SÁBADO DE LA SEMANA 30ª DEL TIEMPO ORDINARIO
1-1.
-Hermanos, os pregunto: ¿Habría Dios rechazado a su pueblo? No, de ningún modo. Yo mismo soy prueba de ello: también soy uno de Israel.
Pablo subraya aquí que no fue Dios quien tomó la iniciativa de la ruptura. No deja de ser fiel a su esposa infiel.
Dios ama a aquellos que no le aman. Dios no rechaza a nadie.
Y Pablo, tomando de nuevo la tesis de los profetas según la cual sólo un «pequeño resto» subsistiría, hace notar que hay un grupito de judíos, como él, por ejemplo, que son los testigos de ese amor.
Conservar las solidaridades. No quedarse aparte, resguardado, como aquellos que huyen del peligro. Al contrario, considerarse como responsable de todos aquellos que son solidarios con él: no soy un salvado "para mí", sino «para todos».
Pablo-creyente es ya una parte del pueblo de Israel... ¡creyente!
Pablo-salvado es ya una porción, algo del pueblo de Israel... ¡salvado!
-¿Ha caído Israel para no levantarse?... si por haber caído ellos la salvación ha pasado a los paganos, su caída ha supuesto riqueza para el mundo.
Es preciso comprender bien este sorprendente argumento.
Pablo alude al «hecho histórico» muy conocido: el rechazo de los judíos ayudó a Pablo a no encerrarse en el mundo judío e ir a los paganos. Expulsado de la Sinagoga y de la comunidad judía, se halló casi obligado a dirigirse a los paganos (Hch 23, 44-52; 17, 1-9; 11, 19-26).
-No quiero dejaros en la ignorancia de este misterio: el endurecimiento de los judíos durará hasta la entrada del conjunto de los paganos.
Visión histórica audaz.
Así el rechazo de la Fe, de los judíos, lejos de contradecir el prodigioso amor salvador de Dios por todos los hombres -tesis de la Epístola de los Romanos- no es sino una ilustración temporal y brillante de ese amor universal.
A través de este misterio quisiera comprender mejor el misterio de la "incredulidad" HOY.
¡Muchos son los que "rechazan" HOY a Dios o viven «como si no existiera»! Quiero creer que Tú sigues amándolos, Señor, y que quieres también salvarlos a todos.
Tu proyecto es ¡«la entrada del conjunto de los paganos»! en la salvación.
-Es así que todo Israel será salvo. En cuanto al Evangelio, son enemigos para vuestro bien. Pero en cuanto a la elección de Dios, son amados en atención a sus padres... ¡Los dones y la vocación de Dios son irrevocables!
También los judíos un día serán creyentes.
El Señor vendrá. Pero retrasa su venida para dar a todos ¡un «plazo» de conversión! Así, todo contribuye al proyecto de Dios.
La incredulidad de los judíos es la prueba dramática del fracaso del hombre que quiere salvarse por sí mismo.
Como tal, esta «incredulidad» tiene un aspecto positivo, pone en evidencia que nos salvamos «por pura misericordia»: mas entonces los judíos pueden también beneficiarse, y se beneficiarán de ello. Los dones de Dios son "IRREVOCABLES".
Pueblo nacido de una iniciativa del amor de Dios, Israel está siempre acosado por este amor, incluso en su rechazo: continúa viviendo de la fidelidad a la Palabra de Dios... Los judíos de HOY leen la misma Biblia que nosotros.
Ojalá el cristiano pueda preparar su retorno definitivo y su propia plenitud, edificando una Iglesia que "sólo busque su fuerzas en la iniciativa de Dios y su pura misericordia.
Sí, ¡los "enemigos de Dios" son los "muy amados" de Dios! Ruego por todos aquellos que se creen o que se dicen "enemigos de Dios".
NOEL
QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 5
PRIMERAS LECTURAS PARA EL TIEMPO ORDINARIO
DE LOS AÑO IMPARES
EDIT. CLARET/BARCELONA 1983.Pág. 366 s.
1-2. /Rm/11/01-12
En este tercer capítulo sobre el tema, Pablo insiste en la exageración de los que dicen que el pueblo judío no ha aceptado a Cristo. «También yo soy israelita», afirma, y tras este «yo» está toda la plana mayor de la Iglesia y una parte considerable de sus fieles.
Dios puede sacar de las piedras hijos de Abrahán. Si en tiempos de Elías, mientras la masa del pueblo claudicaba ante las persecuciones, Dios se reservó siete mil fieles que representasen la continuidad de la elección, también en el momento presente ha suscitado Dios millares de conversiones entre los judíos. Porque si la elección es obra de Dios no fruto de las obras humanas, también la continuidad de la elección es obra de Dios.
Entonces, ¿habría podido Dios llevar a Cristo toda la masa del pueblo, lo mismo que ha llevado a una pequeña parte de él? Pablo respondería que sí, que es Dios quien no ha querido sacarlos de las tinieblas en que, como ha dicho antes, se encontraban.
Y ¿por qué no lo ha hecho? Por una parte, para darles celos: para que, viendo las piedras convertidas en hijos de Abrahán, comprendieran que sólo Dios puede asegurar al hombre la continuidad en el camino de la salvación. Por otra, para facilitar el contacto directo a los pueblos no judíos: para que la montaña de la legalidad judía no se interpusiese como una barrera entre Dios y los pueblos paganos.
De todas formas, añade Pablo, si la pérdida de los judíos ha sido una riqueza para los paganos, su retorno lo será todavía más, porque en la tradición multisecular del pueblo judío hay una experiencia de Dios que los cristianos necesitaremos siempre.
J.
SANCHEZ BOSCH
LA BIBLIA DIA A DIA
Comentario exegético a las lecturas de la Liturgia de las
Horas
Ediciones CRISTIANDAD.MADRID-1981.Pág. 497 s.
1-3. /Rm/11/25-36
La realidad concreta de veinte siglos de historia en que el pueblo judío no ha llegado a la meta de la ley, que es Cristo, hace todavía más urgente la exhortación de Pablo a no creernos demasiado inteligentes, a comprender que los designios de Dios están por encima de nuestra interpretación y de nuestros cálculos. De todas maneras hay una promesa divina (eso quiere decir la palabra «misterio» o "designio" con que empieza el fragmento) de que esa llegada se producirá por caminos que sólo Dios conoce.
Más siglos duró la miseria espiritual de los pueblos paganos. En otro tiempo, los demás pueblos desconocían a Dios, mientras Israel era el pueblo escogido. Ahora, en cambio, Dios ha tenido compasión de los otros pueblos, mientras Israel, por no reconocer esa misericordia, se ha vuelto infiel. Así, todos habrán pasado por la desobediencia y al final todos aprenderán qué significa ser salvado por misericordia.
En medio de su infidelidad (parcial y temporal, como se nos repite varias veces), los judíos merecen ser amados a causa de las promesas de Dios: porque la elección del pueblo -como todos los dones de Dios- tiene algo de irrevocable. Eso es tan cierto que, mientras la masa de Israel no haya entrado en la Iglesia, no se podrá decir que se han cumplido las profecías mesiánicas. En diversas profecías se dice que el Salvador vendrá a expiar los pecados de Israel y a restablecer un pacto con quienes lo habían roto.
Ni unos ni otros tenían suficientemente claro que nosotros no hemos dado a Dios nada que nos permita exigirle alguno de sus dones. Sólo el retorno constante a la idea de la gracia y de nuestra necesidad de salvación puede ser fuente de verdadera renovación para la humanidad.
J.
SANCHEZ BOSCH
LA BIBLIA DIA A DIA
Comentario exegético a las lecturas de la Liturgia de las
Horas
Ediciones CRISTIANDAD.MADRID-1981.Pág. 499 s.
2.- Flp 1, 18b-26
2-1.
Hermanos: Cristo es anunciado; esto me alegra y seguirá alegrándome. No seré confundido en modo alguno, antes bien estoy completamente seguro, hoy como siempre que Cristo será glorificado en mi cuerpo, por mi vida o por mi muerte.
Cuando esto escribía, Pablo estaba en la cárcel. Perseguido por el odio de los judaizantes, fue arrestado y conducido a Roma, es un cautivo vigilado. Pero, esta circunstancia, lejos de entorpecer la difusión del Evangelio, resultó ser a favor del Evangelio. De hecho, en Roma, algunos años más tarde habrá cristianos en el Pretorio -la Guardia nacional-, y en el palacio del Emperador.
También en nuestras vidas hay circunstancias que sentimos como "contrarias", Dios puede aprovecharlas a pesar de todo. Me detengo a considerar en la vida de HOY lo que podría ser obstáculo, contrariedad en mi vida, en la vida del mundo y de la Iglesia. ¡Señor, haz que todo termine bien!
-En efecto, para mí, vivir es Cristo.
Dejo resonar en mí esta fórmula algo abrupta.
Pablo es un apasionado de Cristo.
Todo lo que abarca esta palabra «vivir»... es Cristo para Pablo... Cuando puede morir de un momento a otro Pablo exulta en el gozo: su gozo y su alegría es vivir en una comunión profunda y continua con Jesús. Su alegría no proviene de una situación confortable ni de razones humanas.
¿En cuanto a mí?...
¿De dónde proceden mis alegrías? ¿Cuál es la fuente de mi alegría?
Y morir, una ganancia... De una parte deseo partir y «estar en Cristo», lo cual es ciertamente lo mejor.
Es así como Pablo considera la muerte: un momento de felicidad y de alegría... el encuentro definitivo con Jesús, el cara a cara con aquél a quien ha entregado su vida... la entrada en el gozo de Cristo. Para Pablo, la muerte no rompe la comunión que tiene aquí abajo con Jesús: la camaradería divina continúa y se acentúa. A ese nivel de fe, vivir o morir es indiferente... ¡Pablo es total y radicalmente libre! Danos, Señor, esas íntimas certidumbres.
-Pero si viviendo en este mundo, alcanzo a hacer un trabajo útil, no sé qué escoger. Me siento apremiado por ambas partes... Para vosotros, quedarme en este mundo es más necesario...
Si ir a ver a Cristo sería preferible para él.
Pero, pensando en sus fieles queridos escoge quedarse trabajando, sirviendo a sus hermanos.
¡Servir a mis hermanos! ¿Cómo puedo hacerlo, HOY? ¡Hacer un trabajo útil! es una razón suficiente para Pablo, para renunciar a ese encuentro íntimo con Jesús que la muerte le proporcionaría.
Reflexiono sobre mi trabajo de HOY. ¿Le doy esa misma importancia, según la mirada de Dios?
-Permaneceré con todos vosotros para progreso y gozo de vuestra fe.
Progresar.
Tener la alegría de la fe.
Señor, da a todos los cristianos ese dinamismo. Concede a tu Iglesia ese dinamismo de progreso y de alegría.
NOEL
QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 4
PRIMERAS LECTURAS PARA EL TIEMPO ORDINARIO
DE LOS AÑOS PARES
EDIT. CLARET/BARCELONA 1984.Pág. 366 s.
2-2. /Flp/01/12-26
Pablo está en la cárcel cuando escribe a los filipenses (v 13). Esta situación, al revés de lo que podría esperarse, en lugar de impedir la expansión del evangelio resulta muy útil para su anuncio y defensa, en cumplimiento del mandato que ha recibido (12 y 16). En efecto, en lugar de disminuir la predicación y el anuncio de Cristo, las cadenas del Apóstol han provocado un incremento, ya que el Señor es anunciado no sólo por aquellos que continúan -por amor a Cristo- la tarea de Pablo, sino, de rebote, incluso por otros, rivales suyos (15-17). Estos, sin embargo, "no juegan limpio", ya que predican por antagonismo con Pablo, pensando que así aumentan todavía más sus sufrimientos. Con eso se engañan a sí mismos. Porque lo que importa de verdad al Apóstol no son las cadenas y los sufrimientos, ni siquiera por qué se predica, sino, sencillamente, que Cristo sea anunciado, cosa que ellos ya hacen. De eso se alegrará siempre (18). Esta especie de triunfo inesperado de su predicación lo reafirma en la esperanza de que, ni ahora ni nunca, sus padecimientos corporales llegarán a ser un obstáculo para que Cristo sea glorificado (20).
A continuación se explaya Pablo hablando de su vida y de su muerte, condensándolo en su bien conocida expresión: «Porque para mí vivir es Cristo y morir ganancia» (21). Esta es la razón de su pensamiento anterior en relación con sus cadenas y el anuncio del evangelio. Por el Señor está dispuesto a todo. Pero, mientras tanto, se siente internamente arrastrado en dos direcciones opuestas: por el deseo de estar con Cristo -la cosa mejor de todas- y por la necesidad que los creyentes tienen de él. Pero no le corresponde decidir a él. Sin embargo, ve que se quedará todavía aquí, para satisfacción y provecho de los fieles (25s).
Como siempre, también en este pasaje, al descubrir Pablo su mundo interior, entretejido de experiencias personales e incomunicables, vividas y rumiadas, no pretende él transferirlo a los filipenses. Lo que intenta, exactamente, es animarlos a mantenerse fieles, como él lo ha sido, a su nueva vida, confortados por la palabra incontenible de Dios, que les habla del Cristo que lo es todo, y les hace comprender a la vez su existencia bajo una luz inesperada y llena de esperanza.
M.
GALLART
LA BIBLIA DIA A DIA
Comentario exegético a las lecturas de la Liturgia de las
Horas
Ediciones CRISTIANDAD.MADRID-1981.Pág. 261 s.
3.- Lc 14, 1.7-11
3-1.
-Durante la comida en casa de uno de los jefes de los fariseos, Jesús, notando que los invitados elegían los primeros puestos...
El mundo judío -por ejemplo, las "reglas de la Comunidad de Qumram- tenía gran preocupación por seguir el orden jerárquico.
En un banquete, antes de sentarse, cada invitado elegía "su" puesto según su rango, según la idea que él tenía de su propia dignidad, en comparación a los demás invitados. Y esto estaba codificado por las escuelas de Doctores de la Ley. Se aconsejaba un poco de prudencia elemental, por ejemplo: "Sitúate dos o tres puestos más allá del que te convendría". Sinceramente, ¿podría decirse que la preocupación de "mantener su rango" es algo del pasado? Hoy tenemos muchos signos distintivos que permiten realzar la posición social de cada uno: un cierto estilo o clase en el vestir... una marca de automovil...
-Jesús les propuso esta parábola: "Cuando alguien te convide a una boda no ocupes el puesto principal...
Jesús no entra aquí en los problemas de las conveniencias mundanas, no es su objeto... repite lo que ya dijo otras muchas veces... ¡sed humildes! ¡disponeos a ser el servidor de los demás! ¡ocupad el ultimo puesto! ¡los pequeños son los más grandes! si no os hacéis pequeños, ¡no entraréis en el Reino de Dios! No, nadie puede revindicar la entrada a las Bodas eternas como algo que le es debido, en virtud de su propia justicia.
-Al revés, cuando te conviden, vete derecho al último puesto.
Durante la ultima Cena, sabemos que hubo una discusión entre los Doce sobre sus jerarquías y sus prelaciones. "Llegaron a querellarse sobre quién parecía ser el mayor.
Jesús les dijo: Los reyes de las naciones gobiernan como señores...
Pero no así vosotros, sino que el mayor entre vosotros, ocupe el puesto del más joven, y el que manda, el puesto del que sirve... Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve". (Lucas 22, 24-27) Al relatar esa escena, Lucas pensaba en las "asambleas eucarísticas, donde, en su tiempo -¿y en el nuestro?- surgían dificultades entre clases sociales. Santiago (2,14) y san Pablo (1 Corintios 11, 20) se encontraban con esos mismos problemas en sus comunidades. "Si en vuestra reunión entra un personaje con sortijas de oro, magníficamente vestido y entra también un pobretón con traje mugriento; si atendéis al primero en detrimento del pobre, ¿no hacéis una discriminación?" Hoy, hay muchas maneras de creerse superior, de excluir a un tal o a un cual, de hacer discriminaciones.
Señor, haznos acogedores los unos hacia los otros. Que todos los participantes a nuestras asambleas dominicales se sientan cómodos. Que las celebraciones eucarísticas no pasen a ser pequeños clubs cerrados en los que "las personas, allí reunidas, se sientan bien", porque se ha comenzado por excluir a "los que no piensan como nosotros".
-El que se encumbre, lo abajarán, y al que se abaja lo encumbrarán.
Es la condena de cualquier suficiencia.
Dios cerrará su Reino, a los que están persuadidos de su propia justicia. Ser humilde. Hacerse pequeño. Juzgarse indigno... No juzgar indignos a los demás.
La parábola del Fariseo y del Publicano se terminará con la misma fórmula. (Lucas 18, 14): "Todo el que se encumbra lo abajarán, y al que se abaja, lo encumbrarán." Señor, ayúdame; quiero combatir todas mis formas de orgullo. Quiero conocer mis miserias, para que no me estime superior a los demás. Ayúdame a encontrarme feliz en el "último puesto". como Tú, Señor: "Jesús, de tal manera tomó para sí el último puesto, que nadie se lo ha podido quitar".
NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 2
EVANG. DE PENTECOSTES A ADVIENTO
EDIT. CLARET/BARCELONA 1983.Pág. 258 s.
3-2.
1. (Año I) Romanos 11,1-2.11-12.25-29
a) Sigue la reflexión de Pablo sobre la suerte de su pueblo y la pena que le da su obstinación contra Cristo.
"¿Habrá Dios desechado a su pueblo? Ni hablar". Pablo está convencido de que Dios sigue siendo fiel a sus promesas: pues "los dones y la llamada de Dios son irrevocables".
Dos consideraciones suyas pueden llegar a sorprendernos. Afirma que, aunque parezca que el rechazo de Cristo es definitivo, llegará al fin la conversión de Israel: "entonces todo Israel se salvará". Además, la caída de Israel puede considerarse providencial para los otros pueblos: "por haber caído ellos, la salvación ha pasado a los gentiles". Recordemos que, según el libro de los Hechos, tuvieron que salir de Jerusalén y de Judea, y ésa fue la ocasión para que anunciaran a los otros pueblos la Buena Noticia de Jesús.
b) En el Concilio Vaticano II hubo una Declaración, titulada Nostra aetate, en la que se habla de la postura de la Iglesia con las religiones no cristianas.
En su número 4 habla del pueblo judío. Son dos páginas que haríamos bien en leer hoy, para ambientar el lamento de Pablo (cita expresamente estos capítulos de la carta a los Romanos) y a la vez resituar nuestra postura respecto al pueblo judío, al que tanto le debemos en el terreno de la fe.
Les respetamos de corazón y, siguiendo el ejemplo de Pablo, no perdemos la esperanza de que un día acabarán aceptando a Jesús. Tenemos fe en la fidelidad de Dios con su pueblo, el pueblo en el que nació Jesús de María, la Hija de Sión. Con el salmo decimos: "El Señor no rechaza a su pueblo ni abandona su heredad".
Además, nos aplicamos nosotros mismos la lección. Porque los que han sido más privilegiados pueden llegar a desaprovechar las gracias de Dios. Por una parte nos duele el que en torno nuestro parezca perderse la fe, y vemos alejarse a la juventud, y que las vocaciones escasean, y que la vieja Europa no da tantas muestras de vitalidad como otros pueblos más jóvenes.
Y, por otra parte, podemos reflexionar sobre nuestra propia persona y preguntarnos si no podría aplicarse a nosotros, en alguna medida, el lamento de Pablo sobre la ceguera de su pueblo ante tanta luz. ¿Somos higueras que dan el fruto que el amo espera? ¿semilla que da el ciento por ciento? ¿siervos que sacan rendimiento a los talentos que han recibido? ¿o sólo pensamos en Israel a la hora de señalar con el dedo la ingratitud y la inoperancia con los dones de Dios?
1. (Año II) Filipenses 1,18-26
a) Pablo está en la cárcel. No sabe cómo acabará. No sabe si le espera la muerte. Pero en todo el pasaje de hoy muestra su disponibilidad total para su misión: quiere colaborar con todas sus fuerzas en la evangelización de este mundo.
Su destino personal no importa: "con tal que se anuncie a Cristo, yo me alegro". Tanto si vive como si le llevan a la muerte, "Cristo será glorificado en mi cuerpo, sea por mi vida o por mi muerte".
Por una parte, desearía "partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor". Pero si seguir viviendo "supone trabajo fructífero", "no sé qué escoger: quedarme en esta vida, veo que es más necesario para vosotros".
b) Es admirable la convicción de este gran hombre: toda su vida está orientada a dar a conocer a Cristo Jesús. "Con tal de que se anuncie a Cristo, yo me alegro". "Para que avancéis alegres en la fe".
Esto nos interpela a todos. ¿Estamos disponibles a vivir o a morir, con tal de buscar el bien de los demás? ¿miramos a nuestra propia muerte como a un estar con Cristo, "que es con mucho lo mejor", y podemos decir como él: "para mi es una ganancia el morir"? Y si deseamos seguir viviendo, ¿es precisamente para continuar haciendo el bien y cooperando en la salvación de la humanidad?
La afirmación central de Pablo tal vez no nos atreveríamos a hacerla nosotros con sinceridad: "para mi la vida es Cristo". Nada ni nadie es capaz de apagar el fuego sagrado que Pablo tiene encendido dentro de sí: el amor a Cristo, la unión con él, el afán de que todos lo conozcan y le acepten por la fe.
2. Lucas 14,1.7-11
a) Invitado a comer en casa de un fariseo, Jesús aprovecha para darles una lección plástica de humildad.
No sabíamos decir si se trata de una parábola, o sencillamente, de un hecho observado en la vida. Lo de buscar los primeros puestos era, se ve, un defecto característico de los fariseos. Hace pocos días leíamos cómo Jesús se lo echaba en cara: "Ay de vosotros, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas" (Lc 11,43). Hoy les invita a elegir los lugares más humildes. La lección se resume al final: "porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".
b) No hace falta que seamos fariseos para merecer la reprimenda de Jesús. Porque a todos nos gusta aparecer y ser vistos y alabados por la gente. Eso no pasa sólo en los actos políticos y sociales, en que se sigue un riguroso orden protocolario, sino también en nuestra vida de cada día, en que cada uno intenta deslumbrar a los otros mostrando un nivel de vida y unas cualidades, que a veces son nada más apariencia, pero que provocan la admiración y la envidia.
Jesús nos ha enseñado una y otra vez que su estilo y, por tanto, el de sus discípulos, debe ser el contrario: la humildad y la sencillez de corazón. Aunque eso de ser humildes no esté de moda en el mundo de hoy. A los seguidores de Jesús no les tendría que importar ocupar los últimos lugares. Y no como un truco, para que luego nos inviten a subir, sino con sinceridad, por imitación del Maestro, que no vino a ser servido sino a servir.
¿O somos como los apóstoles, que no acababan de entender la lección de humildad, y discutían sobre quién iba a ocupar los puestos de honor? ¿no tendríamos que moderar nuestro afán de protagonismo y de aparecer?
Si fuéramos humildes, seríamos más felices: nos llevaríamos menos disgustos. Seríamos más aceptados por los demás: a los vanidosos nadie les quiere. Y más agradables a los ojos de Dios: él prefiere a los humildes.
Un ejemplo muy cercano lo tenemos en la Virgen Marta, la madre de Jesús. Humilde y discreta, ella pudo decir, resumiendo también el estilo de Dios en la historia: "enaltece a los humildes y a los ricos los despide vacíos". Y, hablando de sí misma, "ha mirado la pequeñez de su sierva".
"Los dones y la llamada de Dios son irrevocables" (1ª lectura I)
"Para mí la vida es Cristo" (1ª lectura II)
"El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido" (evangelio)
J. ALDAZABAL
ENSÉÑAME TUS CAMINOS 6
Tiempo Ordinario. Semanas 22-34
Barcelona 1997. Págs. 236-240
3-3.
Fil 1, 19b-26: Vivir para Cristo y morir en El.
Lc 14, 1.7-11: El que se eleva será humillado y el que se humilla será enaltecido.
El prestigio era un bien muy apreciado en Israel. Tenía el mismo valor y categoría que la riqueza y el poder. La persona de buena reputación gozaba de una aceptación generalizada y era invitada a todos los eventos importantes.
Entre los líderes populares, los intelectuales, los eruditos y todos aquellos que no tenían poder político y ni riqueza, la única manera de alcanzar éxito era el camino del prestigio. Por eso, en las fiestas y en las comidas buscaban los primeros puestos, para hacerse notar entre los invitados. Esta conducta hacía que entre los aspirantes a ser Maestros de la Ley u hombres famosos se diera una feroz competencia.
Jesús exhorta a su comunidad de discípulos a que no se metan en ese juego, pues lo único que pondrían en evidencia sería la estrechez de su pensamiento. El honor del ser humano no está en el prestigio, en aparecer como persona destacada, en pertenecer al Jet Set . El honor del ser humano está en el servicio permanente y desinteresado a los demás. Pues, la mayor «gloria de Dios es que el ser humano viva».
Hoy muchos se afanan por "ser alguien en la vida", por ocupar algún lugar destacado que los anuncie como personas de éxito. Pero, muchas veces sin saberlo, caen en el juego de la competencia desleal, de la búsqueda fanática de méritos superfluos, haciendo parte del circo que ha montado la mentalidad vigente. Terminan siendo simples marionetas al servicio de un sistema inhumano que les arranca el sentido de la vida y los hace olvidar el verdadero cometido del ser humano en este mundo: vivir dando gloria al Dios de la Vida.
SERVICIO BÍBLICO LATINOAMERICANO
3-4.
COMENTARIO 1
LOS MARGINADOS SOCIALES CONVIDADOS AL REINO
Exactamente igual que en capítulo anterior (13,18-21), Lucas presenta ahora dos
parábolas. En una y otra, el pasaje condensa los rasgos esenciales de la
enseñanza de Jesús sobre los contravalores del reino: allí, a base de las
imágenes del grano de mostaza (hombre/campo) y de la levadura (mujer/casa);
aquí, a base de consejos relativos al convidado («Cuando alguien te convide...
Al contrario, cuando te conviden»: vv. 7-11) y al anfitrión («Cuando des una
comida o una cena... Al contrario, cuando des un banquete», vv. 12-14).
Los valores de la sociedad humana (designada con la imagen de un banquete
sabático) son puestos en evidencia por los «convidados que escogían los
primeros puestos» (14,7); los contravalores de la comunidad de Jesús, en
cambio, por el consejo que da él: «Al contrario, cuando te conviden, ve a
sentarte en el último puesto» (14,10). Jesús invierte totalmente la escala de
valores de la sociedad: «A todo el que se encumbra, lo abajarán, y al que se
abaja, lo encumbrarán» (14,11). No pone en cuestión la imagen del banquete, sino
las normas que lo rigen. Toda sociedad es clasista: «No te sientes en el primer
puesto, que a lo mejor ha convidado a otro de más categoría que tú» (14,8).
Jesús quiere constituir una sociedad de iguales a partir de una base que se
promocione progresivamente: «Amigo, sube más arriba» (14,10).
COMENTARIO 2
La búsqueda de la consideración social es una tendencia natural en nuestra
existencia. Existe en cada una de las personas y debemos ser conscientes de su
presencia en nosotros.
Sin embargo, esta búsqueda puede estar dirigida por diversas motivaciones. Una
primera posibilidad consiste en el camino más común que se emprende en la vida
social para satisfacerla. En ese caso la estima está ligada a la posesión, al
poder, al honor. Se trata de la elección de los primeros puestos del Evangelio.
Este camino revela toda su precariedad ante la jerarquización que hace Aquél que
ha invitado al banquete. Nuestros conceptos de importancia no son los mismos en
su valoración. De allí que sea necesario someter nuestros criterios de
jerarquización a los suyos, es necesario adoptar su medida que es la única
válida en la relación social que rige en el banquete de bodas del Reino de Dios.
Esta nueva realidad se rige por valores alternativos a los vigentes. Y ambas
valoraciones están tan alejadas entre sí que lo último en una escala es lo
primero en la otra, lo de arriba se convierte en lo de abajo.
Sólo la comprensión de las leyes que rigen esa sociedad alternativa valen para
el desarrollo de la fiesta de bodas. De ahí la necesidad que tenemos de hacer
una profunda revisión de la jerarquía de valores que la sociedad en que vivimos
ha establecido y nos ha transmitido como los únicos válidos, de ponerlos en
cuestión y de asumir la nueva valoración que se nos propone.
1. Josep Rius-Camps, El Éxodo del Hombre libre. Catequesis sobre el Evangelio de Lucas, Ediciones El Almendro, Córdoba 1991
2. Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica)