CÁNTICO AL ROSARIO
1. ORIGEN. Surgió en el siglo XII en el mediodía francés, la
herejía albigense, perniciosa y pertinaz, que ni el clero local ni
los monjes cistercienses lograron desarraigar. Aconteció que
un canónigo español de la diócesis de Osma, tuvo que viajar
a Dinamarca, con su obispo, Diego de Acevedo, y cuando
regresaba, se detuvo y se entregó a la predicación contra la
herejía. Era Domingo de Guzmán. Agotado de tanto predicar,
según la tradición, escuchó que le dijo la Virgen: «Domingo,
siembras mucho y riegas poco». Esta experiencia de María, le
hizo tomar conciencia de que había de orar más. Así comenzó
a propagar el rezo del Rosario. Reunió un grupo de mujeres
para orar, y más adelante fundó la Orden de predicadores, a
la que le cabe la gloria de haber difundido intensa y
extensamente la devoción del Rosario.
2. ORACIÓN Y ROSARIO: El rosario es una oración que Pío
XII y Pablo VI llamaron compendio del Evangelio, y Evangelio
abreviado.
Los autores de la oración del rosario son cuatro, y todos
eximios: Jesús, el arcángel San Gabriel, la prima de María,
Isabel y la Iglesia. Entre todos han compuesto una oración
contemplativa que nos traza las virtudes evangélicas de
Jesús, de José y de María: el Redentor y la Corredentora, a la
vez que invoca y glorifica a la Santa Trinidad, al Padre, al Hijo
y al Espíritu Santo.
El rosario es pues, una oración evangélica porque saca del
evangelio el anuncio de los misterios y las fórmulas
principales.
Y la triple división de los misterios, no sólo se adapta al
orden cronológico de los hechos, sino que refleja el primitivo
anuncio de la fe y propone el misterio de Cristo como fue visto
por San Pablo en la carta a los Filipenses (2, 6-11):
humillación, muerte y exaltación. Con el rosario contemplamos
los misterios de la Vida, Pasión y Muerte de Cristo, para sacar
normas de vida y poder conseguir lo que prometen.
El rosario es una oración familiar, amena y bella, porque
cuando rezamos el rosario tejemos guirnaldas de rosas,
creamos un delicioso jardín que se armoniza con la Liturgia,
ya que se nutre de la Escritura y, como ella, gravita en torno
al misterio de Cristo.
Nos encontramos, pues, en el corazón del Evangelio:
¡«pedid y se os dará... ! (Mt 7,7). Jesús que pasa noches en
oración (cfr. Lc 6,12), nos dice: Lo que pidáis al Padre en mi
Nombre, os lo concederá» (Jn 14,13); «esta clase de
demonios sólo se lanza con oración y ayuno» (Mc 9,18). Y
San Pablo exhorta: «Orad sin interrupción» (Col 4,2; 1Tes
5,17).
Jesús comenzó su Pasión orando en el huerto de
Getsemaní (cfr. Lc 22,41). María comenzó a ejercer de Madre
de la Iglesia orando en el cenáculo con los apóstoles (cfr.Hech
1,14). Y los apóstoles decidieron con alegría: «Nosotros nos
dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra» (Hech
6,4). Así lo testifica Orígenes: "En el edificio de la Iglesia
conviene que haya un altar, y son capaces de llegar a serlo
los que están dispuestos a dedicarse a la oración, para
ofrecer a Dios dia y noche sus intercesiones y a inmolarle las
víctimas de sus suplicas. Como los apóstoles que
perseveraban unánimes en la oración y oraban concordes
con una misma voz y un mismo espíritu" (Homilía en la
Dedicación de la Iglesia).
3. CUALIDADES DE LA ORACION.
a) La oración es necesaria, como el agua para los árboles y
las plantas, como la comida para el cuerpo, como la sangre
para el organismo, como los cimientos para la casa, como el
estómago para la digestión, como el oxígeno para la vida.
b) La oración es fuente de conocimiento no teórico, sino
sapiencial. El Niño Jesús, a quien vieron tantos, sólo fue
reconocido por Simeón y Ana, y como Hijo de Dios y Mesías,
sólo por San Pedro, porque no lo supo por los sentidos
corporales. Así como las manzanas no hay que rimarlas, sino
morderlas para saborearlas y el perfume de la rosa hay que
aspirarlo y no contentarse con saber de la rosa en la lectura
de las Enciclopedias, a Dios hay que saborearlo para saber a
qué sabe (San Juan de Avila). En la oración se aprenden
verdades (Santa Teresa de Jesús).
c) La oración es fuente de energía. En la vida cristiana, no
podemos estar siempre gastando energías. Necesitamos
reposo, sosiego, paz: «Marta, Marta, estás muy nerviosa» (Lc
10,41). Y así como el agricultor no pierde el tiempo cuando
afila la guadaña, «si yo realizo el trabajo de orar caerán todas
las murallas» (Von Braum).
Pero este trabajo nos resulta el más difícil. Siempre se nos
ocurren cosas que hacer cuando decidimos ir a orar. Porque
la dificultad no sólo nos viene de la naturaleza, sino del
príncipe de este mundo, que sabe que está perdido si
oramos.
El cura de Torcy en la novela de Bernanos, "el cura rural" ,
le dice al joven sacerdote lacerado: «Muchacho, sufres
demasiado para lo que oras. Hay que alimentarse en
proporción a nuestros dolores".
El P. Ravignan recomendaba a un ejecutivo que se
lamentaba de su stress, hacer un cuarto de hora de oración
diaria. -"Pero, Padre, ¡si le estoy diciendo que no tengo
tiempo!" -"Es verdad, repuso el Padre, haga media hora cada
día".
«Quien tiene mucho que hablar ha de guardar mucho
silencio. Quien algún día ha de engendrar el rayo ha de ser
largo tiempo nube» (Nietzsche).
d) La oración es fuente de alegría. ¿Quiere, acaso Jesús
que nuestro Viacrucis sea más largo y duro? No. Por eso dice:
«Venid los que estáis cansados y yo os aliviaré y hallaréis el
descanso (Mt li,28s), y, <Mi paz os dejo, mi paz os doy> (Jn
20,19).
El anhelo de la felicidad es un motor que no deja reposar a
los hombres, "Nos has hecho, Señor para tí, y sólo
descansaremos en Dios", en la oración. Si Moisés baja
radiante del Sinaí es porque había permanecido con El (cf. Ex
34,29). Si Agustín veía radiantes en la catedral de Milán a los
jóvenes salmodiando, es porque oraban. «No se puede ser
cristiano sin oración,,, ha escrito Urs Von Balthasar.
e) La oración es fuente de conversion diaria. Por eso María
y la Iglesia nos entregan este modo sencillo de orar: el
rosario.
4. Testimonios sobre el Rosario Los Papas recomiendan a
la Iglesia el Rosario y han escrito más de 500 documentos
exhortando a rezarlo. Sobresalen León XIII, Pío X, Pío XI, Pío
XII, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II. Leamos algunos
fragmentos:
León XIII, considerado como el Padre de Europa, que
escribió diez encíclicas sobre el rosario, dice: «El Rosario es
la fórmula más eximia y excelente de oración».
Pío X: El rosario es un medio de los más eficaces para
obtener gracias del cielo, porque es la oración por
excelencia».
Pío XII: «El rosario es el breviario de todo el evangelio,
meditación de los misterios del Señor, sacrificio vespertino,
guirnalda de rosas, himno de alabanzas, plegaria doméstica,
norma de vida cristiana, garantía cierta del poder divino,
apoyo y defensa de nuestra salvación» (Carta Apostólica al
Arzobispo de Manila, del 31 de julio de 1946). «No es con las
fuerzas de las armas, ni con el poder humano, sino con el
auxilio divino obtenido por la oración del rosario, igual que
David con su honda contra Goliat, como vence la iglesia»
(Ingruentium malorum).
Juan XXIII decía: "Si el papa no reza cada día las tres partes
del rosario, el papa no ha orado".
Juan Pablo II dice que el rosario es su oración predilecta y
apenas se queda solo saca su rosario y comienza a rezarlo.
Felipe II, moribundo, dijo a su hijo: «Si quieres que tus
Estados prosperen no olvides el rezo del Santo Rosario».
Y dice Lacordaire: «El amor no tiene mas que una palabra
y, diciéndola siempre, no la repite nunca».
A San Antonio Claret le dijo la Virgen: «Antonio, predica el
Rosario que es la salvación de España».
Preguntó Lucía a la Virgen en Fátima: "¿Francisco irá al
cielo?..." Y la Virgen respondió: "Sí... Pero ha de rezar muchos
rosarios". Al final de una misión, dijo un feligrés al padre
misionero: «He hecho un propósito: Clavar un clavo en la
cocina... Sí, y colgar allí el Rosario para rezarlo cada día».
Lean los que encuentran monótono el Rosario:
"Tú que esta devoción supones
monótona y cansada, y no la rezas,
porque siempre repite iguales sones,
tú no entiendes de amores ni tristezas.
¿Qué pobre se cansó de pedir dones?
¿qué enamorado de decir ternezas?».
5. EL ROSARIO Y LA HISTORIA DE LOS PUEBLOS
En el siglo XVI, año 1571, amenazaban los turcos invadir
Chipre, para desde allí conquistar Creta y saltar a Grecia,
llegar a las costas de Africa y terminar en las playas de Roma.
Con ello el Islam enarbolaría el estandarte de Mahoma en el
mismo corazón de la cristiandad. San Pío V organizó una flota
con sus Estados, Venecia y España, La Liga Santa,
capitaneada por D. Juan de Austria. Y pidió a toda la Iglesia
que rezara el Santo Rosario. La batalla se desencadenó en el
golfo de Lepanto: tronaba el cañón, las gabarras
descargaban su metralla, las bornbardas disparaban contra
las embarcaciones, las naves embestían, el humo cegaba y
casi oscurecía el sol, las aguas se teñian de sangre... las
voces subian clamorsosa al cielo rezando el Rosario. Pío V
contempló misteriosamente la victoria mientras rezaba
asomado a una ventana del Vaticano. Ese fue el origen de la
fiesta del Rosario: dar gracias a Dios por esta victoria.
En el sigIo XIX, 11 de febrero de 1858, la Virgen en Lourdes
le pide a Bernardette que rece el rosario.
En el siglo XX, en 1917, cuando Lenín y Trostki declaran en
Rusia la revolución bolchevique, implantan un Estado
materialista y ateo, el 13 de mayo de ese mismo año, pide la
Virgen en Fátima a tres niños que recen el rosario y promete
que Rusia se convertirá.
Pasan los años... y las catástrofes y hecatombes,
genocidios, hambre y dolor, esclavitud, guerra fría, escalada
de armamentos... asolan a la humanidad. Cuando en 1945
terminó la segunda guerra mundial, reunidos en Yalta los tres
grandes: Roossevelt, Stalin y Churchill, Stalin preguntó a
Roossevelt: «¿Con cuántas divisiones cuenta el Papa de
Roma?,,.
El 16 de octubre de 1979 los cardenales eligen en Roma un
Papa polaco. El Kremlín tembló. Armaron el brazo de Alí Agca,
y el 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima, caía Juan Pablo II
en la plaza de San Pedro. Andropov, al frente de la KGB, tiene
como subalterno a Gorvachov, el que le dice a Juan Pablo II,
ahora, que aprecia mucho sus oraciones.
Para todos, incluso para los observadores más perspicaces,
es inexplicable la caída, en cuatro meses, del marxismo... Para
todos los que ignoran la profecía de Fátima, en cambio ha
dicho el cardenal de Cracovia, Mons. Marchaski: «para
nosotros no es inexplicable. Hace años que venimos
orando».
Hemos repasado la historia y hemos contemplado varios
acontecimientos que nos revelan la eficacia de la oración del
Rosario.
·MARTI-BALLESTER-J