CARTAS DE
JESÚS A TI

 

 

 

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Creo en una juventud...

 


Creo en una juventud... comprometida en el mundo de hoy;
capaz de tomar el relevo de los mayores sin prisas ni atropellos, en paz y amistad.

Creo en una juventud... que siente los problemas de los hombres
y no se cruza de brazos ante la injusticia y la opresión.

Creo en una juventud... que se aborrece de su vocabulario y el verbo destruir;
y no tiene como norma de actuación la violencia.

Creo en una juventud… que, sobre todo y a pesar de todo,
no pierde sus ilusiones y espera y lucha por un ideal.

Creo en una juventud… sincera y abierta a la generosidad;
con defectos y derrotas, con deseos siempre de más.

Creo en una juventud… con fuerzas espirituales suficientes para salvar a nuestro mundo
de los peligros de deshumanización, cansancio, indiferencia... que le acechan.

Creo en una juventud… con valores trascendentes en sus categorías intelectuales.
Creo en una juventud… que no desperdicia el ayer, pero que ama su hoy con pasión
y se preocupa por edificar un mañana más digno y humano.

Creo en una juventud… que construirá un mundo mejor en nuestro planeta,  la tierra,
y logrará abrir el misterio de otros mundos siderales con el tesón de su ciencia y el empeño en sus empresas.
Creo en una juventud que busca con afán "el Camino, la Verdad y la Vida."

 

Sí, decididamente creo en esa Juventud que existe por todas partes, aunque no haga ruido, pero sabe estar en su sitio.

Hay muchos chicos y chicas que están trabajando en serio por llevar un poco de amor a los pobres, a los excluidos de la sociedad, a los ancianos, a los niños, a los sin techo y sin papeles… Muchos están gastando sus horas libres en hablar de Dios a niños, o a otros jóvenes y mayores.

¡Cuánto han aprovechado el verano para hacer una obra de misericordia! Incluso con actos heroicos, que no han salido en los medios, pero que Yo lo se y es suficiente. Sí, creo en esos jóvenes que acuden puntualmente a la llamada del Papa, o de la Jerarquía de su lugar de residencia. ¡Cuantas cosas se yo de esos jóvenes que nunca saldrán a la luz pública, y ahí están, fecundando el campo de la Iglesia y del mundo entero.

Jóvenes de los grupos parroquiales, de los movimientos apostólicos, como los Neocatecumanales, los Focolares, los de Comunión y Liberación, los Vicencianos, franciscanos, las juventudes Marianas, los de la Prelatura del  Opus Dei, los de Acción Católica, los Carismáticos, los grupos fomentados por Congregaciones religiosas…, y tantos sin nombre que andan por libre cogidos de la mano de Dios. Ellos son la esperanza  Mía y de Mi Iglesia. En ellos confío, y sé que nos espera un mañana en que esta juventud sana contagiará de Verdad y Amor a tantos otros que caminan perdidos por la vida, como ovejas sin pastor.

¡JÓVENES, CUENTO CON VOSOTROS, PORQUE CREO EN VOSOTROS!

Un abrazo de tu Amigo

 

 Jesús

 

 

Por la trascripción
Juan García Inza
juangainza@hotmail.com

     

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