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Sobre
la homosexualidad
Hola amigo, el
tema que me propongo hablar contigo no es demasiado grato. Es una de
esas cuestiones límites que suelen chirriar en la mente de algunos
que se sienten sensibilizados o afectados por el tema y que, por muy
delicadamente que lo trates, no terminan de asimilar la realidad y
la verdad sobre tal situación.
Es esta una cuestión que siempre se ha dado. Si lees las
Sagradas Escrituras allí la encontrarás. Y en la doctrina de
siempre se habla del problema de la homosexualidad. Y muchos la han
padecido, la padecen y la padecerán. Pero como hay tanto
confusionismo sobre el tema, y está tan en la calle, quiero
hablarte de ello desde la fe. Y naturalmente con la mayor delicadeza
posible, sin faltar como es natural, a la Verdad, actitud impensable
en Mí. Soy consciente de que, como ya he dicho, esta carta será
protestada y contestada por más de uno, pero estoy acostumbrado a
que me lleven la contraria cuando no se quiere admitir lo que vengo
predicando desde hace tanto tiempo. Ya sabes que por decir la Verdad
me llevaron a la Cruz. Y a lo largo de la historia a muchos de mis
seguidores. Es el precio que hay que pagar por la fidelidad.
Tengo que decir que la homosexualidad es uno de esos
"caprichos" o "fallos" de la naturaleza, siempre
imperfecta, que ocasiona en algunos individuos la no correspondencia
de su biología, o fisiología, con su psicología. Hay un desajuste
entre la apariencia somática y el mundo interno de su afectividad.
Y este desajuste constitucional produce en la persona una
desorientación y una
problemática que considero importante, y que comprendo como Dios y
como hombre. Debe ser terrible el que los sentimientos y las
inclinaciones no correspondan al sexo en el que se ha nacido, a
su constitución fisiológica. Para estas personas que luchan por
vivir con toda dignidad su situación, tratando de mantenerse en el
camino moralmente correcto, le debo toda mi admiración y mi cariño,
porque les ha tocado llevar una cruz que muchos no comprenden.
Hay otro tipo de homosexualidad que podemos llamar adquirida
vía educación o ambiente, que se debe tratar de corregir lo antes
posible, pues afecta más bien a la psicología que a la biología.
Muchas veces los padres no
han sabido dar al hijo, o a la hija, la formación y el trato
adecuado a su sexo correspondiente. Y esto ha provocado unas
desviaciones en cuanto a los modos y maneras de relacionarse con los
demás. La sociedad de hoy no se libra de esta lacra de homosexuales
"modelados" por los usos y costumbres. Estos casos son tal
vez más lamentables, aunque más fácil de curar.
Quiero hablarte de otro tipo de homosexuales que, bien sean
por deficiencia natural o por influencia ambiental, se inclinan por
un camino sexual y afectivo que no le corresponde, y que además no
ponen los medios para evitarlo, e incluso alardean de ello. Y no
digamos cuando llevados por sus aberrantes impulsos convierten en víctimas
a personas inocentes, o quieren minar con sus pretensiones amorosas
la misma institución familiar, o la educación de niños adoptados
que se verán privados de la compensación de las psicologías de
los distintos y complementarios sexos de una padre y una madre
normal. Este tipo de
homosexualidad no evitada, y muchas veces buscada, es totalmente
contraria al camino cristiano que Yo un día abrí para toda la
humanidad, y que venía a cumplir la Ley natural, y la positiva dada
a Moisés que dice en el 6º Mandamiento:
No
cometerás actos impuros.
Los
hombres podrán hacer lo que les plazca, pero con todas sus
consecuencias. Y la homosexualidad activa, como tantas otras
actitudes negativas de la vida, trae consecuencias funestas por la
inmoralidad que llevan consigo las mismas prácticas antinaturales.
Yo no se, amigo mío, si lo que acabo de decir en esta carta
ha quedado claro. Pero por si acaso hay todavía duda, lo resumo con
las siguientes palabras:
-
Máxima
comprensión y aceptación a las personas que nacen con esa
deficiencia natural que llamamos homosexualidad, pero que saben
luchar para vivir castamente y sin complejos, porque la castidad es
para todos: homosexuales y heterosexuales, solteros y casados.
-
Ayudar
a los que, por circunstancias, han adquirido unas tendencia,
costumbres o inclinaciones que pueden ser corregidas con un buen
tratamiento psicológico, y una re-educación adecuada.
-
Una
descalificación moral de toda practica homosexual activa que, en
contra de la naturaleza, puedan realizar, propagar o defender
personas que han llegado a la perversión sexual por ser contraria a
la dignidad de la persona humana.
Quiero
aclarar una cosa: estoy hablando de homosexualidad activa. El que
practica la sexualidad con personas del mismo sexo. Otra cosa es que
la afectividad de la persona de esta condición esté más inclinada
a los de su propio sexo que al contrario, pero siempre que no se de
una práctica desordenada y, por tanto inmoral. Y quiero también
advertir que no todo el que tenga amigos solamente del mismo sexo,
porque no le atraiga el sexo contrario, pero dentro de unas
relaciones sanas y limpias, debe ser tachado de inmoral. Siempre se
ha de obrar, en la situación que sea, de acuerdo con la dignidad de
la persona humana y, por tanto, de acuerdo con las normas morales
que se le ha dado al ser humano, que es imagen de Dios, imagen
Nuestra. Los que fallen
en este terreno, tengan la categoría o puesto social que tengan,
cargan con su propia responsabilidad, y no se puede descalificar a
una institución, por ejemplo a la Iglesia, porque se den casos, que
a Mí me duelen especialmente, en algunos de sus miembros más
cualificados. Y siempre, no lo olvidemos, está el camino abierto al
perdón porque Nuestra misericordia es infinita.
¿Por qué te escribo esto a ti? Sencillamente porque tantas
aberraciones se están diciendo, y haciendo, en este terreno, que
quería que supieras cual es el Mi pensamiento sobre el particular,
teniendo en cuenta que Soy el Camino, la Verdad y la Vida. Bienaventurados
los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Hay
que tomarse muy en serio al ser humano, en él quiero seguir haciéndome
presente en el mundo.
Un abrazo de tu amigo
Jesús
Por
la trascripción
Juan García Inza
juangainza@hotmail.com