La "Carta de la Tierra", o como sustituir los diez mandamientos.
Con la intencion de
subordinar al Mundo a los "valores" del Discurso Cultural Dominante
que quiere imponer el Nuevo Orden Mundial varios organismos de la ONU, y
paralelos, con la complicidad de muchos gobernantes nacionales, y en contra de
los intereses de sus pueblos, están preparando, a través de diversas
conferencias internacionales, "una única agenda para el gobierno
mundial"
Ésta somete a los intereses de una minoría privilegiada al resto de la Población.
Altas
instituciones internacionales, y con la participación de muy influyentes
personajes ser reunieron a finales del año 2001 para prepararn la reunión Rio
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Las declaraciones finales de estas reuniones, además de muchos lugares tópicos,
en los que no se podría dejar de estar de acuerdo por ser generalidades de
buena voluntad, sin embargo incluyen conclusiones que traslucen las verdaderas
intenciones de los objetivos de estos encuentros de la plutocracia muncial
En el mismo sentido, los discursos de algunas de las autoridades no auguran nada
bueno. Se advierte en estos planteos la sombra de la Carta de la Tierra. Aunque
no se la nombra es clara la referencia a ese "código de ética de la nueva
era, que sustituirá a los Diez Mandamientos", según el ex-premier soviético
M. Gorbachov.
De todas estas reuniones preparatorias pera esta Cumbre, llamada Río+10,
convocada para el año, se puede concluir que ha sido el momento elegido para
"proponer al mundo" (imponer por parte de los intrumentos del
"sistema") nuevos principios éticos, que incluyan la obligatoriedad
de someterse a los dictados de la llamada "gobernabilidad global". Una
de nuestras esperanzas es que esa reunión fracase por el enfrentamiento entre
las tendencias más "socialistas" y las corrientes más
"capitalistas", que se advierten en los organismos internacionales.
Cada año tiene para la ONU una meta, un objetivo. En el año 2001 la finalidad
declarada fue la de destruir la familia sustrayendo a los niños de la autoridad
de sus padres, en nuestras páginas hemos seguido este proceso global que aún
no ha terminado. El objetivo de la ONU, y la constelación de ONG's que con ella
trabajan, era consolidar su propósito en la Cumbre de la Infancia programada
para septiembre pasado. La reunión fue suspendida por los criminales atentados
terroristas de New York. La Cumbre sobre la Infancia, para conmemorar los 10 años
de la segunda versión de la Convención de Derechos del Niño, se realizará en
mayo de este año.
Sin embargo, este año ya tenía fijado el objetivo. Centrado en la Cumbre
llamada de Río+10, (Sud Africa del 26-08-2002 al 4-09-2002, las fechas
anteriores eran del 2 al 11 de septiembre), la meta es terminar de tejar los últimos
acuerdos en orden a afianzar no sólo las políticas de control de población
sino también un nuevo orden social para el mundo entero.
En efecto, en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable (siglas en inglés
WSSD), -ese es su nombre oficial-, el proyecto de dominio mundial de los países
del norte ha centrado gran parte de sus esperanzas para imponer a todas las
naciones, con categoría de dogma, una tríada indisoluble: 1) nuevos derechos
humanos (entre ellos los llamados "reproductivos", -anticoncepción y
aborto-); 2) desarrollo sustentable (perspectiva de género, sociedades
sustentables, salud sustentable, educación sustentable, etc); 3) conservación
del medioambiente para las generaciones futuras, (es decir, reservar parte del
mundo para que lo exploten los países ricos).
Dándole unidad a estos tres aspectos aparece ya un nuevo culto religioso o casi
religioso, llámese Carta de la Tierra o con cualquier otro nombre.
Aunque en borradores posteriores de la Carta se ha tratado de moderar sus
afirmaciones, reiteramos lo que hace un tiempo publicamos en estas páginas,
porque entendemos que conserva toda su validez:
La Carta de la Tierra es un documento pensado en el seno del Consejo de la
Tierra que preside Maurice Strong, ex-subsecretario general de la ONU, conocido
impulsor de políticas compulsivas de control de natalidad. Del mismo consejo
forma parte el ex premier soviético, que ahora vive en Suiza, Mikhail Gorbachov,
fundador de la organización Cruz Verde Internacional. También intervinieron,
entre otros, en su redacción el ex-Director General de la UNESCO, Federico
Mayor Zaragoza, Mercedes Sosa, y los difuntos Paulo Freire y Bella Abzug,
entonces presidenta de WEDO, la Organización para el Desarrollo de las Mujeres
y el Medio Ambiente, una de las poderosas ONG's con status consultivo en las
Naciones Unidas, que busca, entre otras cosas, el reconocimiento del aborto como
derecho humano y la equiparación de las parejas homosexuales a las
heterosexuales.
La Carta de la Tierra fue presentada y aceptada por el Secretario General de las
Naciones Unidas e incluida entre los documentos a aprobar por los Jefes de
Estado en la Cumbre de la Tierra+5 (Río+5, Asamblea General de las Naciones
Unidas, 23 al 27 de junio de 1997). Pero a pesar de que la falta de tacto de los
funcionarios del Consejo para el Desarrollo Social, hizo que la oposición del
bloque de países llamado Grupo de los 77 hiciera fracasar la iniciativa, la
Carta de la Tierra no fue enterrada en junio de 1997 en Nueva York, sino que
sigue en pie y goza de buena salud.
La Carta de la Tierra, como indica Gorbachov, es "el manifiesto de una
nueva ética para el nuevo mundo", un verdadero "Decálogo de la Nueva
Era", base para un código de conducta universal que deberá regir al mundo
desde el año 2000. "Estos nuevos conceptos -dijo el ex premier soviético
y antes jefe de la KGB-, se deberán aplicar a todo el sistema de ideas, a la
moral y a la ética y constituirán un nuevo modo de vida. El mecanismo que
usaremos, será el reemplazo de los Diez Mandamientos, por los principios
contenidos en esta Carta o Constitución de la Tierra".
La Carta de la Tierra es un manifiesto materialista y pagano, es más, panteísta,
que entre otras cosas intenta controlar férreamente la población mundial. Una
de las explicaciones que le encuentran los expertos a este documento, es la de
disfrazar de elevadas intenciones, -por el bien de la humanidad-, el proyecto de
convertir grandes extensiones del planeta en el almacén de materias primas que
asegure el sostenimiento de los hábitos opulentos de consumo de unos pocos
privilegiados.
Si no es así, ¿por qué habla, con el acostumbrado lenguaje antinatalista de
la ONU, de modos de "reproducción que respeten los derechos humanos y las
capacidades regenerativas de la tierra"?. ¿Se impondrán cuotas de población
a ciertas zonas del planeta, para preservar los recursos naturales?.
¿Por qué la insistencia de la Carta en conceptos que la ONU utiliza para
disfrazar sus políticas de control de natalidad y sus proyectos de reingeniería
social, como la equidad de género y la salud reproductiva y sexual de las niñas
y las mujeres, como pre-requisitos para desarrollo sustentable?.
"La tierra, cada forma de vida y todos los seres vivientes poseen un valor
intrínseco. Se debe garantizar el respeto y su cuidado", dice la Carta en
su primer punto. Pero, ¿se desprende de esto que sólo el hombre tiene derechos
absolutos, que le han sido dados por el Creador?, o por el contrario, ¿las
piedras, las plantas y los animales, tendrían los mismos "derechos"
que el hombre?.
Como lo declararon en Río de Janeiro en 1997, los redactores de la Carta están
dispuestos a convertirla en "la única agenda para el gobierno
mundial", es decir, es un propósito declarado, que la Carta es un proyecto
totalitario, de imposición de una determinada ideología, que en su
materialismo, en su ateísmo, y en su afán de control, coincide con el
marxismo.
Desde hace tiempo la opinión pública está siendo sometida a un lavado de
cerebro que trata de sustituir el concepto de respeto debido a la naturaleza, de
raíz eminentemente cristiana, con los esquemas ecologistas de la nueva ideología
del humanismo inmanentista.
Esta ideología no se priva de cultivar diversas formas de materialismo pseudo
religioso, que asimiló algunas manifestaciones de misticismo oriental, a veces
esotérico, y con eso procura descristianizar la sociedad e implantar un nuevo
modo de interpretar toda la realidad. En los documentos internacionales se llama
claramente a este empeño, proceso de reingeniería social.
El nuevo humanismo pretende salvar de un supuesto exterminio, por ejemplo, a las
focas, ballenas, gorilas, manatíes, chitas, elefantes, diversas especies de
mariposas, osos y cabras montesas, por otro, no sólo se justifica, sino que se
tiene como una obligación "natural" procurar y provocar un verdadero
y propio holocausto con leyes que autorizan el abominable crimen del aborto. Y
esto en nombre de la paz y la armonía. ¿No es la matanza de millones de
inocentes, el mayor atentado contra la paz? .
La nueva ideología se preocupa de las víctimas de la violencia, -refugiados,
prófugos, excluidos y migrantes-, sometiendo a sus mujeres compulsivamente al
aborto y a la esterilización, para que no sumen más de la cuenta y pongan en
jaque "la gobernabilidad global".
Por su ecologismo, la nueva ideología está impedida para distinguir entre el
ser humano y la bestia. No es infrecuente, por ejemplo, que en documentales de
televisión sobre la vida silvestre, producidos por National Geographic, Audubon
Society, la BBC, etc., se llame al chimpancé "nuestro hermano" o
"nuestro primo" y, en general, no sólo se culpe al hombre de algunos
desmanes que son ciertos, sino que se lo presente por definición como "el
enemigo" de la naturaleza -el máximo depredador-, sin reconocer su
dignidad trascendente y poniéndolo en pie de absoluta igualdad con los otros
seres vivos, distinto de ellos sólo por pequeños porcentajes de ADN.
La nueva ideología rompe lanzas por mantener la naturaleza intacta, bosques,
mares y montañas, pero desconoce las naturales diferencias entre hombre y
mujer, tratando de imponer unos nuevos derechos, contrarios a la naturaleza
misma, basados en la teoría del género y la libre opción sexual.
La nueva ideología predica incansablemente que el ser humano tiene como fin
elevar propia calidad de vida, aún a costa de la vida de los no nacidos, los
enfermos y los viejos. Busca una utópica felicidad intramundana, que el hombre
sólo con sus fuerzas nunca podrá alcanzar. Así, reedita las teorías sobre el
progreso sin fin de la humanidad.
A la vez, como quien conserva en un zoológico a un orangután albino, intenta
preservar lo que llama culturas autóctonas, condenando -previa esterilización,
para que no sumen más de la cuenta-, a otros seres humanos a la ignorancia y al
subdesarrollo, porque la educación y la transmisión de conocimientos ha de ser
sustentable, es decir, limitada.
El nuevo humanismo predica también el "respeto a la diferencia"
buscando el reconocimiento de ciertos derechos para los homosexuales, provocando
el disgusto de los indígenas, que se ven incluidos en la misma bolsa con esos
"diferentes".
Pero en nuevo humanismo le niega "el respeto a la diferencia" a otros
seres humanos que, por ejemplo, desean ser buenos cristianos, viviendo su fe en
todo lugar y no sólo encerrados en su casa o en la iglesia; también se lo
niega a una pareja -hombre y mujer; cristianos o no- que quiera tener una
numerosa prole; también se lo niega a esos u otros padres que, ejercitando sus
derechos inalienables, quieren transmitir a sus hijos una fe trascendente; y,
por supuesto, el nuevo humanismo no ejercita el "respeto por la
diferencia" con respecto a los médicos que por motivos éticos, no quieren
ser cómplices del crimen abominable del aborto.
Toda diferencia que no entre dentro de las diferencias estipuladas por la nueva
"nomenklatura" nacional o internacional es calificada por los voceros
del nuevo orden, de antidemocrática, violenta, totalitaria y fundamentalista.
En la presentación de la Carta de la Tierra sus redactores afirmaron haber
consultado a más de 300 líderes religiosos. Así, la Carta de la Tierra
pretende vestir de una cierta espiritualidad al nuevo orden mundial.
Un proyecto similar en ideología e intenciones lo encontramos en el proyecto de
Nueva Etica Global, que Hans Kung presentó hace pocos años en el Foro Económico
de Davos, auspiciado por el World Wildlife Found (WWF, Fondo para la Vida
Silvestre, del príncipe Felipe de Edimburgo). El ex teólogo católico dijo allí
que no se puede construir el nuevo orden mundial sin su nueva ética planetaria.
En la misma línea, Gorbachov se compromete a imponer la Carta de la Tierra en
lugar de los Diez Mandamientos, porque es necesaria "una nueva ética para
la nueva era".
Algunos han intentado unir estos dos proyectos y así constituir un "único
paradigma mundial para la paz y la gobernabilidad global". Entre otras
cosas, cabe preguntarse, ¿puede haber diálogo con este nuevo humanismo?, ¿se
le puede conceder alguna buena intención a este totalitarismo?, ¿no debemos ir
pensando más en cómo resistir que en cómo dialogar con este nuevo orden?.
Juan C. Sanahuja
Fuentes: Propias; The Club of Rome, Press Release, Valdivia Conference, 12-14,
Novembre-2001; Declaración Final de la Reunión del Club de Roma sobre
"Pobreza, Solidaridad y Desarrollo Sostenible" en Valdivia, Noviembre
12-14, 2001; 2001 Annual Conference, Poverty, Solidarity and Sustainable
Development, November 12-14, 2001, Programme; Tasneem Ahmad Siddiqui,
Presentation to the Club of Rome, Valdivia (Chile) on Nov. 13, 2001; Message
from His Royal Highness Prince El Hassan bin Talal of The Hashemite Kingdom of
Jordan to The Club of Rome 2001 Conference Valdivia, Chile, 12th-14th November,
2001; EQUIDAD Y SOLIDARIDAD: OBJETIVOS ESQUIVOS DEL DESARROLLO LATINOAMERICANO,
Palabras del Secretario Ejecutivo de la CEPAL, Dr. José Antonio Ocampo, en la
reunión anual del Club de Roma, Valdivia, Chile, 12 de noviembre de 2001.