871-945
Párrafo 4
LOS FIELES DE CRISTO:
JERARQUIA, LAICOS, VIDA CONSAGRADA
871 1268:1269 "Son fieles cristianos quienes, incorporados a Cristo
por el bautismo, se integran en el Pueblo de Dios y, hechos partícipes
a su modo por esta razón de la función sacerdotal, profética y real de
782:786 Cristo, cada uno según su propia condición, son llamados a
desempeñar la misión que Dios encomendó cumplir a la Iglesia en el
mundo" (CIC can. 204, 1; cf LG 31).
872 "Por su regeneración en Cristo, se da entre todos los fieles
1934 una verdadera igualdad en cuanto a la dignidad y acción, en
virtud de la cual todos, según su propia condición y oficio, cooperan a
la 794 edificación del Cuerpo de Cristo" (CIC can. 208; cf LG 32).
873 814 1937 Las mismas diferencias que el Señor quiso poner
entre los miembros de su Cuerpo sirven a su unidad y a su misión.
Porque "hay en la Iglesia diversidad de ministerios, pero unidad de
misión. A los apóstoles y sus sucesores les confirió Cristo la función
de enseñar, santificar y gobernar en su propio nombre y autoridad.
Pero también los laicos, partícipes de la función sacerdotal, profética y
real de Cristo, cumplen en la Iglesia y en el mundo la parte que les
corresponde en la misión de todo el Pueblo de Dios" (AA 2). En fin,
"en esos dos grupos [jerarquía y laicos] hay fieles que por la profesión
de los consejos evangélicos... se consagran a Dios y contribuyen a la
misión salvífica de la Iglesia según la manera peculiar que les es
propia" (CIC can. 207, 2).
I LA CONSTITUCION JERARQUICA DE LA IGLESIA
Razón del ministerio eclesIal
JERARQUIA/MISION/CEC
874 El mismo Cristo es la fuente del ministerio en la Iglesia. 1544 El
lo ha instituido, le ha dado autoridad y misión, orientación y finalidad:
Cristo el Señor, para dirigir al Pueblo de Dios y hacerle progresar
siempre, instituyó en su Iglesia diversos ministerios que está ordenados al
bien de todo el Cuerpo. En efecto, los ministros que posean la sagrada
potestad están al servicio de sus hermanos para que todos los que son
miembros del Pueblo de Dios... lleguen a la salvación (LG 18).
875 "¿Cómo creerán en aquél a quien no han oído?, ¿cómo oirán
sin que se les predique?, y ¿cómo predicarán si no son enviados?"
(Rm 10, 14-15). Nadie, ningún individuo ni ninguna comunidad, puede
anunciarse a sí mismo el Evangelio. `'La fe viene de 166 la
predicación" (Rm 10, 17). Nadie se puede dar a si mismo el mandato
ni la misión de anunciar el Evangelio. El enviado del Señor habla y
obra no con autoridad propia, sino en virtud de la autoridad de Cristo;
no como miembro de la comunidad, sino hablando a ella en nombre
de Cristo. Nadie puede conferirse a sí mismo la gracia, ella debe ser
dada y ofrecida. Eso supone ministros de la gracia, autorizados y
habilitados por parte de Cristo. De El los obispos y los presbíteros
reciben la misión y la facultad [el "poder sagrado"] de actuar "in
persona Christi Capitis", los diáconos las fuerzas para servir el pueblo
de Dios en la "diakonía" de la liturgia, de la palabra y de la caridad, en
comunión con el obispo y su presbiterio. Este ministerio, en el cual los
enviados de Cristo 1548 hacen y dan, por don de Dios, lo que ellos,
por sí mismos, no pueden hacer ni dar, la tradición de la Iglesia lo
llama "sacramento". El ministerio de la Iglesia se confiere por medio de
un sacramento 1536 especifico.
876 El carácter de servicio del ministerio eclesial está
intrínsecamente 1551 ligado a la naturaleza sacramental. En efecto,
enteramente dependiente de Cristo que da misión y autoridad, los
ministros son verdaderamente "esclavos de Cristo" (Rm 1, 1), a
imagen de Cristo que, libremente ha tomado por nosotros "la forma de
esclavo" (Flp 2, 7). Como la palabra y la gracia de la cual son
ministros no son de ellos, sino de Cristo que se las ha confiado para
los 427 otros, ellos se harán libremente esclavos de todos (cf 1 Co 9,
19).
877 De igual modo es propio de la naturaleza sacramental del
ministerio eclesial tener un carácter colegial. En efecto, desde el 1559
comienzo de su ministerio, el Señor Jesús instituyó a los Doce,
"semilla del Nuevo Israel, a la vez que el origen de la jerarquía
sagrada" (AG 5). Elegidos juntos, también fueron enviados juntos, y
su unidad fraterna estará al servicio de la comunión fraterna de todos
los fieles; será como un reflejo y un testimonio de la comunión de las
Personas divinas (cf Jn 17, 21-23). Por eso, todo obispo ejerce su
ministerio en el seno del colegio episcopal, en comunión con el obispo
de Roma, sucesor de San Pedro y jefe del colegio; los presbíteros
ejercen su ministerio en el seno del presbiterio de la diócesis, bajo la
dirección de su obispo.
878 Por último, es propio también de la naturaleza sacramental del
ministerio eclesial tener carácter personal. Cuando los ministros de
Cristo actúan en comunión, actúan siempre también de manera
personal. Cada uno ha sido llamado personalmente ("Tú sígueme", Jn
21, 22; cf Mt 4, 19.21; Jn 1, 43) para ser, en la misión común, testigo
personal, que es personalmente portador de la responsabilidad ante
Aquel que da la 1484 misión, que actúa "in persona Christi" y en favor
de personas: "Yo te bautizo en el nombre del Padre ..."; "Yo te
perdono...".
879 Por lo tanto, en la Iglesia, el ministerio sacramental es un
servicio ejercitado en nombre de Cristo y tiene una índole personal y
una forma colegial. Esto se verifica en los vínculos entre el colegio
episcopal y su jefe, el sucesor de San Pedro, y en la relación entre la
responsabilidad pastoral del obispo en su Iglesia particular y la común
solicitud del colegio episcopal hacia la Iglesia universal.
El colegio episcopal y su cabeza, el Papa
880 552 862 Cristo, al instituir a los Doce, "formó una especie de
Colegio o grupo estable y eligiendo de entre ellos a Pedro lo puso al
frente de él" (LG 19). "Así como, por disposición del Señor, San Pedro
y los demás apóstoles forman un único colegio apostólico, por
análogas razones están unidos entre sí el Romano Pontífice, sucesor
de Pedro, y los obispos, sucesores de los apóstoles" (LG 22; cf CIC
can 330).
881 El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y 553
solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella
(cf Mt 16, 18-19); lo instituyó pastor de todo el rebaño (cf Jn 21,
15-17). "Está claro que también el Colegio de los apóstoles, unido a
su Cabeza, recibió la función de atar y desatar dada a Pedro" (LG
22). Este oficio pastoral de Pedro y de los demás apóstoles 642
pertenece a los cimientos de la Iglesia. Se continúa por los obispos
bajo el primado del Papa.
882 El Papa, obispo de Roma y sucesor de San Pedro, "es el 834
principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los 1369
obispos como de la muchedumbre de los fieles" (LG 23). 837 "El
Pontífice Romano, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su
función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, la potestad
plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera
libertad" (LG 22; cf CD 2; 9).
883 "El Colegio o cuerpo episcopal no tiene ninguna autoridad si
no se le considera junto con el Romano Pontífice, sucesor de Pedro,
como Cabeza del mismo". Como tal, este Colegio es "también sujeto
de la potestad suprema y plena sobre toda la Iglesia" que "no se
puede ejercer... a no ser con el consentimiento del Romano Pontífice"
(LG 22; cf CIC can. 336).
884 "La potestad del Colegio de los obispos sobre toda la Iglesia
se ejerce de modo solemne en el Concilio Ecuménico" (CIC can. 337,
1). "No existe concilio ecuménico si el sucesor de Pedro no lo ha
aprobado o al menos aceptado como tal" (LG 22).
885 "Este colegio, en cuanto compuesto de muchos, expresa la
diversidad y la unidad del Pueblo de Dios; en cuanto reunido bajo una
única Cabeza, expresa la unidad del rebaño de Dios" (LG 22).
886 "Cada uno de los obispos, por su parte, es el principio y 1560
fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares" (LG 23).
833 Como tales ejercen "su gobierno pastoral sobre la porción del
Pueblo de Dios que le ha sido confiada" (LG 23), asistidos por los
presbíteros y los diáconos. Pero, como miembros del colegio
episcopal, cada uno de ellos participa de la solicitud por todas las
Iglesias (cf CD 3), que ejercen primeramente "dirigiendo bien su
propia Iglesia, como porción de la Iglesia universal", contribuyen
eficazmente "al Bien de todo el Cuerpo místico que es también el
Cuerpo de las Iglesias" (LG 23). Esta solicitud se extenderá
particularmente a los pobres (cf Ga 2, 10), a los perseguidos por la fe
y a los misioneros que trabajan por toda la tierra. 2448
887 Las Iglesias particulares vecinas y de cultura homogénea
forman provincias eclesiásticas o conjuntos más vastos llamados
patriarcados o regiones (cf Canon de los Apóstoles 34). Los obispos
de estos territorios pueden reunirse en sínodos o concilios
provinciales. "De igual manera, hoy día, las Conferencias Episcopales
pueden prestar una ayuda múltiple y fecunda para que el afecto
colegial se traduzca concretamente en la práctica" (LG 23).
85:87 2032:2040 La misión de enseñar
888 Los obispos con los presbíteros, colaboradores, "tienen como
primer deber el anunciar a todos el Evangelio de Dios" 2068 (PO 4),
según la orden del Señor (cf Mc 16, 15). Son "los predicadores del
Evangelio que llevan nuevos discípulos a Cristo. Son también los
maestros auténticos, por estar dotados de la autoridad de Cristo" (LG
25).
889 Para mantener a la Iglesia en la pureza de la fe transmitida por
los apóstoles, Cristo, que es la Verdad, quiso conferir a su Iglesia una
participación en su propia infalibilidad. Por medio del 92 "sentido
sobrenatural de la fe", el Pueblo de Dios "se une indefectiblemente a
la fe", bajo la guía del Magisterio vivo de la Iglesia (cf LG 12; DV 10).
890 La misión del Magisterio está ligada al carácter definitivo 851
de la Alianza instaurada por Dios en Cristo con su Pueblo; debe
protegerlo de las desviaciones y de los fallos, y garantizarle la
posibilidad objetiva de profesar sin error la fe auténtica. El oficio
pastoral del Magisterio está dirigido, así, a velar para que el Pueblo
1785 de Dios permanezca en la verdad que libera. Para cumplir este
servicio, Cristo ha dotado a los pastores con el carisma de infalibilidad
en materia de fe y de costumbres. El ejercicio de este carisma puede
revestir varias modalidades:
891 "El Romano Pontífice, Cabeza del Colegio espicopal, goza de
esta infalibilidad en virtud de su ministerio cuando, como Pastor y
Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus
hermanos, proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones
de fe y moral... La infalibilidad prometida a la Iglesia reside también en
el Cuerpo episcopal cuando ejerce el magisterio supremo con el
sucesor de Pedro", sobre todo en un concilio ecuménico (LG 25; cf
Vaticano I: DS 3074). Cuando la Iglesia propone por medio de su
Magisterio supremo que algo se debe aceptar "como revelado por
Dios para ser creído" (DV 10) y como enseñanza de Cristo, "hay que
aceptar sus definiciones con la obediencia de la fe" (LG 25). Esta
infalibilidad abarca todo el depósito de la Revelación divina (cf LG 25).
892 La asistencia divina es también concedida a los sucesores de
los apóstoles, cuando enseñan en comunión con el sucesor de Pedro
(y, de una manera particular, al obispo de Roma, Pastor de toda la
Iglesia), aunque, sin llegar a una definición infalible y sin pronunciarse
de una "manera definitiva", proponen, en el ejercicio del magisterio
ordinario, una enseñanza que conduce a una mejor inteligencia de la
Revelación en materia de fe y de costumbres. A esta enseñanza
ordinaria, los fieles deben "adherirse... con espíritu de obediencia
religiosa" (LG 25) que, aunque distinto del asentimiento de la fe, es
una prolongación de él.
La misión de santificar
893 El obispo "es el administrador de la gracia del sumo
sacerdocio" (LG 26), en particular en la Eucaristía que él mismo
ofrece, 1561 o cuya oblación asegura por medio de los presbíteros,
sus colaboradores. Porque la Eucaristía es el centro de la vida de la
Iglesia particular. El obispo y los presbíteros santifican la Iglesia con
su oración y su trabajo, por medio del ministerio de la palabra y de los
sacramentos. La santifican con su ejemplo, "no tiranizando a los que
os ha tocado cuidar, sino siendo modelos de la grey" (1 P 5, 3). Así es
como llegan "a la vida eterna junto con el rebaño que les fue
confiado" (LG 26).
La misión de gobernar
894 "Los obispos, como vicarios y legados de Cristo, gobiernan las
Iglesias particulares que se les han confiado no sólo con sus
proyectos, con sus consejos y con ejemplos, sino también con su
autoridad y potestad sagrada" (LG 27), que deben, no obstante,
ejercer para edificar con espíritu de servicio que es el de su 801
Maestro (cf Lc 22, 26-27).
895 "Esta potestad, que desempeñan personalmente en nombre
1558 de Cristo, es propia, ordinaria e inmediata. Su ejercicio, sin
embargo, está regulado en último término por la suprema autoridad
de la Iglesia" (LG 27). Pero no se debe considerar a los obispos como
vicarios del Papa, cuya autoridad ordinaria e inmediata sobre toda la
Iglesia no anula la de ellos, sino que, al contrario, la confirma y tutela.
Esta autoridad debe ejercerse en comunión con toda la Iglesia bajo la
guía del Papa.
896 El Buen Pastor será el modelo y la "forma" de la misión
pastoral del obispo. Consciente de sus propias debilidades, el obispo
1550 "puede disculpar a los ignorantes y extraviados. No debe
negarse nunca a escuchar a sus súbditos, a los que cuida como
verdaderos hijos... Los fieles, por su parte, deben estar unidos a su
obispo como la Iglesia a Cristo y como Jesucristo al Padre" (LG 27):
Seguid todos al obispo como Jesucristo (sigue) a su Padre, y al
presbiterio como a los apóstoles; en cuanto a los diáconos, respetadlos
como a la ley de Dios. Que nadie haga al margen del obispo nada en lo que
atañe a la Iglesia (San Ignacio de Antioquía, Smyrn. 8, 1).
II LOS FIELES LAICOS
LAICO/VOCACION
897 "Por laicos se entiende aquí a todos los cristianos, 873 excepto
los miembros del orden sagrado y del estado religioso reconocido en
la Iglesia. Son, pues, los cristianos que están incorporados a Cristo
por el bautismo, que forman el Pueblo de Dios y que participan de las
funciones de Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey. Ellos realizan, según
su condición, la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el
mundo" (LG 31).
La vocación de los laicos
898 2105 "Los laicos tienen como vocación propia el buscar el
Reino de Dios ocupándose de las realidades temporales y
ordenándolas según Dios... A ellos de manera especial les
corresponde iluminar y ordenar todas las realidades temporales, a las
que están estrechamente unidos, de tal manera que éstas lleguen a
ser según Cristo, se desarrollen y sean para alabanza del Creador y
Redentor" (LG 31).
899 2442 La iniciativa de los cristianos laicos es particularmente
necesaria cuando se trata de descubrir o de idear los medios para
que las exigencias de la doctrina y de la vida cristianas impregnen las
realidades sociales, políticas y económicas. Esta iniciativa es un
elemento normal de la vida de la Iglesia:
Los fieles laicos se encuentran en la línea más avanzada de la vida de la
Iglesia; por ellos la Iglesia es el principio vital de la sociedad. Por tanto ellos,
especialmente, deben tener conciencia, cada vez más clara, no sólo de
pertenecer a la Iglesia, sino de ser la Iglesia; es decir, la comunidad de los
fieles sobre la tierra bajo la guía del jefe común, el Papa, y de los obispos en
comunión con él. Ellos son la Iglesia (Pío XII, discurso 20 febrero 1946;
citado por Juan Pablo II, CL 9).
900 Como todos los fieles, los laicos están encargados por 863
Dios del apostolado en virtud del bautismo y de la confirmación y por
eso tienen la obligación y gozan del derecho, individualmente o
agrupados en asociaciones, de trabajar para que el mensaje divino de
salvación sea conocido y recibido por todos los hombres y en toda la
tierra; esta obligación es tanto más apremiante cuando sólo por medio
de ellos los demás hombres pueden oír el Evangelio y conocer a
Cristo. En las comunidades eclesiales, su acción es tan necesaria
que, sin ella, el apostolado de los pastores no puede obtener en la
mayoría de las veces su plena eficacia (cf LG 33).
La participación de los laicos en la misión sacerdotal de Cristo
901 "Los laicos, consagrados a Cristo y ungidos por el Espíritu 784
1268 Santo, están maravillosamente llamados y preparados para
producir siempre los frutos más abundantes del Espíritu. En efecto,
todas sus obras, oraciones, tareas apostólicas, la vida conyugal y
familiar, el trabajo diario, el descanso espiritual y corporal, si se
realizan en el Espíritu, incluso las molestias de la vida, si se llevan con
paciencia, todo ello se convierte en sacrificios espirituales agradables
a Dios por Jesucristo, que ellos ofrecen con toda piedad a Dios Padre
en la celebración de la Eucaristía uniéndolos a la ofrenda del cuerpo
del Señor. De esta manera, también los laicos, como adoradores que
en todas partes llevan una conducta sana, consagran el mundo
mismo a Dios" (LG 34; cf LG 10). 358
902 De manera particular, los padres participan de la misión de
santificación "impregnando de espíritu cristiano la vida conyugal y
procurando la educación cristiana de los hijos" (CIC can. 835, 4).
903 Los laicos, si tienen las cualidades requeridas, pueden ser admitidos
de manera estable a los ministerios de lectores y de acólito 1143 (cf 1143
CIC can. 230, 1). "Donde lo aconseje la necesidad de la Iglesia y no haya
ministros, pueden también los laicos, aunque no sean lectores ni acólitos,
suplirles en algunas de sus funciones, es decir, ejercitar el ministerio de la
palabra, presidir las oraciones litúrgicas, administrar el bautismo y dar la
sagrada Comunión, según las prescripciones del derecho" (CIC can. 230,
3).
Su participación en la misión profética de Cristo
904 "Cristo... realiza su función profética... no sólo a través de 785
la jerarquía... sino también por medio de los laicos. El los hace sus
testigos y les da el sentido de la fe y la gracia de la palabra"' 92 (LG
35).
Enseñar a alguien para traerlo a la fe es tarea de todo predicador e
incluso de todo creyente (Sto. Tomás de A., s. th. III, 71, 4, ad 3).
905 Los laicos cumplen también su misión profética evangelizando,
con "el anuncio de Cristo comunicado con el testimonio de 2044 la vida
y de la palabra". En los laicos, esta evangelización "adquiere una nota
específica y una eficacia particular por el hecho de que se realiza en
las condiciones generales de nuestro mundo" (LG 35):
2472 Este apostolado no consiste sólo en el testimonio de vida; el
verdadero apostolado busca ocasiones para anunciar a Cristo con su
palabra, tanto a los no creyentes... como a los fieles (AA 6; cf AG 15).
906 Los fieles laicos que sean capaces de ello y que se formen para ello
también pueden prestar su colaboración en la formación catequética (cf CIC
can. 774, 776, 780), en la enseñanza de las ciencias sagradas 2495 (cf CIC
can. 229), en los medios de comunicación social (cf CIC can. 823, 1).
907 "Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio
conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los pastores
sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de
manifestarla a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de
las costumbres y la reverencia hacia los pastores, habida cuenta de la
utilidad común y de la dignidad de las personas" (CIC can. 212, 3).
Su participación en la misión real de Cristo
786
908 Por su obediencia hasta la muerte (cf Flp 2, 8-9), Cristo ha
comunicado a sus discípulos el don de la libertad regia, "para que
vencieran en si mismos, con la propia renuncia y una vida santa, al
reino del pecado" (LG 36).
El que somete su propio cuerpo y domina su alma, sin dejarse llevar por
las pasiones es dueño de sí mismo: se puede llamar rey porque es capaz de
gobernar su propia persona; es libre e independiente y no se deja cautivar
por una esclavitud culpable (San Ambrosio, Psal. 118, 14, 30: PL 15,
1403A).
909 "Los laicos, además, juntando también sus fuerzas, han de
1887 sanear las estructuras y las condiciones del mundo, de tal forma
que, si algunas de sus costumbres incitan al pecado, todas ellas sean
conformes con las normas de la justicia y favorezcan en vez de
impedir la práctica de las virtudes. Obrando así, impregnarán de
valores morales toda la cultura y las realizaciones humanas" (LG 36).
910 "Los seglares también pueden sentirse llamados o ser
llumados a colaborar con sus pastores en el servicio de la comunidad
799 eclesial, para el crecimiento y la vida de ésta, ejerciendo
ministerios muy diversos según la gracia y los carismas que el Señor
quiera concederles" (EN 73).
911 En la Iglesia, "los fieles laicos pueden cooperar a tenor del derecho
en el ejercicio de la potestad de gobierno" (CIC can. 129, 2). Así, con su
presencia en los concilios particulares (can. 443, 4), los sínodos diocesanos
(can. 463, 1 y 2), los consejos pastorales (can. 511; 536); en el ejercicio de
la tarea pastoral de una parroquia (can. 517, 2); la colaboración en los
consejos de los asuntos económicos (can. 492, 1; 536); la participación en
los tribunales eclesiásticos (can. 1421, 2), etc.
912 Los fieles han de "aprender a distinguir cuidadosamente 2245
entre los derechos y deberes que tienen como miembros de la Iglesia
y los que les corresponden como miembros de la sociedad humana.
Deben esforzarse en integrarlos en buena armonía, recordando que
en cualquier cuestión temporal han de guiarse por la conciencia
cristiana. En efecto, ninguna actividad humana, ni siquiera en los
asuntos temporales, puede sustraerse a la soberanía de Dios" (LG
36).
913 "Así, todo laico, por el simple hecho de haber recibido sus
dones, es a la vez testigo e instrumento vivo de la misión de la Iglesia
misma 'según la medida del don de Cristo"' (LG 33).
III LA VIDA CONSAGRADA
914 2103 "El estado de vida que consiste en la profesión de los
consejos evangélicos, aunque no pertenezca a la estructura de la
Iglesia, pertenece, sin embargo, sin discusión a su vida y a su
santidad" (LG 44).
Consejos-evangélicos, vida consagrada
VIDA-RELIGIOSA
915 Los consejos evangélicos están propuestos en su multiplicidad
a todos los discípulos de Cristo. La perfección de la caridad 1973:1974
a la cual son llamados todos los fieles implica, para quienes asumen
libremente el llamamiento a la vida consagrada, la obligación de
practicar la castidad en el celibato por el Reino, la pobreza y la
obediencia. La profesión de estos consejos en un estado de vida
estable reconocido por la Iglesia es lo que caracteriza la "vida
consagrada" a Dios (cf LG 42-43; PC 1).
916 El estado de vida consagrada aparece por consiguiente como
una de 2687 las maneras de vivir una consagración "más íntima" que
tiene su raíz en el bautismo y se dedica totalmente a Dios (cf PC 5).
En la vida consagrada, los fieles de Cristo se proponen, bajo la
moción del Espíritu Santo, seguir más de cerca a Cristo, entregarse a
Dios amado por encima de todo y, persiguiendo la perfección de la
caridad en el servicio del Reino, significar y anunciar en la Iglesia la
gloria del mundo futuro (cf CIC can. 573). 933
Un gran árbol, múltiples ramas
917 2684 "El resultado ha sido una especie de árbol en el campo
de Dios, maravilloso y lleno de ramas, a partir de una semilla puesta
por Dios. Han crecido, en efecto, diversas formas de vida, solitaria o
comunitaria, y diversas familias religiosas que se desarrollan para el
progreso de sus miembros y para el bien de todo el Cuerpo de Cristo"
(LG 43).
918 "Desde los comienzos de la Iglesia hubo hombres y mujeres que
intentaron, con la práctica de los consejos evangélicos, seguir con mayor
libertad a Cristo e imitarlo con mayor precisión. Cada uno a su manera vivió
entregado a Dios. Muchos, por inspiración del Espíritu Santo, vivieron en la
soledad o fundaron familias religiosas, que la Iglesia reconoció y aprobó
gustosa con su autoridad" (PC 1).
919 Los obispos se esforzarán siempre en discernir los nuevos
dones de vida consagrada confiados por el Espíritu Santo a su Iglesia;
la aprobación de nuevas formas de vida consagrada está reser vada
a la Sede Apostólica (cf CIC can. 605).
La vida eremítica
920 Sin profesar siempre públicamente los tres consejos
evangélicos, los ermitaños, "con un apartamiento más estricto del
mundo, el silencio de la soledad, la oración asidua y la penitencia,
dedican su vida a la alabanza de Dios y salvación del mundo" (CIC
can. 603 1).
921 2719 Los eremitas presentan a los demás ese aspecto interior
del misterio de la Iglesia que es la intimidad personal con Cristo.
Oculta a los ojos de los hombres, la vida del eremita es predicación
silenciosa de Aquel a quien ha entregado su vida, porque El es todo
para él. En este caso se trata de un llamamiento particular a 2015
encontrar en el desierto, en el combate espiritual, la gloria del
Crucificado.
Las vírgenes y la viudas consagradas
922 1618:1620 Desde los tiempos apostólicos, vírgenes (cf 1 Co 7,
34 36) y viudas cristianas (Cf. Vita consecrata, 7) llamadas por el
Señor para consagrarse a El enteramente con una libertad mayor de
corazón, de cuerpo y de espíritu, han tomado la decisión, aprobada
por la Iglesia, de vivir respectivamente en estado de virginidad o de
castidad perpetua "a causa del Reino de los cielos" (Mt 19, 12).
923 "Formulando el propósito santo de seguir más de cerca a 1537
Cristo, [las vírgenes] son consagradas a Dios por el obispo diocesano
según el rito litúrgico aprobado, celebran desposorios místicos con
Jesucristo, Hijo de Dios, y se entregan al servicio de la Iglesia" (CIC
can. 604, 1). Por medio este rito 1672 solemne ("Consecratio
virginum", "Consagración de vírgenes"), "la virgen es constituida en
persona consagrada" como "signo trascendente del amor de la Iglesia
hacia Cristo, imagen escatológica de esta Esposa del Cielo y de la
vida futura" (Ordo Cons. Virg., Praenot. 1).
924 "Semejante a otras formas de vida consagrada" (CIC can.
604), el orden de las vírgenes sitúa a la mujer que vive en el mundo
(o a la monja) en el ejercicio de la oración, de la penitencia, del
servicio a los hermanos y del trabajo apostólico, según el estado y los
carismas respectivos ofrecidos a cada una (OCV Praenot. 2). Las
vírgenes consagradas pueden asociarse para guardar su propósito
con mayor fidelidad (CIC can. 604, 2).
La vida religiosa
925 Nacida en Oriente en los primeros siglos del cristianismo (cf UR
15) y vivida en los institutos canónicamente erigidos por la Iglesia (cf
CIC can. 573), la vida religiosa se distingue de las otras formas de
vida consagrada por el aspecto cultual, la profesión pública 1672 de
los consejos evangélicos, la vida fraterna llevada en común, y por el
testimonio dado de la unión de Cristo y de la Iglesia (cf CIC can. 607).
926 La vida religiosa nace del misterio de la Iglesia. Es un don que
la Iglesia recibe de su Señor y que ofrece como un estado de vida
estable al fiel llamado por Dios a la profesión de los consejos. Así la
Iglesia puede a la vez manifestar a Cristo y reconocerse como Esposa
del Salvador. La vida religiosa está invitada 796 a significar, bajo estas
diversas formas, la caridad misma de Dios, en el lenguaje de nuestro
tiempo.
927 Todos los religiosos, exentos o no (cf CIC can. 591), se
encuentran entre los colaboradores del obispo diocesano en su
misión pastoral (cf CD 33-35). La implantación y la expansión
misionera 854 de la Iglesia requieren la presencia de la vida religiosa
en todas sus formas "desde el período de implantación de la Iglesia"
(AG 18; 40). "La historia da testimonio de los grandes méritos de las
familias religiosas en la propagación de la fe y en la formación de las
nuevas Iglesias: desde las antiguas instituciones monásticas, las
órdenes medievales y hasta las congregaciones modernas" (Juan
Pablo II, RM 69).
Los institutos seculares
928 "Un instituto-secular es un instituto de vida consagrada en el
cual los fieles, viviendo en el mundo, aspiran a la perfección de la
caridad, y se dedican a procurar la santificación del mundo sobre todo
desde dentro de él" (CIC can. 710).
929 Por medio de una "vida perfectamente y enteramente
consagrada a [esta] santificación" (Pío XII, const. ap. "Próvida Mater"),
los miembros de estos institutos participan en la tarea de
evangelización de la Iglesia, "en el mundo y desde el mundo", 901
donde su presencia obra a la manera de un "fermento" (PC 11). Su
testimonio de vida cristiana mira a ordenar según Dios las realidades
temporales y a penetrar el mundo con la fuerza del Evangelio.
Mediante vínculos sagrados, asumen los consejos evangélicos y
observan entre sí la comunión y la fraternidad propias de su modo de
vida secular" (CIC can. 713).
Las sociedades de vida apostólica
930 Junto a las diversas formas de vida consagrada se encuentran "las
sociedades de vida apostólica, cuyos miembros, sin votos religiosos, buscan
el fin apostólico propio de la sociedad y, llevando vida fraterna en común,
según el propio modo de vida, aspiran a la perfección de la caridad por la
observancia de las constituciones. Entre éstas, existen sociedades cuyos
miembros abrazan los consejos evangélicos mediante un vínculo
determinado por las constituciones" (CIC can.731,1 y 2).
Consagración y misión: anunciar el Rey que viene
931 Aquel que por el bautismo fue consagrado a Dios,
entregándose a él como al sumamente amado, se consagra, de esta
manera, aún más íntimamente al servicio divino y se entrega al bien
de la Iglesia. Mediante el estado de consagración a Dios, la Iglesia
manifiesta a Cristo y muestra cómo el Espíritu Santo obra en ella de
modo admirable. Por tanto, los que profesan los consejos evangélicos
tienen como primera misión vivir su consagración. Pero "ya que por su
misma consagración se dedican al servicio de la Iglesia están
obligados a contribuir de modo especial a la tarea misionera, según el
modo propio de su instituto" (CIC 783; cf RM 69).
932 775 En la Iglesia que es como el sacramento, es decir, el signo
y el instrumento de la vida de Dios, la vida consagrada aparece como
un signo particular del misterio de la Redención. Seguir e imitar a
Cristo "desde más cerca", manifestar "más claramente" su
anonadamiento, es encontrarse "más profundamente" presente, en el
corazón de Cristo, con sus contemporáneos. Porque los que siguen
este camino "más estrecho" estimulan con su ejemplo a sus
hermanos; les dan este testimonio admirable de "que sin el espíritu de
las bienaventuranzas no se puede transformar este mundo y ofrecerlo
a Dios" (LG 31).
933 Sea público este testimonio, como en el estado religioso, o
más discreto, o incluso secreto, la venida de Cristo es siempre para
672 todos los consagrados el origen y la meta de su vida:
El Pueblo de Dios, en efecto, no tiene aquí una ciudad 769 permanente,
sino que busca la futura. Por eso el estado religioso... manifiesta también
mucho mejor a todos los creyentes los bienes del cielo, ya presentes en
este mundo. También da testimonio de la vida nueva y eterna adquirida por la
redención de Cristo y anuncia ya la resurrección futura y la gloria del Reino
de los cielos (LG 44).
RESUMEN
934 "Por institución divina, entre los fieles hay en la Iglesia ministros
sagrados, que en el derecho se denominan clérigos; los demás se
llaman laicos". Hay, por otra parte, fieles que perteneciendo a uno de
ambos grupos, por la profesión de los consejos evangélicos, se
consagran a Dios y sirven así a la misión de la Iglesia (CIC can. 207,
1, 2).
935 Para anunciar su fe y para implantar su Reino, Cristo envía a sus
apóstoles y a sus sucesores. El les da parte en su misión. De El
reciben el poder de obrar en su nombre.
936 El Señor hizo de San Pedro el fundamento visible de su Iglesia. Le
dio las llaves de ella. El obispo de la Iglesia de Roma, sucesor de San
Pedro, es la "Cabeza del Colegio de los Obispos, Vicario de Cristo y
Pastor de la Iglesia universal en la tierra" (CIC can. 331).
937 El Papa "goza, por institución divina, de una potestad suprema,
plena, inmediata y universal para cuidar las almas" (CD 2).
938 Los obispos, instituidos por el Espíritu Santo, suceden a los
apóstoles. "Cada uno de los obispos, por su parte, es el principio y
fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares" (LG 23).
939 Los obispos, ayudados por los presbíteros, sus colaboradores, y por
los diáconos, tienen la misión de enseñar auténticamente la fe, de
celebrar el culto divino, sobre todo la Eucaristía, y de dirigir su Iglesia
como verdaderos pastores. A su misión pertenece también el cuidado
de todas las Iglesias, con y bajo el Papa.
940 "Siendo propio del estado de los laicos vivir en medio del mundo y de
los negocios temporales, Dios les llama a que movidos por el espíritu
cristiano, ejerzan su apostolado en el mundo a manera de fermento"
(M 2).
941 Los laicos participan en el sacerdocio de Cristo: cada vez más
unidos a El, despliegan la gracia del Bautismo y la de la Confirmación
a través de todas las dimensiones de la vida personal, familiar, social y
eclesial y realizan así el llamamiento a la santidad dirigido a todos los
bautizados.
942 Gracias a su misión profética, los laicos "están llamados a ser
testigos de Cristo en todas las cosas, también en el interior de la
sociedad humana" (GS 43, 4).
943 Debido a su misión regia, los laicos tienen el poder de arrancar al
pecado su dominio sobre sí mismos y sobre el mundo por medio de su
abnegación y santidad de vida (cf LG 36).
944 La vida consagrada a Dios se caracteriza por la profesión pública de
los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia en un
estado de vida estable reconocido por la Iglesia.
945 Entregado a Dios supremamente amado, aquel a quien el Bautismo
ya había destinado a El, se encuentra en el estado de vida
consagrada, más intimamente comprometido en el servicio divino y
dedicado al bien de toda la Iglesia.