www.forumlibertas.com/Documentos 

11/02/2005

Serguey Firsov

 

¿Hubo realmente un “quinquenio sin dios” en la Unión Soviética?

El laicismo militante en la URSS de 1930 englobaba a dos millones de militantes de carnet en la Unión de los Sin Dios. La idea era exterminar toda religión para 1937. ¿Por qué fracasó?

 

En 1938 llegaba a las pantallas de los cines soviéticos una nueva película de Grigori Alexándrov titulada Volga-Volga. Popular incluso hoy, esta comedia trata de un burócrata llamado Byválov que se niega a llevar a un talentoso grupo de culturilla local a competir en un concurso de Moscú. Hay que decir que Byválov, por su cuenta, ha elegido a otros artistas con los que se ha puesto a viajar en un barco a vapor hacia la capital. El viaje ocupa varios días, durante los cuales tienen lugar varias aventuras. Para que el espectador vea que pasan los días, aparecen en pantalla unos subtítulos: “primer día de seis”, “segundo día de seis” y etc. Actualmente, a la mayoría de los espectadores la mención de “seis días” no les provoca ninguna asociación.  Sin embargo, es un recuerdo de la antirreligiosidad oficial que reinó en los años 30 a lo largo y ancho de la Unión Soviética.

 

Cuando las semanas tenían seis días

 

A partir del 1929 en la URSS se estableció la “semana laboral móvil”. Los trabajadores laboraban cinco días, descansando en el sexto (existía un término especial para denominar a este tipo de semana, una “semana nepreryvka”, es decir “ininterrumpida). El domingo cristiano dejó de ser una fiesta fija para los creyentes, dado que el descanso podía caer en cualquier día de la semana. Este orden persistió casi hasta la Segunda Guerra Mundial, y sólo una Orden del Soviet de los Comisarios del Pueblo de la URSS del 26-06-1940 restableció la situación anterior al declarar la jornada laboral de 8 horas, siete días laborables y al prohibir la ausencia voluntaria de los trabajadores y funcionarios en sus puestos.

 

Los “siete días laborables” significaron la vuelta del domingo como un día libre. En vísperas de una guerra cruel el poder dejó de experimentar con el calendario... La causa no es que los bolcheviques descubrieran el error de sus actos anteriores, en absoluto. Los resultados de los ataques antirreligiosos emprendidos en los años habían resultado totalmente decepcionante e ignorarlo sería simplemente irracional. Pero vayamos por orden.

 

El comienzo del “asalto a los cielos”

 

La lucha contra la religión y la Iglesia en el Estado Soviético empezó prácticamente en cuanto el partido leninista se apropió del poder. Sin embargo, en esta lucha hubo varias etapas. Si al principio los bolcheviques no tenían un programa concreto de la destrucción de la Iglesia ortodoxa (ya que era la confesión mayoritaria del país), a partir del 1922 sí aparece este  programa.

 

El viejo principio de “divide y vencerás” dio sus primeros pasos: incentivo al cisma renovador, acoso mediático contra el Patriarca Tikhon, reclutamiento de infiltrados entre el episcopado por parte de los órganos de la seguridad estatal... Todo esto llevó a una desorganización de la Dirección central eclesiástica y con el tiempo (sobre todo después de 1927) puso a la Iglesia ortodoxa en situación de dependencia de los intereses políticos de los poderes bolcheviques. Y si tomamos en consideración que el fin estratégico del partido era una eliminación completa de la religión y la Iglesia, las perspectivas de pervivencia en la URSS de las organizaciones religiosas (antes que nada, de la Iglesia Ortodoxa Rusa) no eran nada esperanzadoras.

 

A finales de los años 20 la situación se volvió clara incluso para los jerarcas religiosos, que habían esperado que con los años a actividad de los “sin dios” disminuyera. Las represiones de los años 30 tocaron a todos, los leales y desleales, ortodoxos y de otras confesiones. Cuanto más avanzaba la construcción de la sociedad socialista, la lucha contra la religión y la Iglesia aumentaba, y la prensa oficial se permitía cada vez expresiones más insultantes contra los “obscurantistas religiosos”. Nada de eso era de extrañar. Desde 1922 en el Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS existió una Comisión especial para separación de la Iglesia del Estado, que funcionó hasta el noviembre de 1929. Esta Comisión Antirreligiosa (así precisamente se llamó en 1928-1929, sus siglas serían CAR) controló estrictamente las organizaciones religiosas que funcionaban en el territorio del Estado Soviético. Su presidente vitalicio fue Emelián Yaroslavski, del cual hablaremos más adelante. Los líderes bolcheviques  prestaban mucha atención a los asuntos de religión e iglesia, participando directamente en las sesiones de la CAR. A partir del 1929 las cuestiones de la política religiosa pasaron a tratarse, de costumbre, en las sesiones del Secretariado del Comité Central del partido.

 

¿Cómo se explica esto? Es obvio que en un país agrario las cuestiones religiosas inevitablemente se convertían en cuestiones políticas y la reconstrucción de la mentalidad en las condiciones de la época que llamamos NEP (Nueva Política Económica) era la tarea más importante a nivel estatal. En el XV Congreso del partido en 1927 Stalin habló de la debilitación del trabajo antirreligioso, y un año después, en una reunión de los activistas del partido de Moscú, indicó la necesidad de “ligar una amplia campaña antirreligiosa masiva con la lucha por los intereses inherentes de las masas populares”.

 

Cómo nació la Unión de los Sin Dios

 

La Colectivización significaba para los bolcheviques anticlericalizar el campo y en general aumentar la lucha antirreligiosa. A principios de 1929  se envió una circular absolutamente secreta titulada “Sobre las medidas para aumentar el trabajo antirreligioso”. La lucha contra la religión equivalía a la lucha política de clases. Esta sería la nueva etapa de ataque contra la religión.

 

Reanudó su actividad la Unión de los Sin Dios de la URSS, una organización “social” abiertamente apoyada por el Estado. Dicha Unión apareció en la primera mitad de los años  20, cuando el poder estaba empezando su lucha sistemática contra la Iglesia. En diciembre de 1922 empezó a editarse  el periódico “El sin dios”, cuyo creador y redactor encargado durante casi veinte años fue el ya mencionado Emelián Yaroslavski. El 12 de septiembre de 1923, cuando en  una sesión de la CAR se debatía la cuestión “de las formas y métodos de la propaganda antirreligiosa en el campo”, Yaroslavski propuso la idea de crear talleres de los sin dios militantes. El 7 de octubre del mismo año en El Sin Dios esta propuesta ya se promovía oficialmente. El poder apoyó la iniciativa, y el 27 de agosto de 1924 en Moscú convocaron la primera reunión constitutiva de la Sociedad de Amigos del Periódico El Sin Dios.

 

La Sociedad de Amigos se fortalecía y se apoyaba en todo “desde arriba”. En noviembre de 1925 en Moscú tuvo lugar el primer congreso de los Amigos del Periódico “El sin dios”, que dio origen a la Unión de los Sin Dios de la URSS (que en 1929 cambió el nombre por la Unión de los Sin Dios Militantes). La organización tenía un Consejo Central en el que entraron bolcheviques renombrados como P.A. Krásikov, I.I. Skvortsov-Stepánov y P.G. Smidóvich. El presidente de la Unión Sin Dios de la URSS fue Emelián Yaroslavski. Los lemas principales de la Unión eran “A través de lo Sin dios – hacia el comunismo” y “Luchar contra la religión es luchar por el socialismo”.

 

La propaganda antirreligiosa a partir de la segunda mitad de los 1920 se realizó en el marco organizativo de la Unión. El apogeo de la actividad de los sin dios organizados de la URSS fue su II Congreso que tuvo lugar en junio de 1929. Asistieron 1.200 delegados que representaban a medio millón de luchadores ideológicos contra la “droga religiosa”. Sin embargo, la forma de luchar aún estaba por definir.

 

El líder de la Unión, Emelián Yaroslavski, veía necesario organizar una propaganda antirreligiosa sistematizada, intentando prevenir actos insensatos de sus demasiado activos correligionarios. Pero en aquellas condiciones de aumento de la lucha antirreligiosa cualquier llamamiento quedaba en llamamiento. El fin fue bien definido: la religión debía ser enterrada.

 

Cambiando el calendario

 

En este II Congreso de los sin dios se debatió la cuestión del sistema cronológico. “Empezar la cronología a partir del primer año de la revolución proletaria es muy complicado, y me temo que se repetiría la experiencia de la Gran Revolución Francesa - declaró Yaroslavski, puntualizando casi en seguida: - [...] Actualmente debemos marcar nuestra cronología en todas las actas soviéticas y en nuestra literatura. El año 1929 se celebrará como el 12 año de la nueva era, nuestra era. Utilizo la expresión “nuestra era” para no hablar de la era cristiana”.

 

El presidente de la USM proponía introducir en la mentalidad de las anchas masas populares la idea de que en el mundo había comenzado una nueva era comunista. Pero la mentalidad de las masas - tanto en la URSS como fuera de ella – no cedió. La nueva cronología no encontró su usuario. Sin embargo, en la literatura científica rusa la cronología “AD” [en latín, Anno Domini, Año del Señor] fue sustituida por “nuestra era”. Y aunque esta sustitución empezó antes del llamamiento de Yaroslavski, a principios de los 1920 (basta hojear los trabajos de los estudiosos de la historia antigua A.I. Tiuménev, S.I. Kovalev y A.B. Ranóvich), el uso incorrecto del término “nuestra era” que persiste hasta hoy día, es característico.

 

¿Por qué 1932?

 

De 30 de enero a 4 de febrero de 1932 en Moscú se celebró la XVII conferencia del partido que aprobó el plan del desarrollo industrial para el 1932 y que adoptó las directivas para la confección del segundo plan quinquenal de la construcción socialista. En la conferencia fue formulado el propósito político principal del segundo quinquenio: liquidar por completo los elementos capitalistas y las clases en general, eliminar por completo las causas generadoras de diferencias de clase y explotación, superar la herencia del capitalismo en la economía y en la mentalidad humana, y finalmente convertir a todos los trabajadores del país en constructores conscientes y activos de la sociedad socialista sin clases.

 

Para las organizaciones religiosas, esta determinación de la XVII conferencia del partido equivalía a su sentencia de muerte. Los constructores conscientes y activos de la sociedad nueva no podían ser portadores de la “infección religiosa”. Era necesario aumentar la actividad antirreligiosa.

 

Por supuesto, la Unión de los Sin dios Militantes no podía quedar atrás. En realidad, hacia noviembre de 1931 en sus filas se contaban más de 5 millones de miembros unidos en más de 60.000 células (en 1926 en la Unión había sólo 87.000 personas, en el 1929, 465.000, en el 1930, más de 3,5 millones). Las tiradas de la literatura antirreligiosa aumentaban de año en año: si en 1927 las organizaciones de los sin dios editaron libros y folletos de tirada general de 700.000 hojas impresas, en 1930 esta cifra sobrepasó 50 millones.

 

La Tirada del periódico El Sin Dios en 1931 llegó a medio millón de ejemplares, y su revista, también llamada El Sin Dios, a 200.000. Se organizaban grupos de los jóvenes sin dios a lo grande: a finales de 1930 ya contaban con 2 millones de personas.

 

En 1932 en la editorial antirreligiosa del Estado salió, con 12.500 ejemplares, el primer tomo de cinco de trabajos del presidente del Consejo Central de la USM E.M. Yaroslavski “Contra la religión y la Iglesia”.

 

¿Con qué medios existía la Unión, mantenía su burocracia y realizaba actividades editoriales? Oficialmente, con las cuotas de afiliación (60 kopeks por un ciudadano y 24 por un campesino) e ingresos de la actividad literaria. En realidad le ayudaba el Estado interesado en aumentar la propaganda antirreligiosa. El Estado estaba interesado en crear unas universidades obreras antirreligiosas especiales, centros docentes cuyo fin era preparar activistas antirreligiosos de nivel regional en vísperas de un nuevo ataque contra la religión y la Iglesia en la URSS. La primera de esas universidades apareció en el distrito Rogozhsko-Símonovski (Proletarski) de Moscú. En 1930 en Moscú se editó un compendio de programas y materiales de la “Universidad obrera antirreligiosa”. Sólo el poder central podía aportar dinero para organizar tales universidades en todas las ciudades grandes de la URSS.

 

Objetivo: dejar la religión liquidada para el año 1937

 

Así pues, la Unión de los Sin dios Militantes estuvo en la vanguardia de la lucha por el cumplimiento de las decisiones de la XVII conferencia del partido. Pero ¿de verdad sus líderes planearon un así llamado quinquenio sin dios? y éste, ¿de verdad existió?

 

La cuestión no es tan clara como puede parecer a la primera vista. No hubo pronunciamientos públicos sobre un “quinquenio sin dios” por parte de Emelián Yaroslavski ni ningún otro director de la Unión. Sin embargo, el plan de tener liquidada la religión para 1937 sí que existió y lo confeccionaron los sin dios militantes de la CAR. Precisamente según este plan, reconstruido por el ahora difunto profesor de San Petersburgo S.N Savéliev, se preveía que 1932-1933 se cerrasen todas las iglesias, casas de oración, sinagogas y mezquitas. Hacia 1933-1934, desaparecerían todas las nociones religiosas inculcadas por la literatura y la familia. Para 1934-1935, el país y, sobre todo, la juventud, debían estar abarcados por una total propaganda antirreligiosa. Para  1935-1936, desaparecerían las últimas casas de oración y todos los sacerdotes. Para el 1937 la religión debería eliminarse de sus últimos reductos más escondidos.

 

Esta versión del plan nunca fue publicada. Ni en los años más atroces para los creyentes los sin dios fueron tan directos y metódicos. La Unión sobre todo declaraba qué cimas preveía alcanzar en el camino de la total ateización de la población de la URSS. Según la estadística citada por los mismos sin dios, en 1931 en el país hubo más de 3.000 brigadas de choque sin dios (más de la mitad de ellas, en Leningrado, donde habían aparecido las primeras del país en el 1929), más de 100 fábricas y talleres sin dios, unos 300 koljoses sin dios. Para finales de los años 30 se planeaba un gran refuerzo de las filas sin dios – hasta 8 millones de personas. El número de los jóvenes luchadores contra el obscurantismo y clericalismo debía crecer hasta 10 millones. No pudo ser...

 

La Unión Sin Dios Militante no pudo sobrepasar el número de 5 millones, tampoco pudo afiliar 10 millones de niños (en primavera de 1936 las estructuras organizativas de los Jóvenes Sin Dios quedaron suprimidas). Sobre las causas del fracaso las comentaremos más abajo. Ahora queremos subrayar otro aspecto: la actividad de la USM en 1932.

 

Las decisiones del partido y el gobierno siempre se debatían y aprobaban activamente en la URSS. Era una tradición que en 1932 ya estaba afianzada. El 28-30 de marzo, discutiendo sobre las cuestiones de propaganda antirreligiosa ligadas a la XVII conferencia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS, los miembros del buró ejecutivo del Consejo Central de la USM, sin decir ni una palabra sobre el despliegue de un quinquenio sin dios, subrayaron que las decisiones del partido “en su esencia significan un programa desarrollado del trabajo de la sociedad sin dios”.

 

Resultaba que los sin dios no necesitaban elaborar su propio programa, dado que todo se podía ya leer directamente en los documentos del partido. No estaban equivocados, ya que el ejecutivo no debe tener su propia iniciativa. Es característico que Emelián Yaroslavski tampoco hizo ninguna declaración sobre cómo había que cumplir las decisiones de la XVII conferencia.

 

En verano de 1932 la revista científico-metódica del Consejo Central de la USM  publicó su llamamiento “A todas la organizaciones de la USM, a todos los sin dios militantes de la URSS” a apoyar un nuevo empréstito interior de Gobierno (es curioso que a la vez los miembros de la USM recogían medios para la construcción del submarino “Sin Dios Militante”), pero no hubo ningún lema sobre reforzar el trabajo ateísta. Con el trasfondo de la lucha de clases que no dejaba de aumentar a medida que la sociedad avanzaba hacia el socialismo (como aleccionaba Stalin al pueblo soviético), un trabajo especialmente antirreligioso perdía su actualidad. La iniciativa pasaba a las manos de los órganos represivos que revelaban no sólo la actividad contrarrevolucionaria de los “obscurantistas religiosos” sino la de los que hacía poco perseguían a tales “obscurantistas”.

 

Tal vez precisamente por esto, a partir de la segunda mitad de los años 30, se notó una brusca caída del entusiasmo entre los activistas de la Unión Sin Dios Militante? Hacia 1935 las cantidades de cuotas pagadas a la USM ¡se dividieron por 10! A partir de 1932 tampoco se habló  mucho del número de miembros de la Unión. El buró ejecutivo no se reunió a partir de 1934. A finales de 1936 el Soviet de la Nacionalidades del Comité Central Ejecutivo de la URSS constató un cese casi total de la actividad de la Unión en varias regiones del país. Evidentemente faltaba dinero: en 1936-1937 recaudaron sólo el 20 % del total de las cuotas de filiación obligatorias.

 

Lo dijo el censo: la fe permanecía en 1937

 

El censo de la población realizado en 1937 hizo de barómetro de los sentimientos religiosos existentes en la sociedad soviética. Las preguntas sobre convicciones religiosas, introducidas en los formularios por orden personal de Stalin, dieron una información chocante: de 30 millones de ciudadanos de la URSS analfabetos mayores de 16 años, el 84 % (más de 25 millones) se declararos creyentes; de los 68,5 millones de alfabetizados, el 45 % (más de 30 millones) eran  creyentes. Incluso después de una corrección “desde arriba”, estas cifras obligaban a admitir un fracaso evidente de la lucha total contra la religión y la Iglesia. Los fines declarados no se habían conseguido, aunque el Comisariado del Pueblo de los asuntos interiores [que antes se llamó CheKa y después, KGB – nota de traductor] hizo bastante para “erradicar” a las personalidades religiosas de todas las confesiones. Era menester tomar medidas, incluyendo un “avivamiento” de la Unión de los Sin Dios Militantes.

 

Como pretexto de una cierta activación de la Unión se puede ver la resolución del pleno de febrero-marzo del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS, dedicado a preparar a las organizaciones del partido para las elecciones al Soviet Supremo de la URSS con un nuevo sistema electoral. Todo el trabajo partidista-político (incluido el trabajo antirreligioso) debería corregirse y aumentar. En 1938 las organizaciones locales de la USM poco a poco empiezan a resurgir; en febrero de 1938 incluso tuvo lugar el pleno del Consejo Central de la USM que elaboró y adoptó un programa de activación del trabajo antirreligioso.

 

En las nuevas circunstancias, los dirigentes de la Unión intentaban ligar su organización con otras estructuras sociales que funcionaban en la URSS, incluida la Unión Comunista de la Juventud y los sindicatos. En el mismo año, con la iniciativa de Emelián Yaroslavski, el departamento de historia y filosofía de la Academia de Ciencias de la URSS se esforzó componiendo en dos tomos la historia de la religión y el ateísmo. Cabe mencionar que este trabajo no fue terminado hasta empezar la Gran Guerra Patria. En 1940, debido a los esfuerzos de Yaroslavski, que fue miembro numerario en el sistema de la Academia de Ciencias, organizaron un postgrado permanente de la historia de la religión y el ateísmo.

 

La muerte de la Unión de los Sin Dios

 

La guerra puso el punto final a la actividad de la Unión de los Sin Dios Militantes de la URSS. Oficialmente nadie la cerró, pero a partir del 22 de junio de 1941 no se puede hablar de ningún trabajo serio. Formalmente la Unión existió hasta 1947, cuando sus funciones de propaganda del ateísmo científico pasaron a la Sociedad Nacional “Znanie” (“El Saber”). Sin embargo, ya no se editaron periódicos ni revistas tipo El Sin Dios (que dejó de editarse con la guerra).

 

Es característica la suerte del “sin dios principal”, Yaroslavski, Miembro del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS, diputado del Soviet Supremo de la URSS, conocido publicista del partido. En los primeros meses de la guerra tuvo que escribir, por la voluntad de Stalin, el artículo “Por qué la gente religiosa está en contra de Hitler”, cuyo tono era diametralmente opuesto a todo trabajo antirreligioso escrito anteriormente. La situación había cambiado, y el líder pragmáticamente revisó los lemas antiguos antirreligiosos y antiiglesia, “olvidando” por un tiempo el obligado ateísmo del partido.

 

El 5 de septiembre de 1943 en el PRAVDA, por primera vez en muchos años se publicó en la portada una breve noticia sobre la reunión de los metropolitas de la Iglesia ortodoxa Rusa Sergio (Starogorodski), Alexey (Simanski) y Nicolás (Yarushévich) con Stalin que atendió la propuesta  de los jerarcas de convocar el Concilio episcopal para la elección del Patriarca de Moscú y de toda Rusia. ¡Es difícil sobrevalorar la importancia de esta noticia! Fue tomado como una revolución ideológica. Los contemporáneos dejaron constancia de lo perdidos que estaban los mandamases locales del partido que no se imaginaban qué se podía hacer en tales circunstancias...

 

Justo al cabo de tres meses, en el mismo PRAVDA, el Gobierno publicaba un comunicado sobre el fallecimiento de Yaroslavski que había muerto el 4 de diciembre de 1943. Se publicaron esquelas del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS, y del Consejo de Comisarios del Pueblo de la URSS, del Presidium del Soviet Supremo de la URSS y de la Federación Rusa, del Comité Central de la Unión de Juventudes Comunistas Leninistas de la URSS, del Instituto Marx-Engels-Lenin, de la Academia de Ciencias de la URSS y de muchos más. Sólo no había condolencias de la USM.

 

Tampoco en los artículos dedicados a la memoria de Yaroslavski se dijo nada de su actividad antirreligiosa. ¡Resultaba que ésta no existió! Los académicos en su “Recuerdo eterno a...”  hasta declararon que entre más de 800 libros y artículos de Yaroslavski la gran mayoría “estaba dedicada a la historia de la clase obrera, movimiento revolucionario, historia del partido y la vida y obras de los grandes líderes del proletariado – Marx, Engels, Lenin, Stalin”, olvidando deliberadamente que 440 de sus publicaciones habían sido antirreligiosas. Nadie recordó la actividad antirreligiosa de Yaroslavski en dos publicaciones posteriores del PRAVDA – en el reportaje “A pie del ataúd” y en la información sobre su entierro celebrado en la Plaza Roja el 6 de diciembre.

 

El año 1943, podemos decirlo, abrió una nueva etapa en las relaciones Estado-Iglesia en al URSS, mostrando a todo el mundo que en la Unión Soviética la política religiosa y antirreligiosa eran cosas de la táctica en el gran juego estratégico, cuyo fin podría prever sólo un hombre que, hay que mencionarlo, tenía estudios incompletos de seminarista.


Serguey Firsovhttp://drevn.narod.ru/firsov.html ) es Profesor de Historia de la Universidad Nacional de San Petersburgo. Este artículo ha sido traducido del ruso para www.ForumLibertas.com con permiso del autor.