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CENTINELAS  DE  LA  MAÑANA

        

       Hablábamos la semana pasada de esa bonita carta que el Papa Juan Pablo II nos ha dirigido a todos AL COMIENZO DEL NUEVO MILENIO. En ella va haciendo memoria de los distintos encuentros que ha tenido durante el Año Jubilar con grupos diversos del Pueblo de Dios. Lo que  ha quedado grabado en su memoria y en su corazón con más fuerza ha sido la Jornada con los jóvenes en "Tor Vergata". Dos millones de chicos y chicas acudieron a su invitación para compartir juntos la gracia y la alegría del Jubileo. Y el alma del Papa, y de toda la Iglesia, una vez más se rejuveneció y cantó de alegría. No es verdad que la juventud en su totalidad esté lejos de Dios. Hay muchísimos jóvenes en todo el mundo que viven su fe con entusiasmo, que vibran cuando se le ofrece un proyecto bello, una programa atractivo, una religiosidad limpia de hipocresías y pesimismos.

       Dice Juan Pablo II: "Una vez más, los jóvenes han sido para Roma y para la Iglesia un don del espíritu de Dios. A veces, cuando se mira a los jóvenes, con los problemas y las fragilidades que les caracterizan en la sociedad contemporánea, hay una tendencia al pesimismo. Es como si el Jubileo de los jóvenes nos hubiera "sorprendido", transmitiéndonos, en cambio, el mensaje de una juventud que expresa un deseo profundo, a pesar de posibles ambigüedades, de aquellos valores auténticos que tienen su plenitud en Cristo".

       Los jóvenes tienen que vivir una auténtica libertad de espíritu, sabiendo ser ellos y hacer lo que deben sin miedo a un ambiente que trata de engullirlos sin respetar su dignidad. El joven debe estar pendiente de la vida para no malograr un bien irrepetible, precioso, que ha de mimar y trasmitir limpiamente a los que vienen detrás. El papa os llama LOS CENTINELAS DE LA MAÑANA, tomando palabras del profeta Isaías en su capítulo 21, 11-12: "Alguien me grita desde Seír: Centinela, ¿qué hay de la noche?; centinela, ¿qué hay de la noche?.- Dice el centinela: Se hizo de mañana y también de noche. Si queréis preguntar, volveos, venid".  Jóvenes, gritad a vuestros amigos: ¡Volveos! ¡Venid! Preguntad vuestros dudas. Dejaos ayudar por los que nos quieren de verdad.

       En el mes de diciembre pasado 80.000 jóvenes se reunieron en Barcelona invitados por la Comunidad de Taizé para participar en el Encuentro europeo anual. 30.000 eran españoles. Y allí rezaron, escucharon la Palabra, cantaron, celebraron la fe, compartieron lo que tenían. El hermano Roger les dijo: "Si pudiéramos darnos cuenta de que una vida feliz es posible, incluso en las horas de oscuridad! Lo que hace feliz una existencia es avanzar hacia la sencillez: la sencillez de nuestro corazón, y la de nuestra vida... Para que una vida sea hermosa, no es indispensable tener capacidades extraordinarias o grandes facilidades, hay una felicidad en el humilde don de la persona. Nuestra vida no está sometida al azar de una fatalidad o de un destino. ¡Lejos de eso! Nuestra vida adquiere sentido cuando es, ante todo, respuesta viva a una llamada de Dios".

       Pienso que los jóvenes tienen, tenéis, suficientes motivos para dar gracias a Dios por el horizonte tan despejado que se abre para todos. Un nuevo día amanece, una aurora rompe la oscuridad de la noche, y el joven, chico o chica, como CENTINELA debe llamar a todos. Hay que despertar a los amodorrados. La noche ya ha pasado y el día está amaneciendo. ¡Abrid los ojos a la luz! ¡Mirad al sol cara a cara! ¡Dejad que la Luz de Cristo entre de lleno por las ventanas del alma abiertas de par en par! ¿No es bonito andar por el mundo sembrando alegría y paz? Es necesario manifestar sin reparos, sin complejos, e inequívocamente la certeza de la fe.

 Juan García Inza

juangainza@hotmail.com

 

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