar nuestras grietas para decorar
la mesa de
su Padre......
“En la gran economía de Dios, nada se desperdicia". “Sólo
aquel que ensaya lo
absurdo es capaz de conquistar lo imposible". Si sabes cuáles
son tus grietas,
aprovéchalas, y no te
avergüences
de ellas.
No
lo olvides: procura dar a Dios lo que es de Dios, aunque lo que
llevas dentro se te salgan por las grietas de tus defectos. Dios lo
aprovecha todo cuando uno hace lo que puede de corazón. Muchas
flores nacerán sin que tú te des cuenta, pensando que vales para
poco, que haces mal las cosas, o que sufres sin sentido. Alguien
dijo que la belleza del desierto está en que puede encerrar un pozo
de agua en cualquier lugar. Seguro que en esos momentos de desierto,
de aridez, de aparente inutilidad, algún pozo de agua clara y
fresca nacerá en tu interior y muchos saciarán en él su sed de
amistad y felicidad. ¡Ánimo, que Te queremos de verdad!
Un
abrazo de tu Amigo
Jesús
Por
la trascripción
Juan García Inza
juangainza@hotmail.com