¿Es el fin del embarazo humano?
La posibilidad de un útero artificial, en el que los bebés del mañana podrían desarrollarse en laboratorios, plantea preguntas inquietantes. Sabemos que el feto en desarrollo responde a los latidos del corazón de la madre, sus emociones, sus estados de ánimo y sus movimientos. ¿Qué clase de niño produciríamos en un medio líquido contenido en una caja de plástico? ¿Nos arriesgaríamos a producir seres emocionalmente incapaces de conectarse y ser plenamente humanos?


¿Es el fin del embarazo humano?

Fuente: El Clarín, New York Times



La posibilidad de un útero artificial es la próxima bomba biológica que desata cuestiones éticas de todo tipo.

La posibilidad de un útero artificial, en el que, teóricamente, los bebés del mañana podrían desarrollarse en laboratorios, plantea preguntas inquietantes. Un ejemplo: sabemos que el feto en desarrollo responde a los latidos del corazón de la madre, sus emociones, sus estados de ánimo y sus movimientos. ¿Qué clase de niño produciríamos en un medio líquido contenido en una caja de plástico? ¿Nos arriesgaríamos a producir seres emocionalmente incapaces de conectarse y ser plenamente humanos?

Hace algunas semanas, un equipo de científicos de la Universidad Cornell anunció que había tenido éxito en crear un revestimiento uterino artificial empleando un cóctel de fármacos y hormonas.

El objetivo de la investigación, encabezada por el doctor Hung Chiung Liu del Centro de Medicina Reproductiva y Esterilidad, es ayudar a las parejas infértiles con la creación de un útero completo que podría ser transplantado a una mujer.

Al otro lado del mundo, en un pequeño laboratorio de investigación de la Universidad Juntendou de Tokio, Yosinori Kuwabara y sus colegas están desarrollando el primer útero artificial operativo, un tanque de plástico transparente del tamaño de una canasta de pan, lleno de líquido amniótico a temperatura corporal.

Aunque el útero plástico está todavía en desarrollo, Kuwabara prevé que un útero artificial totalmente operativo y capaz de gestar un feto humano podría convertirse en realidad en menos de seis años.

Otros científicos sostienen que probablemente seamos testigos de un uso masivo del útero artificial para cuando los bebés de hoy sean padres.

Eventualmente, la capacidad de cultivar un feto en un útero totalmente artificial facilitaría hacer correcciones y modificaciones genéticas, creando así "bebés de diseño".

El útero artificial podría incluso convertirse en el medio preferido de producir un hijo. Las mujeres jóvenes podrían hacerse extraer óvulos cuando éstos son más viables.

Lo mismo vale para el esperma de los hombres. De este modo, la paternidad se transformaría en una opción en cualquier momento gracias al uso de probetas y úteros artificiales.

Las madres podrían así ahorrarse los rigores e incomodidades del embarazo y llevar a casa a sus bebés una vez "hechos".

Suponiendo que se trate del final del embarazo humano, ¿cómo incidirá esto en el concepto de responsabilidad de los padres? ¿Los padres se sentirán menos apegados a su descendencia y llegarán a pensar en un bebé más como un objeto que como una prolongación de su ser? ¿Seguirá habiendo un sentido de continuidad generacional, tan esencial para mantener la continuidad histórica y la vida civilizada?

¿De qué manera influirá el fin del embarazo en la forma en que pensamos el género y el papel de la mujer?

Además del útero artificial, la tecnología de clonación asexual y las células germinales para producir todos los órganos que se necesiten, liberarían a los hombres, de una vez por todas, de su dependencia de las mujeres para la paternidad.

Sin duda, para algunos el útero artificial será el triunfo final de la ciencia moderna. Para otros, la máxima locura humana.

Algunos se consuelan pensando que el útero artificial todavía es un lejano horizonte. Cinco años atrás, decíamos lo mismo de la clonación humana y el uso de células estaminales de embriones para producir órganos.