CARTAS DE
JESÚS A TI

 

 

 

21  

 

AMA SIEMPRE TU TRABAJO

 

                  Hola, amigo.  Ha pasado bastante tiempo sin enviarte mi carta acostumbrada. Pero no me había olvidado de ti. Estaba en otros asuntos, no menos importantes. Hay muchas personas que me necesitan, y hay que aprovechar las oportunidades que se presentan para tocar el corazón de mis otros amigos.

        Hoy quiero hablarte de algo muy serio, y un poco costoso a veces. Quiero hablarte del AMOR AL TRABAJO. Ya sabes que pusimos al hombre en la tierra para que la trabajase, para que la cuidara con amor, y ayudase a la naturaleza a mantener el orden, a progresar, a cumplir el fin que todos los seres tienen: DAR GLORIA A DIOS CUMPLIENDO FIELMENTE CON SU MISIÓN. Desde el microbio más invisible, hasta la montaña más alta, todos tienen su razón de ser. Los creamos para algo. Y ese algo se llama SERVICIO. Unos seres sirven a otros, aunque a veces no se note, o puedas preguntarte: -¿Y para qué servirá este bicho, esta planta, esta piedra…? Todo, amigo mío, tiene su razón de ser y de existir. Y cada ser trabaja a su manera para poder vivir. Y viviendo ya está dando Gloria a Dios. Aunque sea aportando el color de sus hojas, si se trata de una flor, o revoloteando por el campo si es una mariposa. Todo es obra del Creador, y Dios nada hace inútil. 

        Recuerda que dije un día: MI PADRE TRABAJA Y YO SIEMPRE TRABAJO. Nuestro Padre no es una estatua sentada en el Trono celestial que está descansando desde que terminó la creación. Nuestro Padre Dios está en continua actividad creando y cuidando de la creación, y en especial del hombre. Y yo estoy junto a El y el Espíritu. La Providencia divina es precisamente esa actividad amorosa de Dios para cuidar de sus criaturas.

        Cuando yo estaba en la tierra aprendía a trabajar de José y de mi Madre María. Y fui carpintero, e hice todo lo necesario por la familia humana que tenía, y por mis parientes y amigos. Sudé para ganarme el pan de cada día. En los años de vida pública me esforcé al máximo para buscar a las almas y enseñarles el Camino, y la Verdad, y darles la Vida. Fue muy dura la tarea. Incomprendida por muchísimos. Pero era el Buen Pastor y tenía que buscar a las ovejas descarriadas. Evangelizar es trabajar por el Reino de Dios. Y enseñé con paciencia a mis discípulos la doctrina. Y caminé por los pueblos de Palestina. Y curé enfermos, y resucité muertos, y acompañé a mis Apóstoles en su tarea de pesca. Fueron tres años muy duros. Y, ¿qué quieres que te diga de la Pasión y Muerte que ya no sepas?

        Mira, amigo mío, el trabajo es el medio que tienes para santificar este mundo, santificar la tarea que te hemos encomendado, y santificarte tú mismo. Un discípulo mío tiene que trabajar bien. No puede hacer “chapuzas”. Hay que terminar bien las cosas, y con mucho amor. Con el trabajo se sirve a los demás. Y hoy el mundo ha perdido el sentido del trabajo. Sólo lo han convertido en medio para ganar dinero, y lo ha vaciado de todo sentido trascendente, espiritual… El mundo cambiaría bastante si los cristianos os decidierais a trabajar bien. Que los demás se puedan fiar de vosotros, porque sois honrados. Y lo que ganáis es porque lo habéis trabajado a conciencia. Hay que recobrar la espiritualidad del trabajo ordinario, de la tarea de cada día hecha cara a Dios. Que no caigáis en el materialismo de convertir el trabajo en dinero. ¡Qué poco valdría entonces! Y todo el valor se perdería al gastar el dinero.

        Querido amigo, ponle un motivo sobrenatural a tu trabajo cada día, y verás como allí nos encuentras a la Santísima Trinidad, y a María, mi Madre y la tuya, que con tanto cariño desempeñó su tarea de esposa, de madre y de ama de casa. Bueno, te espero en el trabajo para hacer la tarea juntos. Y no te olvides de sonreír cuando aprieta el dolor y el cansancio.

Un abrazo de tu Amigo

 

 Jesús

 

 

Por la trascripción
Juan García Inza
juangainza@hotmail.com

     

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