CARTAS DE
JESÚS A TI

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SÍ A LA VIDA, SÍ A LA PAZ

 

Hola amigo: De nuevo me dirijo a ti, y esta vez un poco preocupado por el mundo. Otra vez se habla de guerra, y por tanto de sufrimiento, de muerte, de destrucción, de masacre humana… No me gusta que hablen de guerras justas, porque siempre la guerra se produce por una injusticia que alguien, o muchos, cometen. Comprendo que hay circunstancias que abocan a una guerra, agotados todos los medios para solucionar un problema grave por la vía humana, que es el diálogo, la diplomacia, la política… Pero, ¿es tan inhumana la guerra que nunca puedo darla por buena, aunque los motivos sean extremos.

        Amigo mío, Yo siempre he hablado de paz, dejé la Paz en el mundo para que la disfrutaran todos los pueblos, pues dejé como precepto único y principal el amor, que es la causa de la paz. Mi saludo siempre ha sido LA PAZ ESTÉ CON VOSOTROS. A mí me arrancaron la vida en un acto de violencia inhumana, pero yo la entregué, la ofrecí, a mi Padre perdonando a todos, El perdón es otra fuerza que mueve a la paz, junto con la humildad, la sencillez…Y llanillas virtudes que son las verdaderas armas que combaten a esa pequeña fiera que el hombre suele llevar dentro, y cuando despierta es capaz de las mayores atrocidades. La historia está sembrada de casos horrorosos, desde Caín, hasta el último homicidio que se haya cometido hoy, aunque se le llame muchas veces aborto terapéutico o muerte digna del anciano que estorba, o del enfermo que la medicina poco escrupulosa desecha como material caducado.

            Te hablaba en mi última conversación contigo de una carta imaginaria, pero posible en el mundo del silencio, que un niño dirigía a su madre desde el seno materno en donde esta siendo asesinado. Hoy te quiero ofrecer una historia que tal vez algunos ya conozcan, pero que es impresionante y conviene recordar.  Nos habla sobre el valor  de la vida:

 

La historia de Emilia es uno de esos casos difíciles de discernir.

Su último embarazo presentó tantas dificultades que hoy en día lo transformarían en opción segura por el aborto. Aquí está su historia.

¿Usted qué habría hecho en su situación?

Emilia pertenecía a una familia de clase media en un país europeo que sufría estragos y carestías después de una prolongada guerra nacional. Hambre y epidemias amenazaban a toda la población. Emilia desde pequeña había tenido una salud delicada, que no había podido mejorar por las condiciones en las que vivía.

Siendo muy joven, se casó con un obrero textil y se establecieron en una población nueva lejos de familiares y conocidos. Poco tiempo después nació su primer hijo, Edmundo, un chico atractivo, buen estudiante, atleta y con gran personalidad. Unos años más tarde, Emilia dio a luz a una niña, que sólo sobrevivió pocas semanas por las malas condiciones de vida a la que la familia estaba sometida.

Catorce años después del nacimiento de Edmundo y casi diez de la muerte de su segunda hija, Emilia se encontraba en una situación particularmente difícil. Tenía cerca de cuarenta años y su salud no había mejorado: sufría severos problemas renales y su sistema cardiaco se debilitaba poco a poco debido a una afección congénita. Por otro lado, la situación política de su país era cada vez más crítica, pues había sido muy afectado por la recién terminada primera guerra mundial.

Vivían con lo indispensable y con la incertidumbre y el miedo de que estallase una nueva guerra. Y justamente en esas terribles circunstancias, Emilia se dio cuenta de que nuevamente estaba embarazada. A pesar de que el acceso al aborto no era sencillo en esa época y en ese país tan pobre, existía la opción y no faltó quien se ofreciera para practicárselo. Su edad y su salud hacían del embarazo un alto riesgo para su vida. Además su difícil condición de vida le hacía preguntarse: ¿qué mundo puedo ofrecer a este pequeño? ¿Un hogar miserable? ¿Un pueblo en guerra? ¿Vale la pena que le dé la vida?

A esta situación tan difícil que enfrentaba Emilia, se sumaría otra problemática que ella aún no conocía, pero de saberla, le haría cuestionar aún más la conveniencia de que este hijo naciera. Emilia morirá tan sólo diez años después a causa de sus problemas de salud. Trágicamente, también Edmundo, el único hermano del bebé que esperaba, vivirá sólo dos años más. Algunos años más tarde, estallaría la segunda guerra mundial, en la que el padre de la criatura que estaba por nacer también perderá la vida.

Si a Usted le tocara juzgar la conveniencia del nacimiento del hijo de Emilia, tendría que tomar en cuenta que, además de una situación sumamente crítica, a este niño le esperaba una vida en la completa orfandad: ni su padre, ni su madre, ni su único hermano podrían acompañarle en medio de las condiciones espantosas de la segunda guerra mundial que estaba por venir.

¿Para qué traer al mundo a un niño que desde el momento de nacer conocerá el sufrimiento?? ¿Qué futuro puedo ofrecerle?? ¿Será una insensatez llevar adelante mi embarazo?, serían preguntas que cualquier mujer se haría en la situación de Emilia.

Afortunadamente, ella optó por la vida de su hijo, a quien puso el nombre de Karol

¿Ya sabes a quién pertenece esta historia ??... 

Hoy, en pleno siglo XXI, este niño sería seguramente una víctima del aborto. Pero, gracias al valor de una mujer llamada Emilia, se encuentra entre nosotros Karol Wojtyla, a quien todo el mundo conoce como S.S. Juan Pablo II.

       Ese es el valor de una mujer que sufrió la atrocidad de la guerra, la tragedia de la muerte, pero que amó mucho la vida, y supo valorar el don que se le ponía en sus manos. ¿Cómo iba ella a imaginar lo que sería para la historia mundial ese hijo querido, esa vida respetada? Solo Dios sabe los designios de cada ser humano. ¡Cuantos genios, o gente sencilla, seres humanos en definitiva, han sido masacrados en los estériles paritorios del mundo entero! ¡Cuantos seres que vinieron al mundo por voluntad de otros, son eliminados con un simple procedimiento (el que sea) por considerarlo un intruso, un enemigo, un aguafiestas, un “producto” no deseado. Pues eso también es guerra, es atentado contra la vida humana. Y en las grandes manifestaciones que estos días se han organizado contra la guerra, y a favor de la paz, ¿has leído en alguna pancarta alguna frase contra el aborto? Sinceramente no. Y eso no es estar a favor de la paz, eso es pura hipocresía. Hay muchas formas de matar: con armas potentísimas, o blancas píldoras del día después. Para miles de niños cada día, ya está programado el día D y la hora H. Y nadie dice nada.

       Pues YO OS DIGO, QUE EL QUE ESCANDALICE, EL QUE HAGA DAÑO A UNO DE ESOS PEQUEÑUELOS MÁS LE VALDRÍA NO HABER NACIDO…El QUE A ESPADA MATA A ESPADA MORIRÁ.

      No a la guerra, SÍ A LA PAZ, SÍ A LA VIDA, PERO A TODA VIDA, LA QUE AÚN  NO HA NACIDO Y LA QUE TODAVÍA VIVE. Diles a los demás que así piensa Dios.

  

Un saludo de corazón de tu amigo Jesús.

 Jesús

 

 

Por la trascripción
Juan García Inza
juangainza@hotmail.com