LA VERDAD
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LA CASA DE LOS NOMOS
 

Amigos lectores, hace quince días que   no measomo a esta mi sección en MERCABA. La cosa tiene su explicación. He estado de viaje con un grupo de 42 personas cuya meta era FATIMA en Portugal. Ha sido un viaje-peregrinación. Nuestro objetivo fundamental era pedir a la Virgen de Fátima por la paz mundial. Y así lo hemos hecho, con la fe de nuestra alma. El dia de nuestra llegada al santuario presidí yo la Misa de peregrinos de habla castellana. Había de muchos sitios de España e Hispanoamérica. Fué para mi  muyemotivoese encuentro con Jesús y María. Fátima tiene mucho que ver con la situación actual del mundo y de la Iglesia. No es una devoción cualquiera, ni mucho menos cuestión de fanáticos religiosos trasnochados. Fátima es muy seria. Te encuentras allí cerca de la Virgen, y rezas con facilidad. Mucho tiene que ver Juan Pablo II con Fátima, y también la situación prebélica que parece que que vive el mundo. Y la Virgen, en sus mensajes, persistentemente está hablando de oración, de conversión, de epenitencia, de encuentro con Dios y reparación de los muchsos pecados que cometemos. 

Sé que para muchos este lenguaje y estas ideas le suenan a chino, pero puedo testificar que, como siempere que he ido a Fátima, me he encontrado gente con mucha fe. De todas partes. Vienen de los más lejamos rincones del mundo buscando  a Dios  y a la Madre de Dios. Y no hay susto en el cuerpo, no es el miedo el que les mueve, sino el amor, la esperanaza, el deseo de que todos nos amemos más y respetemos a Dios que está porencima de todo.

Me decía una de las jóvenes que venían en mi grupo, que sentia mucho el haber estado tantos años un poco apartada de la Iglesia, y de haber perdido tantos años de su juventud. Ya por eso ha merecido la pena el viaje.

La gente, con su rosario en la mano, iba desgranando avemarías pensando en intenciones concretas, en problemas personales o familiares, pidiendo por la paz. Toda la religión se resume en amar a Dios y al prójimo, en hacer el bien y evitar el mal. Y cuando la religión se abandona, el hombre pierde su conexión más fuerte, y se va apagando su ilusión por una vida entregada al servicio de lo mejor.

Tres pastorcillos, tres niños fueron los que tuvieron el privilegio de ver a la Virgen en un lugar pobre y solitario. Y cada vez me convenzo más que las palabras de Cristo sobre la infancia son la clave para una visión sobrenatural de la vida: SI NO OS HACEIS COMO NIÑOS...

He titulado este artículo LA CASA DE LOS NOMOS. ¿Por qué? Me acabo de cambiar de vivienda porque me han encomendado comenzar una Parroquia nueva. La casa que me han ofrecido para vivir tiene la particularidad de disponer de una gran terraza en la que en cada pilar hay un NOMO, un enanito. En total son cinco. Y con la ayuda de unos niños los he bautizado. Y quiero servirme de este medio tan simpático para entablar unos diálogos con estos muñequitos de porcelana que te miran con simpatía. Desde ahora son mis amigos los nomos, y con ellos hablo desde mi imaginación. Voy a intentar escrbir cada semana un capítulo de lo que puede ser un libro informático sobre temas de actualidad. Hoy me limito a presentaros a Alva, Pablete, Palomín, Fati y Forja. Puede que alguno piense que esto parece cosa de crios. No me importa. Vamos a tener esa experiencia de tener como interlocutores a unos enanitos que me acompañan en mi nueva casa. Y que os puedo decir que con sus sonrisa simpática me están diciendo que la vida debe ser alegre, y que hay que dejar las guerras a un lado. Se oyen tambores de batallas inminentes, pero no demos lugar a que los hombres vuelvan a la ley del más fuerte, o del más cínico, o del más fanático. No hablemos de guerras de religión, ni metamos a Dios en estos embrollos humanos. Mis enanitos así me lo dicen. Y es que no estamos ya para andar jugando con fuego. Es horade rezar en serio, y recuperar la humanidad perdida, y la moral olvidada. Yo así se lo he pedido a la Virgen de Fátima estos dias. Reza tú tambien y ya seremos muchos los que clamemos al cielo pidiendo piedad y cordura.

 Juan García Inza

juangainza@hotmail.com

 

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