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LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES |
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Desde
mi casa de los nomos EN EL NOMBRE DE DIOS
Venimos
hablando en este espacio durante un tiempo sobre el abuso, o al menos mal
uso que se hace del nombre de Dios. Resulta que a estas alturas en que la
humanidad parece tocar el cielo con las manos, muchos no saben nada de Dios,
ignoran a Dios, culpan a Dios de todo, se ríen de Dios, blasfeman de Dios,
y hasta lo convierten en un puro nombre sin fundamento.
Hace unos días, el célebre escritor Saramago escribía en un artículo
que Dios era un puro nombre, y que del uso que se haga de ese nombre depende
el bien y el mal en el mundo. Ni los judíos, ni los cristianos, ni los
musulmanes estamos en la verdad, porque estamos adorando a un Dios que no
existe, que es puro nombre, y que cuando la creencia en él lleva a extremos
límites surge el fundamentalismo, y con él todos los males, como el que
estamos viviendo en estos momentos.
Saramago es una ateo militante, comunista de ideología y de talante
pesimista. Y cuando habla de temas teológicos, de los cuales dogmatiza sin
saber, se equivoca rotundamente. Pues sí, uno puede ser un buen escritor en
su estilo, y llevarse premios, pero puede no ser creyente, y dar opiniones
erróneas porque precisamente le falta la fe, que es un don de Dios.
Me voy a ver a mis amigos los Nomos y le pregunto a Pablete, el
especialista del tema: -
¿Qué
te parece la situación que se anda creando en torno a Dios? -
Pues
mira, que le han declarado la guerra. Ahora ya no se trata de negar a Dios.
Eso ha pasado de moda. De lo que se trata es de borrar a Dios del
diccionario. -
Pero
eso ya lo hicieron los comunistas en Rusia. -
Sí,
y así les ha ido. Al final ese gran imperio que parecía que iba a comer al
mundo entero, está en la pura miseria. Y Dios ha tenido que volver a Rusia
en busca de sus hijos pródigos. -
He
pensado muchas veces, Pablete, que los grandes imperios que han montado sus
tinglados al margen de Dios se han venido abajo uno a uno. -
Tienes
razón: ahí tienes el gran Imperio Romano, y los colosos que han intentado
dominar la humanidad a lo largo de veinte siglos. Acuérdate de la Republica
española, y del nazismo alemán, y de tantos y tantos que se han subido al
altar de los ídolos comprando las adoraciones de las masas, y también
cayeron... -
Sí,
estoy de acuerdo, pero estamos asistiendo a un imperialismo islámico, a un
fanatismo, a un fundamentalismo que, precisamente en nombre de Dios, quiere
dominar también el mundo. -
Esa
es otra historia. Hay conceptos de Dios, o relaciones con Él, que no se
sostienen ni con el sentido común más elemental. Jamás en el Evangelio
leemos que se utilice el nombre de Dios para destruir a nadie, sino para
salvarlo. -
Sí,
tienes toda la razón, pero... ¿las cruzadas, la inquisición?... -
Es
un ejemplo más de la mala interpretación que se le puede dar a la relación
con Dios y el hombre. Dios no puede querer el mal. Jamás puede Dios aprobar
una fe que se arranca a fuerza de espada, de violencia. -
Entonces...
habrá que borrar muchos capítulos de la historia... -
No
hay que borrar ninguno, sino entonar el mea culpa por cada vez que “hemos
metido la pata”. Somos humanos, amigo Juan, y nos podemos equivocar, unos
y otros... ¿No ha pedido perdón el Papa por los errores del pasado? -
Sí,
por cierto -
¿Han
pedido perdón los demás por sus errores? -
No,
por cierto. -
Entonces,
¿por qué tanta hipocresía tratando de echarle la culpa a Dios y a la
Iglesia por todo lo malo que pasa? Parece que estamos en la época de Nerón,
en la que se culpaba a los cristianos de todas las desgracias -
Tienes
toda la razón. Pero muchos siguen sin comprenderlo... -
¿Y
qué hacemos? Siempre hay que defender la Verdad, pero la auténtica Verdad,
sin fanatismo, sin fundamentalismos, y con el máximo respeto al que no lo
entienda... Muchas veces no tienen ellos la culpa... Las cosas no siempre
son fáciles... -
Pablete,
eres un genio... ¡Cuánto sentido común se encierra en un cuerpo tan pequeño! -
Bueno,
la Verdad no tiene por qué estar en grandes contenedores. Nada
mejor para terminar este diálogo que una Palabras De Juan Pablo II
dirigidas recientemente a los jóvenes kazajos: “Sed conscientes de que no sois vuestros propios maestros y abríos a Aquel que os creó del Amor y quiere haceros valiosos, libres, buenos... Aprended a escuchar en silencio la voz de Dios, que habla en las profundidades de todo corazón; construid vuestras vidas sobre fundamentos sólidos y seguros; no temáis al compromiso y al sacrificio; lo que hoy exige muchas energías es la garantía de éxito para mañana. Descubrid la verdad sobre vosotros mismos y los nuevos horizontes no dejarán de abrirse”. Esperemos que así sea. Merece la pena. Hasta la próxima cita en la red. Juan García Inza
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