LA VERDAD
NOS HARÁ
LIBRES

 

DESDE LA CASA DE LOS NOMOS

El milagro de la paz

 

         Decía hoy nuestro Obispo en el Mensaje  dirigido por lo medios de comunicación a todos los diocesanos, que la Navidad la habíamos cubierto con una serie de velos que nos no dejan ver el verdadero Misterio. Todos sabemos de qué velos hablamos: el consumismo, la fantasía, el materialismo egoísta, la fiesta pagana que sólo busca el jolgorio y el disfrute momentáneo con la excusa que sea… El Obispo englobaba a todos los velos en uno solo: EL SECULARISMO. Y es algo evidente que estamos en una sociedad tremendamente secularizada, que no le importa lo espiritual lo mas mínimo si esto no le reporta una emoción, una diversión, o un motivo para celebrar un acontecimiento puntual. Y ese tremendo velo hace imposible que descubramos la verdad de la Navidad, fiesta cristiana, acontecimiento vivo que nos hace presente al Cristo real, no en una figura simpática de barro, sino en la Palabra viva, en la Eucaristía, en el prójimo, en la vida misma… Y los cristianos debemos decidirnos de una vez a desvelar la Navidad, a poner de manifiesto el Misterio de Dios Encarnado, hecho hombre real, viviendo entre la pobreza, el trabajo, la miseria humana, el dolor, la familia, los niños, la cruz de cada día…

         A mí la Navidad ya me ha ofrecido su dulce  alegría. El jueves aprobaba el Papa el milagro que se precisaba para  proceder a la Canonización de un santo sacerdote español: el Beato Josemaría Escrivá de Balaguer, Fundador del Opus Dei. Para mí, que tuve la suerte de conocerle de cerca, y de seguir desde hace mucho tiempo su doctrina espiritual, ha supuesto una confirmación oficial e infalible de algo que ya sabía desde que se marchó de esta tierra. Su destino era directamente el cielo.  Y esta aprobación del Papa nos libra de la posible acusación de fanatismo, idealización, e incluso de idolatría que a veces se nos ha achacado a los que humildemente hemos intentado amar su persona e intentar seguirle fielmente.  Hace ya muchos años que me alimento espiritualmente del Evangelio y de los escritos del Beato Josemaria. Para mi sacerdocio ha supuesto mucho, yo diría que todo lo que Dios ha querido y yo haya sabido aprovechar. Para mi labor pastoral me ha servido de modelo. Y de el he aprendido a amar a Dios, a la Iglesia y a las almas entrañablemente. La confirmación oficial de su santidad por parte de Dios al hacer tantos favores y milagros por intercesión suya, es una muestra más de que el Evangelio es Verdad, y de que la santidad es posible.

         Esta noticia tan esperada me va ayudar a desvelar un poco la Navidad en mí para ver más de cerca al Niño, para cogerlo en mis brazos, como el Beato Josemaría acostumbraba, y hacerle caricias y cantarle con toda el alma, un poco bajito para no molestar, el mejor de los villancicos. Y pedirle un milagro.

         Las primeras palabras del Prelado del Opus Dei, Mons. Javier Echevarria, al conocer la noticia, fueron la siguientes: RUEGO A DIOS QUE NOS CONCEDA EL MILAGRO DE LA PAZ.  Este es el milagro que todos estamos necesitando. Mientras no haya paz Dios no puede nacer tranquilo, y nosotros no podemos celebrar la Navidad sinceramente.  Dice Mons. Echevarria: “Los milagros son siempre un signo de la misericordia de Dios con los hombres. Por eso, la noticia de la aprobación por el Papa de varios milagros, y entre ellos uno atribuido a la intercesión de Josemaria Escrivá, precisamente en vísperas del centenario, es para mí motivo de alegría. Deseo hondamente que los cristianos renovemos nuestra fe en el poder del Señor y en la ayuda de los santos. Hoy, a pocas fechas de la santa Navidad, ruego a Dios que nos conceda el milagro de la paz, de esa paz que en ocasiones parece inalcanzable: la paz en los corazones, en las familias y entre los pueblos”.

         Yo, desde mi casa de los nomos, rodeado de pequeños amigos, y de una nueva “inquilina” de la misma diminuta familia que me acaba de llegar del norte, y que se llama Lisa, os deseo a todos una Navidad desvelada de todo aquello que impide ver a ese Jesús que de verdad quiere nacer en cada uno, en cada familia, en cada pueblo, en el mundo entero, para hacer posible la nueva civilización del amor y la paz. FELIZ NAVIDAD.

 Juan García Inza

juangainza@hotmail.com

 

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