Todo
por los hijos
Estoy seguro de que Dios bendecirá a los padres que han decidido declararse en
"santa rebeldía" por el bien de sus hijos. No quieren engañarse una vez más,
optando por el `mal menor´
Monseñor José Ignacio Munilla
Los
obispos de Castilla y León hemos hecho pública, la semana pasada, una Nota
sobre la asignatura Educación para la Ciudadanía, con motivo de que el próximo
curso comenzará a impartirse entre nosotros: La EpC es una imposición
ilegítima, por parte del Estado, de una determinada formación de la conciencia
de los alumnos, sin el consentimiento de sus padres.
A
pesar de que algunos pretendan transmitir la imagen de que la Iglesia en
España no asume la legitimidad del Estado aconfesional, la verdad es que las
circunstancias actuales nos han llevado a convertirnos en portavoces y
defensores de muchos derechos constitucionales de los ciudadanos, que son
negados por la vía de los hechos consumados, por la estrategia de una
ideología laicista totalitaria. Por mucho que moleste, nos sentimos en el
deber moral de seguir recordando el artículo 27..3 de la Constitución
Española: "Los poderes políticos garantizan el derecho de los padres para que
sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus
convicciones morales".
Afortunadamente, cada vez son más los que entienden que la Iglesia no está
defendiendo ningún interés particular, y ya existen muchas iniciativas
ciudadanas de resistencia activa ante esta intromisión injusta. Las mismas
sentencias del Tribunal Superior de Andalucía contrarias a la asignatura –y se
han dado más pronunciamientos judiciales en la misma dirección- son la mejor
prueba de que la Iglesia no estaba hablando de "fantasmas".
Objeción de conciencia
En
la citada Nota episcopal declarábamos que "los padres tienen derecho a poner
objeción de conciencia a la enseñanza de la asignatura EpC, así como a la
denuncia personal de esta Ley". Es sabido que los centros de enseñanza
privados no tienen opción a la objeción de conciencia, sino que el titular de
este derecho es el ciudadano (los padres, en este caso).
En
el momento en que escribo estas líneas, unos treinta mil padres españoles han
tomado esta opción. Su objeción no va dirigida al centro de enseñanza, ni al
profesor, ni al libro… sino al atropello de un Estado que pretende erigirse en
educador moral de los hijos. Estoy seguro de que Dios bendecirá a estos padres
que han decidido declararse en "santa rebeldía" por el bien de sus hijos. No
quieren engañarse una vez más, optando por el "mal menor", porque han
entendido ya que cuando el mal menor pasa a ser la opción ordinaria, termina
por convertirse en una inexorable cuesta abajo hacia el "mal mayor". Su
resistencia activa está escribiendo una de las páginas más bellas de la
historia de la lucha por el bien los hijos, así como de la defensa del
principio de subsidiariedad frente a la tiranía de los estados. Y cuando
llegue el día de la victoria -¡que llegará!-, quienes nos hayamos quedado en
segunda fila, tal vez hayamos de sentir admiración y agradecimiento; y quizás
un poco de rubor y vergüenza…
Consejería de Educación de Castilla y León
Mención aparte merece la postura de la Consejería de Educación de Castilla y
León, que se está negando a tramitar las objeciones presentadas por los
padres, aduciendo que en el desarrollo del currículo, ya han quitado los
contenidos que presumiblemente pudieran resultar contrarios a la conciencia de
los padres. ¡Vuelven a tropezar en la misma piedra que el Gobierno central!
¿Quiénes son ellos para discernir los contenidos morales que los padres han de
estimar como aceptables o rechazables? El Gobierno de Castilla y León critica
la EpC de Zapatero; pero, como contrapartida, impone una EpC autonómica. Su
postura no sólo es irrespetuosa con el derecho a la objeción de conciencia de
los padres, sino que cae en el mismo desacierto que afirma rechazar.
Por
lo demás, ¿acaso pueden garantizar que les vaya a ser aceptado ese recorte
curricular de la EpC, cuando ya ha sido recurrido judicialmente por el
Gobierno central? ¿Y si el próximo gobierno autonómico cambiase de signo
político?
Asignatura de religión: más palitos en las ruedas
Mientras tanto, en lo que a la clase de religión se refiere, estamos
padeciendo las consecuencias de la presión ejercida por algunos grupos
radicales, que han conseguido que la Consejería de Educación autonómica
permita que la asignatura de religión sea eliminada del impreso de
matriculación. En efecto, en un número grande de centros escolares públicos de
Castilla y León, los padres están teniendo que rellenar un impreso "aparte"
para que sus hijos cursen la religión, ya que la asignatura de religión ha
"desaparecido" de la matrícula escolar.
Mientras tanto, los profesores de religión y sus alumnos están demostrando una
altura moral muy grande, además de una paciencia encomiable, al continuar su
recorrido en fidelidad, a pesar de que en no pocos centros, la alternativa
"real" a la clase de religión no es la prescrita por la ley ("Atención
educativa" e "Historia de las religiones"), sino simplemente, "chatear por el
messenger" o "jugar en el patio".
Es
cierto que la política de los "palitos en las ruedas" desgasta la resistencia
de algunos niños y familias… Pero también es cierto que fortalece la
convicción y la determinación de otros muchos seguidores de Jesucristo.
+
José Ignacio Munilla, obispo de Palencia