¿Y si el Papa dijera «no» a Medjugorje?

Por Diana García Bayardo

Muy pocos saben que en 1991 la Conferencia Episcopal de los Obispos de Yugoslavia declaró que hasta ahora no hay razones para afirmar que en Medjugorje haya verdaderas apariciones sobrenaturales. En consecuencia, y por disposición de la Santa Sede, las peregrinaciones oficiales a Medjugorje, entendido como un lugar de apariciones marianas, no pueden ser organizadas a nivel parroquial ni diocesano.

Antes de que alguien se escandalice, hay que recordar que las únicas comunicaciones sobrenaturales que los cristianos tenemos obligación de creer como de origen divino son las de la Revelación, es decir, las que Dios dio a su Iglesia a través de los Apóstoles y que están contenidas tanto en las Sagradas Escrituras como en la Tradición (con mayúscula).

Esto no descarta que, después de san Juan, el último de los Apóstoles en fallecer, hayan ocurrido revelaciones privadas de carácter divino, pero éstas ni aumentan ni cambian la Revelación, pues todo lo que el Señor tenía que comunicarnos ya lo hizo.

De hecho, cuando la Iglesia «aprueba» unas apariciones marianas no garantiza su autenticidad, sino que se limita a no prohibir que se crea con fe meramente humana en ellas, puesto que no contradicen lo revelado por Dios. Y, repetimos, se pueden creer entonces con fe meramente humana, pues no sirven ni pueden servir de fundamento a la fe católica.

Entonces, si alguien no está convencido de las apariciones de la Virgen en Lourdes o en el Tepeyac, ni peca ni deja de estar en comunión con la Iglesia.

Para aprobar unas apariciones

Así como la Iglesia no puede declarar santo a individuo alguno sino sólo después de que éste muera y de que el «abogado del diablo» investigue su vida para poder determinar si realmente llevó una vida netamente santa, de la misma manera la Iglesia sigue un proceso lógico antes de declarar si un fenómeno aparicionista es realmente de origen celestial.

Para determinar la autenticidad de unas apariciones la Iglesia debe determinar que lo que se dice en ellas no contradiga ni intente aumentar lo contenido en la Revelación. Igualmente, analiza a las personas que se dicen favorecidas por las visiones o revelaciones, para verificar que no se trate de personas neuróticas, histéricas, apasionadas, exageradamente sensibles, dadas a inventar o a llamar la atención. Y, claro, para poder dar un juicio definitivo, debe esperar a que las apariciones terminen.

Aun así, el obispo del lugar donde se suscita el fenómeno debe comenzar su investigación enseguida; si las apariciones son claramente falsas no hay por qué esperar a que terminen para desenmascararlas.

El caso Medjugorje visto por el Obispo

Ahora bien, en el caso que nos atañe, monseñor Zanic, que era el obispo de la diócesis a la que pertenece Medjugorje, estaba en un principio muy entusiasmado con la posibilidad de que realmente la Madre de Dios se estuviera apareciendo en aquella parroquia. Pero pronto se desanimó dados los resultados de sus investigaciones. Seguro de que la aparición no podía ser de Dios, ordenó que cesara la propaganda y que se calmara todo respecto al asunto. También recurrió al resto de la Iglesia para que no se sumara a la peregrinación a Medjugorje hasta que se reconocieran tales revelaciones privadas como auténticas; la Comisión para Medjugorje dio la primera advertencia el 24 de marzo de 1984, pero no fue obedecida. Entonces, en octubre del mismo año, la Conferencia de los Obispos declaró que la organización de peregrinaciones oficiales a Medjugorje no estaba permitida. Pero eso también fue inútil: la propaganda continuó, y la desobediencia al obispo local se volvió universal.

En julio de 1987 monseñor Zanic se pronunció así: «Es una falsedad que la Virgen está apareciendo en Medjugorje. Esto, como todo fraude o crimen, va contra la verdad. Es una situación trágica. ¿Los propagandista extendieron mentiras, pero el obispo debe estar callado? Ella no está hablando en Medjugorje. Ésa es la invención del padre Tomislav Vlasic, que está en estado de rebelión abierta contra su Padre Provincial y contra mí. La comisión médica invitada por los defensores de Medjugorje ha declarado que Vicka es histérica. No ha habido un solo milagro. Ha habido muchas fotografías falsificadas. Grandes sumas de dinero se están amontonando. Periodistas, teólogos, y propaganda son todos comprados. Yo estoy completamente seguro de que todo acerca de las apariciones es una mentira, un fraude, y una falsedad, y no puedo hablar contra mi conciencia; antes preferiría morir».

Lógicamente, con tal declaración el obispo Zanic se convirtió en el ogro de Medjugorje. Y quizá más de uno respiró con alivio cuando Monseñor fue llamado a la presencia de Dios en enero del año 2000.

¿Se equivocó el Obispo?

Para la mayoría es obvio que monseñor Zanic estaba enceguecido; era como un «negrito en el arroz» entre los obispo del mundo, incluido el obispo de Roma (Juan Pablo II), que se habían pronunciado de manera favorable sobre Medjugorje.

La verdad es que el Papa no ha dado su aprobación a las apariciones de Medjugorje. Cuando dice que está muy interesado en cuanto allá ocurre, no está diciendo que considere el fenómeno necesariamente de carácter divino.

En la ley de la Iglesia el obispo es el juez de los acontecimientos espirituales en su diócesis. Y, esté equivocado o no -hay quien se atreve a decir que en esta materia el obispo local es infalible-, mientras el obispo no apruebe unas apariciones, la Iglesia universal tampoco lo hace.

Por eso, cuando en la Conferencia de Obispos de Yugoslavia creó una comisión de 14 miembros, procedentes de varias diócesis, y cuando éstos publicaron el 10 de abril de 1991 que, «en conformidad con las investigaciones hasta ahora realizadas, no se puede afirmar que se trate de apariciones o fenómenos sobrenaturales», la Santa Sede prohibió que parroquias y diócesis organicen peregrinaciones oficiales a Medjugorje, pero sí permite que cualquier católico (laico o miembro de la jerarquía) acuda de manera «privada» al lugar.

Hay que tomar en cuenta que la declaración de la Conferencia de los Obispos de Yugoslavia y la determinación de la Santa Sede no significan que el acontecimiento sea falso; simplemente, hasta ahora, no se considera que haya datos suficientes para decir que se trata de una auténtica aparición mariana. Hace falta seguir investigando.

El actual obispo de la región, Ratko Peric, también ha llegado a la conclusión de que las apariciones no son sobrenaturales. ¿En qué se basaron los monseñores Zanic y Peric para decirlo? Lo veremos en la segunda parte de este reportaje.

Bien dice Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que «no podemos, ciertamente, impedir que Dios hable a nuestro tiempo», y que «la noticia sobre apariciones marianas se está multiplicando en el mundo». Pero también es verdad que muchas de éstas no vienen realmente del Cielo. ¿Qué razones tuvo la Conferencia de Obispos de Yugoslavia para decir que, hasta ahora, no hay indicios de que las apariciones de la Virgen de Medjugorje tengan un origen divino?

Medjugorje: personas que no rezaban nunca, rezan ahora diariamente el Santo Rosario; quienes no iban a la iglesia ahora lo hacen regularmente y frecuentan los sacramentos de la Confesión y la Eucaristía. Unos 25 millones de personas o más han visitado el lugar, y muchas de ellas han experimentado algún proceso de conversión.

Incluso en junio de 1986, en respuesta a un grupo de doce obispos italianos que buscaban consejo pastoral sobre la gente que va de peregrinación a Medjugorje, Juan Pablo II les respondió: «Dejen que la gente vaya a Medjugorje. Allá se convierten, oran, se confiesan, hacen penitencias y ayunan».

 

El padre René Laurentin, promotor de las apariciones de Medjugorje, declaró en 1988: «El discernimiento que hemos hecho, según los criterios de la Iglesia, manifiesta que hay en Medjugorje tantas razones como en Lourdes -y acaso más- para considerar auténticas las apariciones. Y no hay por ahora hechos negativos (...). Pero esto no quiere decir que todas las palabras de los videntes sean auténticas. Pueden equivocarse en algunos detalles, como muchos santos y videntes se han equivocado sobre algunos aspectos de detalle».

Pero los resultados de las investigaciones de la Conferencia de Obispos de Yugoslavia arrojaron que había equivocaciones que iban mucho más allá de ser simples «detalles» en las declaraciones de los seis videntes (Ivanka Ivankovich, Mirjana Dragicevich, Vicka Ivankovich, Ivan Dragicevich, Marja Pavlovich y Jakov Colo). Las apariciones de Medjugorje:

a) No concuerdan del todo con la doctrina de la Iglesia..- Se advierte la enseñanza de un falso ecumenismo. La vidente Ivanka declaró: «La Madre Bendita dice que todas las religiones son queridas por Ella y su Hijo". (Janice T. Connell, Las Visiones de los Niños, Las Apariciones de la Madre Bendita en Medjugorje, St. Martin's Press, agosto de 1992). Más aún, las apariciones afirman que «la religión de cada uno debe ser respetada, y ustedes deben conservar la suya para ustedes mismos y para sus niños». (Las Apariciones de Medjugorje, por el Padre Svat Kraljevic, 1984, p. 58). Esta visión herética, que acaba por poner al mismo nivel todas las religiones y recomienda que cada quien se quede con sus propias creencias, contradice lo enseñado por la Iglesia y por Cristo mismo, que ordenó: «Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19).

Se ha llegado a condicionar la salvación a las apariciones de Medjugorje. La vidente Ivanka envió este mensaje al obispo Zanic: «La Virgen declara: 'Dile al Obispo que yo pido su conversión urgente a los eventos de la parroquia de Medjugorje... le estoy enviando la penúltima advertencia. Si él no se convierte, mi juicio, así como el de mi Hijo Jesús, lo golpeará». Así, la salvación del prelado estaría condicionada a la creencia en las apariciones, no a la aceptación y vivencia del Evangelio de Cristo.

Vicka escribió en 1981 en su diario: «Nosotros le preguntamos (a la Virgen) sobre el hombre que vio a Jesús en la calle, cuando estaba manejando en su automóvil. Él se encontró a un hombre que estaba todo ensangrentado -este hombre era Jesús- quién le dio un pañuelo ensangrentado, diciéndole (al conductor) que lo tirara en el río. Siguiendo adelante en su camino, él se encontró a una señora -era la Santísima Virgen María-; Ella le pidió el pañuelo ensangrentado al conductor. El hombre le dio un pañuelo que le pertenecía a él, pero la Virgen le pidió el ensangrentado. 'Si él no me lo hubiera dado, habría sido el juicio final para todos'. La Virgen dijo que (el evento) era verdad». Es difícil imaginar que Dios, en su infinita Majestad, utilice un medio tan absurdo para determinar el fin del mundo.

b) Desobedecen la autoridad de la Iglesia.- A pesar de que el Obispo prohibió que se siguiera fomentando el fenómeno de Medjugorje, las puertas del templo parroquial continuaron abiertas para que los videntes pudieran tener las apariciones en dicho lugar.

En enero de 1982 la Señora afirmó que estaba bien que dos sacerdotes franciscanos, sacados de su orden y suspendidos por el obispo, continuaran diciendo la Misa y oyendo las Confesiones. Vicka había consultado el asunto con la Virgen. A la observación: «Si la Señora dijo esto, y el Papa dice que ellos no pueden...», la respuesta de Vicka fue: «El Papa puede decir lo que quiera. Yo estoy contando esto tal como es». Se considera señal de que una aparición es falsa cuando la autoridad de la Iglesia es desobedecida por la aparición misma.

c) Faltan milagros científicamente comprobables.- Así como para la canonización de los santos, aunque se haya demostrado la heroicidad de sus virtudes, se requiere la presencia de milagros que confirmen la santidad de la persona, también hacen falta signos objetivamente comprobables y comprobados que confirmen las afirmaciones hechas por los videntes o las personas favorecidas con la aparición.

Se habla de una oleada de curaciones, pero cuando el buró médico de Lourdes analizó las de Medjugorje, encontró que no cumplían los requisitos necesarios para poder ser declaradas milagrosas. Esto no significa necesariamente que en Medjugorje no ocurran milagros, pero sí que los que hasta ahora pudieran haber ocurrido no son verificables.

Conclusión

Los buenos frutos no son señal suficiente para determinar la veracidad de las apariciones de Medjugorje. Hace algunos años, en El Palmar de Troya, España, las que parecían ser auténticas apariciones marianas y fueron motivo de muchas conversiones, acabaron con el surgimiento de un antipapa. Es decir, no todo lo que en un principio parece bueno es necesariamente bueno. Así, la Iglesia, por prudencia, no puede dar el ansiado «sí» a Medugorje sino hasta que las apariciones acaben. Aunque, quizá, sí podría dar un «no» definitivo antes de su término en el caso de que se determinara que fueran falsas. Y nosotros, católicos, habremos de someternos, examinando todo y quedándonos con lo bueno (cfr. 1Tes.5,9). La obediencia es lo más importante.