25
Aprovecha
el día
Déjame
que te cuente esto que Walt Whitman escribió con acierto. Quiero
hacerlo mío para ofrecértelo a ti hoy. Dice
así:
“No
dejes que termine el día
sin haber crecido un poco,
sin haber sido un poco feliz,
sin haber alimentado tus sueños.
No
te dejes vencer por el desaliento.
No
permitas que nadie te quite el derecho
de expresarte, que es casi un deber.
No
abandones tus ansias de hacer de tu vida
algo extraordinario...
No
dejes de creer que las palabras y la poesía
sí pueden
cambiar el mundo...
Somos
seres humanos llenos de pasión.
La
vida es desierto y es oasis.
Nos
derriba, nos lastima,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia...
No
dejes nunca de soñar,
porque sólo en sueños
puede ser libre el hombre.
No
caigas en el peor error, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No
te resignes...
No
traiciones tus creencias.
Todos
necesitamos
aceptación,
pero no podemos remar
en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta
el pánico que provoca
tener la vida por delante...
Vívela
intensamente, sin mediocridades.
Piensa
que en ti está el futuro
y en encontrar la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende
de quienes pueden enseñarte...
No
permitas que la vida te pase a ti
sin que la vivas...”
Me
parecen muy válidos estos consejos. La vida hay que vivirla cada día
con amor, saboreando lo bello, disfrutando de lo hermoso. Ya sabemos
que hay cosas desagradables, pero ¿por qué empeñarnos en ver sólo
lo negativo? Mira siempre más allá. Donde el horizonte se confunde
con la eternidad, y da siempre gracias por lo que cada día te
ofrece Dios gratuitamente. No seas nunca mezquino ni mediocre. Ten
afán de hacer con un corazón grande, muy grande, todo aquello que
cada día se te propone como tarea. Serás feliz de verdad.
No olvides que sólo vives una vez. Y hay que intentar hacer
que esa vida sea útil, que deje poso, que pueda servir de pauta y
orientación para los demás. Hoy los hombres están muy necesitados
de modelos, de héroes y de líderes que levanten la señal gloriosa
de la cruz, y pongan en marcha una cruzada valiente de amor, de
unidad, de paz, de justicia, de alegría, de servicio… Todo eso es
el Reino de los Cielos, que ya hay que empezar aquí. Y no debes
esperar a que otros lo hagan. Tú haz los tuyo, lo que te
corresponde a ti. Los demás deben hacer su tarea propia. Y todos
juntos, y muy unidos a Mí, debemos establecer la civilización del
amor. Ese ha sido siempre Mi mensaje, y no me canso de repetirlo,
pues fue eso precisamente lo que me llevó a dar la vida por todos.
¡Ánimo, amigo! Merece la pena la tarea. Aprovecha cada día
para hacer bien lo que debes. Entonces estarás cumpliendo la
Voluntad de Dios.
Un
abrazo de tu Amigo
Jesús
Por
la trascripción
Juan García Inza
juangainza@hotmail.com