LA VERDAD
NOS HARÁ
LIBRES

 

DESDE LA CASA DE LOS NOMOS

 

El regalo del tiempo

 

         Pasaron los Reyes y seguro que a todos nos han dejado algo. Por lo menos a la inmensa mayoría nos han regalado un precioso tesoro que se llama tiempo. No sé si de verdad lo sabemos valorar, pero de hecho todos quisiéramos tener mas tiempo. Se nos va como el agua entre las manos. Da la impresión que en  nuestro mundo de hoy el tiempo corre más que antes. Cuando yo era pequeño recuerdo que había tiempo para todo. Largas tertulias familiares, reuniones de amigos, juegos entretenidos, paseos sin prisa, comadreos de vecinas en las esquinas…Hoy no tenemos tiempo para casi nada. Y es una lastima, porque nos perdemos muchas oportunidades de disfrutar de cosas sencillas y hermosas. Y, como contrapunto, ¡hay que ver el tiempo que se pierde en idioteces! Esta cultura del ocio y del pasatiempo nos roba los minutos para lo esencial y los derrocha en vulgaridades. Puede ser un signo de los tiempos. Pero no deja de ser  un absurdo. Yo os invitaría desde mi casa de los nomos a saber llenar cada hora, con sus sesenta minutos, de algo que merezca la pena, porque el tiempo se marcha para no volver.

         He leído una preciosa oración de Mari Patxi Ayerra que te copio para ti, y te invito a que la reces:

         Al comenzar el año, Señor,

         Me presento ante ti como cuenco vacío,

         Para que me llenes de tu amor.

 

         Me presento ante ti como barro fresco,

         Para que me des forma de nuevo.

 

         Me presento ante ti como cuaderno usado,

         Para estrenar pagina nueva contigo.

 

         Me presento ante ti, lleno de mí,

         Para que me vacíes

Y seas tú la presencia que me habita en el fondo.

 

Me presento ante ti,

Aunque a penas te tengo presente,

Para que tú me invadas,

Me envuelvas,

Me lleves de la mano.

 

         Un año que empieza nos invita a ser felices. Es una oportunidad de arreglar cosas, hacer limpieza, tirar al contenedor de la esquina todo aquello que llena inútilmente los rincones de mi vida. ¡Cuanta energía se nos va haciendo y deshaciendo siempre la misma rutina, el mismo empeño en no hacer lo que debo! Me dan envidia esas almas contemplativas que saben santificar las horas del día con el quehacer y la plegaria en la presencia de Dios. En el mundo del espíritu no hay tanta prisa, solo hay diligencia, presteza para no hacerle perder el tiempo a Dios. Pero hay calma, sosiego, serenidad.

         El mundo está enfermo de estrés, de ansiedad, de depresión, porque somos esclavos del tiempo y no señores de la vida. Vivimos pendientes del reloj, del móvil, del programa televisivo, de la última noticia… Y el mundo, desde que salió de la manos de Dios, mantiene fija la velocidad, sigue el mismo ritmo, y cumple con su misión sin hacer ruido.

         Debemos aprender a ser felices, bienaventurados, con la vista puesta en fabuloso reloj movido por el amor de Dios que va marcando los minutos de nuestro existencia. Escucha atentamente las campanadas que resuenan en tu corazón y que te llaman a la alabanza. Alabado seas señor por el tiempo que nos das. Bendito seas por tus nuevas oportunidades de rehacer mi vida. Glorificado seas por nuestro hermano tiempo, que nos ofrece poder sonreír y llorar, cantar y bailar, trabajar y descansar, sin perder la fe y la esperanza.

         No pierdas el tiempo, acarícialo como el mejor tesoro que te ofrece Dios para que te ganes con él la eternidad, en donde ya no pasan ni los días ni las horas, porque todo es un presente gozando de la paz de Dios.

         Que seas feliz con este año que te acaban de regalar, para que sigas haciendo el bien a todos aquellos que tal vez no saben para qué sirve de verdad el tiempo. 

Virgen del Tiempo, ruega por nosotros.

 

 Juan García Inza

juangainza@hotmail.com

 

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