LA VERDAD
NOS HARÁ
LIBRES

 

DESDE LA CASA DE LOS NOMOS

 

LA FE DE UN PUEBLO

 

El pueblo americano es muy singular. Puede que tengan muchos defectos, mucho afán de dominio sobre el mundo, buena dosis de prepotencia, alguna ingenuidad…pero es un pueblo de fe. Es un pueblo que, sin ser oficialmente religioso, cree en Dios y reza. Esta fe parece que ha aumentado desde la catástrofe del 11 de septiembre. Se han dado cuenta que no son tan invulnerables, que el poder a veces falla, y que la locura humana y el fanatismo es capaz de superar el poder destructivo de las armas más potentes.  Me sorprende la fe sincera del Presidente W. BUSH. Y me ha encantado esa magnífica oración con motivo de la celebración del “Desayuno de Oración Nacional".  Nos da en ella el Presidente una lección magistral de lo que es la fe. Y no he resistido la tentación de traer a mi página algunas de sus palabras.

 

Desde que nos reunimos el año pasado, millones de norteamericanos se han visto impulsados a rezar.  Han rezado para decir alivio e un momento de pena, comprensión en un momento de ira, protección en un momento de incertidumbre. Muchos, yo entre ellos, hemos doblado la rodilla… La tragedia ha sacado a luz el valor y la generosidad de nuestro pueblo. Ninguno de nosotros le deseamos jamás a nadie lo que pasamos ese día…

Al reconocer la imagen de Dios en nosotros mismos, debemos reconocerla en cada ser humano. El respeto a la dignidad de los demás puede encontrarse fuera de la religión, tal como la tolerancia, algunas veces, está dentro de ella. Pero para millones de norteamericanos la práctica de la tolerancia es un imperativo de la fe…

Los hombres y mujeres que se lanzaron a edificios en llamas para salvar a otros, aquellos que combatieron contra los secuestradores, no estaban confundidos en cuanto a la diferencia entre lo justo y lo injusto Conocían la diferencia, conocían su deber y nosotros sabemos que su sacrificio no fue en vano. 

La fe nos muestra la manera de ser abnegados, de amar a nuestro prójimo como queremos que nos amen a nosotros. En el servicio a los otros, encontramos una profunda realización humana, y a medida que los actos de servicio se multiplican, nuestra nación se convierte en un lugar más acogedor para los débiles y en un lugar mejor para aquellos que sufren y se afligen.

Durante medio siglo nuestro Desayuno de Oración ha sido un símbolo del lugar vital que la religión tiene en la vida de nuestra nación. Ustedes les han recordado a generaciones de líderes un propósito y un poder más grandes que el de ellos mismos. En esta época de prueba para nuestra nación, mi familia y yo hemos sido bendecidos por las plegarias de incontables norteamericanos. Hemos sentido su poder sustentador y nos sentimos increíblemente agradecidos. Enormes desafíos nos esperan, y habrá penas y fatigas. La fe no hará que nuestro camino sea fácil, pero nos dará fuerzas para recorrerlo. La promesa de la fe no consiste en la ausencia de sufrimiento; sino en la presencia de la gracia. Sabemos que el sufrimiento genera perseverancia y ésta, carácter, y el carácter, esperanza, y que la esperanza no decepciona. Que Dios les bendiga y siga bendiciendo a Norteamérica.

Geoge W. BUSH

 

Creo que no se pueden decir cosas más bonitas y exactas sobre la fe y el respeto a la dignidad humana. Ya me gustaría encontrarlas en algunos escritos de tipo religioso. Aunque a veces todo esto contraste con la realidad de una manifestación impresionante de fuerza destructiva, no se puede negar que en el Presidente, y en una buena parte del país más poderoso del mundo, Dios no está ausente de la vida ordinaria. No se suprime su nombre del lenguaje político y cultura, y no se esconde para nada la condición de creyente. Una buena lección para nuestros países de gran tradición cristiana, en los que parece que nombrar a Dios no es “políticamente correcto”. Hay que aprender mucho de aquellos que, a pesar del poder, no olvidan que el hombre tiene una dignidad, y que al amor a la patria es un valor y un deber religioso. Ya me gustaría a mí que en muchos países se defendieran tanto los valores permanentes como suele hacerse en los Estados Unidos, aunque te encuentres de todo, pero te encuentras también fe en abundancia y amor a la tierra que te vio nacer. La fe es la única solución para un mundo que muere de soledad por haber echado a Dios del alma.

 Juan García Inza

juangainza@hotmail.com

 

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