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Me quedé contigo para siempre
Ya lo había anunciado a mis discípulos, pero ellos no terminaban de comprender. Me tenía que marchar con el Padre, pero deseaba ardientemente quedarme en mi Iglesia, en esa Familia que acababa de nacer para hacer presente el Reino de salvación, de luz, de paz, de alegría, de la justicia, de la caridad… entre los hombres. Y como Dios que soy “inventé” el medio para conseguirlo. Pensé en la Eucaristía, en el Pan convertido en Cuerpo Mío y en el vino convertido en Mi Sangre. Quise dejar en el mundo el modo de hacer posible mi presencia permanente, y así instituí el Sacramento de la Eucaristía, que habría de hacerse realidad en el sacrificio de la Misa celebrada por el sacerdote. Y le di a mis ministros ese poder que nadie tiene en el mundo, y el mandato de que lo trasmitieran a todos los que llamase al sacerdocio. Y desde entonces ESTOY CON VOSOTROS allí donde se celebre la Santa Misa, o en donde haya un Sagrario convertido en mi pequeña casa. Es una presencia real y humilde, grande y sencilla al mismo tiempo, pero así es siempre la presencia de Dios. No pienses en acciones deslumbrantes y espectaculares. Lo que quiero es que cuentes con Migo, que vengas a Mí, y me hables, y me acompañes, y celebres mi presencia y me comas… Es mi permanente lección de amor. La Eucaristía es el Sacramento de la fe, el Misterio maravilloso que nos mantiene cerca de los dos. Y Yo te invito a que te sientes a mi mesa y comas de mi Pan. Quiero ofrecerte para que medites algunas de las muchas cosas que sobre la Eucaristía se han dicho. En primer lugar un filósofo ya clásico que mantenía su fe un poco a escondidas, pero que la sentía en su corazón:
EUCARISTÍA
Amor de Ti nos
quema, blanco cuerpo; Miguel de Unamuno
Una poetisa moderna, de nuestros mismos días, dice cosas bellas y muy reales de la Eucaristía. Quiero también que las leas despacio y las lleve a tu contemplación:
Emma-Margarita R. A.-Valdés
I.- EL TRIGO DE LA CASA DEL PAN (BELÉN)
De ignorada semilla, del primigenio origen, broté hacia mi destino de tormenta y bonanza. ¿En qué pan o en qué inútil abrojo acabaré muriendo?
A Ti, amor, a Ti, pan de la Vida, te pido que, otra vez, como en aquel pesebre, germine generosa en tierra de promesas y beba en la fontana de tu costado abierto.
Que maduren al sol las espigas humildes, que sean el manjar del último banquete.
Y cuando llegue el tiempo de la trilla final, a Ti, amor, a Ti, pan de la Vida, te pido que, otra vez, como en la Santa Cena, los granos de mi trigo sean la harina blanca del pan que tú conviertes en carne salvadora.
II - AGUA -> VINO -> SANGRE
De una ignorada fuente, del manantial lejano, broté hacia mi destino por quebradas y valles. ¿En qué mar, en qué postrer marea acabaré fluyendo?
A Ti, amor, a Ti, cauce de Vida, te pido que, otra vez, como en aquella boda, recojas mi agua clara en un tranquilo lago para inundar de júbilo terrenales viñedos.
Que maduren al sol las uvas en las viñas, que sean dulce vino para días de rosas.
Y cuando llegue el tiempo de la fermentación, a Ti, amor, a Ti, Verdad y Vida, te pido que, otra vez, como en la Santa Cena, mi rojo vino añejo de la última hora lo conviertas en sangre con tu esencia divina.
Te dejo con estas bellas palabras hechas canción de amor al Amor de los Amores, como bien me llamó otro poeta. Me gustaría que en el DIA DE MI CUERPO Y DE MI SANGRE, y todos los días, nos sintamos unidos en la amistad, en el deseo de darnos a los demás, y en el afán de hacer de la Iglesia una familia reunida en torno a una sola mesa, la MESA DE LA EUCARISTÍA. Te espero con el verdadero deseo de vivir la auténtica CARIDAD QUE SE MANIFIESTA EN LA ENTREGA.
Tu amigo Jesús
Por
la trascripción |
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