ADORACIÓN
Noulleau escribe lo siguiente en su obra Geist des Christentums: "Me acuso de no haber adorado nunca como debía; me acuso de que hasta desconocía la palabra adoración. Mientras que yo pensaba en muchos actos de piedad, no tenía en cuenta casi nunca la adoración. ¿Cuándo hubiera pensado en adorarte y hablado de ello? Bremond escribe sobre este punto: "Nos referirnos a una adoración que primordialmente, fervientemente, constantemente y, por decirlo así, de un modo divinísimo, se dirige hacia Dios, hacia su grandeza, infinitud, incomprensibilidad e intangibilidad.» (Véase el Te Deum)