ECOLOGÍA - TEXTOS
1. V/RESPETO.
Todos nos definiríamos a favor de la vida. Pero ¿estamos
dispuestos a lo que sea para defender la vida? ¿La respetamos? Es
verdad que cada día se incrementan las medidas en favor de la vida.
pero frente a los hechos consoladores se dan los más irracionales
contrasentidos. Por ejemplo, todos los Estados dedican mucho más
dinero a las armas que a la investigación en la lucha por la vida.
Todos los periódicos del mundo han acusado los peligros de la
contaminación; pero, o no se lo toman en serio, o -y es irónico-
buscan otro negocio más en los remedios contra la contaminación. Se
ha dicho que un petrolero de doscientas cincuenta mil toneladas -que
circulan por esos mares de Dios- si naufragase en el Mediterráneo
arruinaría la vida marina del "Mare Nostrum" durante los próximos
quince años. Y, sin embargo, se están construyendo petroleros ¡de
cuatrocientas mil toneladas! Y los contrasentidos son todavía peores
cuando de la vida de la naturaleza damos el salto a la vida humana.
¿Es razonable que los médicos se concentren no -como era de
esperar- donde están los enfermos, sino donde están los dineros?
Las estadísticas son abrumadoras, cuando se miden los miles de
enfermos por médico en los países desarrollados y en los
subdesarrollados. ¿Es razonable el encarecimiento progresivo de
medicamentos indispensables para ciertas enfermedades, sólo por
esas cosas del libre comercio y de la competencia? ¿Tiene sentido
que se celebre como victoria un "trasplante de corazón"... cuando en
otros países la gente se muere de enfermedades triviales por carecer
de médico? Y si a ello añadimos todo ese mundo tenebroso de los
crímenes, de los abortos, de la tortura, de la explotación, de la
opresión, de la puja de los más fuertes, ¿podemos seguir confesando
que estamos a favor de la vida? A favor de nuestra vida, puede que
sí. Pero, ¿acaso la vida de los demás -de los hombres y del medio- no
es tan vida como la nuestra?
EUCARISTÍA 1973/21
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