MARTES DE LA SEMANA 12ª DEL TIEMPO ORDINARIO
1.- Gn 13, 2.5-18
1-1.
-Hubo una disputa entre los pastores del ganado de Abraham y los del ganado de Lot.
Abraham dijo: «Que no haya discordia entre tú y yo, porque somos hermanos.»
Y ¡henos ahí, inmediatamente, de pleno, en lo concreto de la existencia humana! Una querella de vecindad y de derecho de propiedad: los pastos no son suficientemente abundantes para el ganado de Abraham y de Lot, su sobrino... Los pastores de ambos se disputan entre sí. ¡Así suelen comenzar todas las guerras! nacionales o sociales.
Veremos también que va a revelarse todo el «designio de Dios»: «Somos hermanos»...
Porque Abraham trata de ser fiel a Dios, porque es hombre de fe y de oración, es también fiel a sus hermanos: decidirá libremente que Lot se quede con los mejores pastos, los del valle del Jordán, abundantes en riego... Y Abraham se queda con el resto: los collados más áridos de la montaña de Canaán: Dar al otro la mejor parte: Jesús repetirá ese gesto. Para Abraham, «la paz» es ya un bien superior a los bienes materiales. EI amor fraterno ante todo. Es ya un «evangelio» vivido, es el tema del Amor: ley esencial del Reino.
Señor, HOY, en la situación en que me encuentro, ¿cuido de promover la paz? ¿Soy un constructor de hermandad? Ayúdame a dejar pasar a los demás antes que yo. Que mi fe en ti sea también una exigencia de caridad. Que no pueda decirse: «adora a Dios, pero esto no le hace mejor» .
En tu designio, Señor, «oración y comunión fraterna» están ligadas. El progreso, de etapa en etapa, que tú me pides, es a la vez una «búsqueda de Dios» y «una búsqueda de los hombres»: no hay más que dos mandamientos, se resuelven en uno, dirá Jesús.
-Toda la tierra que ves te la daré.
Abraham ha sido generoso, sin cálculo, para construir la paz fraterna. Este gesto de desprendimiento suscita, por así decirlo la generosidad de Dios. «Los que renunciaron a todo recibirán el céntuplo...» No se trata de ser negociantes, claro está. Pero queda fuera de duda que el que opta por Dios, no pierde.
No quiero tomar esta Promesa únicamente en un sentido material e inmediato, Señor.
Porque sé muy bien que hay gentes que te aman y que son desgraciadas y están en la miseria. Pero creo en tu palabra. Si no es HOY, creo sin embargo que colmarás un día a todos los que son fieles y buenos. Es necesario, Señor, es preciso que haya una justicia.
-Abraham vino a establecerse junto a la encina de Mambré, que está en Hebrón, y erigió allí un altar al Señor.
A cada etapa de su vida, ¡la oración!
Su primer gesto, doquiera que llegue para plantar su tienda: construir un altar, ponerse ante Dios. Finalmente, para este hombre de fe su espera profunda no es ante todo una «tierra» ni una «posteridad», es Dios mismo.
¡Señor, sé mi saciedad cotidiana! «El pan nuestro de cada día, dánosle hoy.» Que sea tu presencia «lo que colme mi vida» .
¡Erigir un altar! ¡Ofrecer mi vida!
NOEL
QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 5
PRIMERAS LECTURAS PARA EL TIEMPO ORDINARIO
DE LOS AÑO IMPARES
EDIT. CLARET/BARCELONA 1983.Pág. 142 s.
2.- 2 R 19, 09b-11.14-21.31-35a.36
2-1.
-Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros a Ezequías, rey de Jerusalén: "Bien has oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todos los países, entregándolos al anatema, y tú ¿te librarías?"
Provocación, ultimátum.
Ezequías sabe muy bien a qué ha de atenerse. Su propio ejército es ridículamente débil ante el poderoso ejército de Senaquerib: y todas las capitales vecinas han sucumbido ya.
De Samaria, capital del Reino del Norte, no queda piedra sobre piedra. Y está situada sólo a unos sesenta kilómetros de Jerusalén.
Y he ahí a los temibles soldados a las puertas de Jerusalén: ¡ciento ochenta y cinco mil hombres dirá el texto, algo más allá! Todo ello indica que la situación humanamente es desesperada. Es la época del profeta Isaías. Este sigue repitiendo a todos que no hay que apoyarse en las "alianzas" humanas, sino sólo en Dios (Isaías 10, 5-34)
-Ezequías tomó la carta... la leyó... luego subió al Templo del Señor, y desplegó la carta ante el Señor.
Gesto emocionante. Mira, Señor, lee este ultimátum que he recibido.
Gesto que se repite en todas las épocas: se acude a Dios para exponerle lo que forma parte de nuestras angustias, de nuestras preocupaciones.
-"Señor, Dios de Israel que te asientas sobre los Querubines, Tú sólo eres Dios en todos los reinos de la tierra. Presta tu oído y escucha... abre los ojos y mira..."
Ese monoteísmo -afirmación de que no hay más que UN Dios- es ciertamente el que Isaías predica.
Es una gran originalidad, en la historia de las religiones, y un gran progreso en la idea de "Dios". En efecto, hasta aquí el conjunto de los pueblos creía en "dioses" localizados: en términos generales, cada ciudad tenía el suyo, cada rey, cada nación, tenía su "protector"; pero no se pensaba en imponer su "dios" a los demás. Esto subraya tanto más la pretensión de Israel, único en su género entonces, que adorase al "único Dios de todos los reinos de la tierra".
¿Qué concepción tengo yo de Dios? ¿Tengo yo una idea suficientemente grande de El?
¿Pienso que el único Dios verdadero, para todas las razas, es el Único, el Padre de todos los hombres, el que ama a todos los hombres?
-Entonces Isaías hizo enviar un mensaje a Ezequías:
«De Jerusalén saldrá un "Resto"; el celo del Señor del Universo lo hará. No entrará en esa ciudad el rey de Asiria...»
Cuando un pueblo o una persona pone toda su confianza en Dios, suceden cosas sorprendentes de ese género.
Efectivamente, la historia nos enseña que Jerusalén fue salvada por la llegada de un ejército egipcio y también por una epidemia de peste que diezmó el ejercito de Senaquerib y le obligó a levantar el sitio de la ciudad.
Esa salvación inesperada fue interpretada como un signo del cielo.
Sucede también a menudo, que unas plegarias incluso fervorosas no son aparentemente atendidas.
Porque, sigue siendo verdad que la Fe, en su forma más pura, es un ponerse en las manos de Dios, sin ningún cálculo interesado.
¡Atiéndenos, Señor! ¡Escúchame, Señor!
Y ayúdanos, Señor, a seguir creyendo en Ti, aun cuando tenga la impresión de no haber sido escuchado.
NOEL
QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 4
PRIMERAS LECTURAS PARA EL TIEMPO ORDINARIO
DE LOS AÑOS PARES
EDIT. CLARET/BARCELONA 1984.Pág. 142 s.
3.- Mt 7, 6.12-14
3-1.
"No deis lo santo a los perros..." Hay situaciones en las cuales las cosas preciosas de uno se mantienen ocultas, y no se dan; lo contrario sería desperdiciarlas. Y hay personas a las cuales no vale la pena manifestar ciertas cosas (¿la palabra de Dios?, ¿la experiencia de la fe?, ¿los propios ideales?); no las comprenderían.
"La puerta que lleva a la salvación es estrecha, y son pocos los que entran por ella" (7,13-14); en cambio, la puerta que lleva a la perdición es ancha, y son muchos los que penetran por ella.
Con estas palabras no quiere decirnos Jesús que sean muchos más numerosos los condenados al infierno que los justos del cielo.
Los teólogos de su tiempo (y también después) se preguntaban si serían muchos o pocos los que se salvarán. Lucas nos recuerda que Jesús no respondió a semejante pregunta (13,23). Si son pocos o muchos, es un secreto de Dios; en todo caso, no es ésta la cuestión. Al decir que la puerta es "estrecha", Jesús quiere recordarnos que el camino de la vida es fatigoso y doloroso. Más adelante se comprenderá que es el camino de la cruz. Y al decir que son pocos los que entran por él, Jesús anuncia que su camino no es el del mundo, el del sentido común, el de la cultura dominante; es siempre un camino en la oposición, un camino minoritario.
LA BIBLIA DIA A DIA
Comentario exegético a las lecturas de la Liturgia de las
Horas
Ediciones CRISTIANDAD.MADRID-1981.Pág. 82
3-2.
Es una orden dada por Jesús para la misión de los discípulos. La perla es el Evangelio, la palabra de Dios.
Los perros y los cerdos, animales impuros entre los judíos, no son los paganos, como pudiera creerse en una mentalidad judía, sino todos aquellos que mantengan frente a la palabra de Dios la misma actitud que los cerdos frente a las perlas: los que la rechazan, no la valoran, la desprecian. Existen actitudes de cerrazón absoluta ante las cuales la única postura posible es la del silencio.
El cristianismo es una realidad sagrada, una perla preciosa. Es una lección importante para los que viven en ambientes completamente extraños al pensamiento cristiano.
También para muchos padres respecto a sus hijos mayores. Hay que tener mucho tacto y delicadeza al proponer el mensaje evangélico para que no sea profanado o rechazado por un celo torpe o inoportuno.
Es terrible la proporción numérica: "Muchos van por la puerta ancha que lleva a la perdición. Pocos son los que dan con la puerta estrecha que lleve a la vida".
Aquí tocamos uno de los misterios más angustiosos de la vida humana: ¿Son pocos los que se salvan? (Lc 13, 23) ¿Quién se salva y quién no se salva? Estos dos versículos no hablan de lo que ocurre al final; es decir, de los que se salvan o se condenan. Declaran lo que está ocurriendo en el tiempo presente: que el camino cómodo de la mediocridad, incluso del pecado y del vicio, es muy transitado. En cambio son pocos los que caminan directamente hacia Dios. El camino del sermón del monte. Esforzaos por encontrar el verdadero camino. No es de vuestra incumbencia averiguar cuántos se salvan o no se salvan. A vosotros solamente os incumbe encontrar la verdadera entrada que conduce a la vida.
3-4.
-No deis lo "sagrado" a los perros.
No echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen, y además se revuelvan y os destrocen.
Fórmula enigmática que puede entenderse de varias maneras.
Se trata ciertamente de un consejo de prudencia... de respeto a las cosas santas...
El cristianismo es una realidad sagrada, una "perla" preciosa.
Jesús nos recomienda que no lo entreguemos inconsiderablemente a quienes son incapaces de comprenderlo.
De nada sirve excitar el furor de los demás, proponiéndoles exigencias incomprensibles para ellos: una cierta insistencia sectaria en la proclamación del evangelio, no responde a lo que Jesús dice aquí.
No estamos nunca dispensados de tener tacto y delicadeza suficientes al proponer el mensaje evangélico a fin de que no sea profanado o rechazado por una insistencia torpe o inoportuna. Lección importante para muchos padres respecto a sus hijos mayores.
Lección capital para todos los que viven en ambientes completamente extraños al pensamiento cristiano. No es prudente provocar la oposición, so pretexto de decir la verdad.
-Todo lo que querríais que hicieran los demás por vosotros, hacedlo vosotros por ellos. Regla de oro.
Los sabios y prudentes en casi todas las religiones han dado reglas parecidas. Bueno es subrayar que el evangelio no resulta siempre original ya que a menudo se encuentran en él incorporados los mejores elementos de la moralidad humana. En los refranes populares, habría que buscar lo que corresponde a esta máxima de sabiduría: ¡haz a los demás lo que desees para ti! Subrayamos su carácter positivo. Con demasiada frecuencia se la transpone en negativa: "no hagas a los demás lo que no quisieras que se te hiciese." La fórmula positiva toma un carácter casi infinito.
-Eso significan la Ley y los Profetas.
Jesús insiste a menudo en la unidad y la simplificación de la vida. En lugar de embarazarse en múltiples preceptos, los resume todos en esta breve fórmula.
-Entrad por la puerta angosta; porque ancha es la puerta y amplia la calle que llevan a la perdición. ¡Qué angosta es la puerta y qué estrecho el callejón que llevan a la vida! Dos imágenes conjugadas: una puerta muy angosta, un camino muy estrecho.
Jesús no suele ser pesimista y ello hace que resalte aún más el carácter bastante sombrío de estas fórmulas; por lo tanto la advertencia es grave.
Señor, ayúdame a no escoger, de tu evangelio, las fórmulas que me agradan, sino a tomarlas todas.
Es a mí... a quien tú dices esto. Sería demasiado fácil aplicarlo a los demás.
Sí, lo sé; el camino de la mediocridad ¡es un camino fácil! Basta con dejarse llevar.
Pero el sendero que conduce a las cimas es escarpado y rocoso.
¿Qué debería cambiar en mi vida esta severa advertencia? ¿Dónde está la dificultad?
¿Es quizá el signo del deber? Así lo pensaba el Padre de Foucauld.
-Son pocos los que encuentran el sendero.
Es necesario constatarlo, con Jesús. Los que aceptan vivir íntegramente el evangelio son una pequeña minoría. Atraídos a no seguir el camino angosto son la masa.
Danos, Señor. este valor y esta personalidad algo fuerte, que Tú nos sugieres con estas palabras abruptas.
NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 2
EVANG. DE PENTECOSTES A ADVIENTO
EDIT. CLARET/BARCELONA 1983.Pág. 34 s.
3-5.
1. (Año I) Génesis 13,2.5-18
a) Abrahán no sólo es prototipo de cómo se responde a Dios con obediencia y fe, sino también de cómo se es tolerante y generoso con los demás.
La situación que se creó entre él y su sobrino Lot, y entre sus respectivos pastores, preocupados por sus rebaños, podría haberse inquinado hasta llegar a una guerra más o menos abierta. Pero Abrahán fue magnánimo con su sobrino: con un gesto elegante, le dejó escoger las tierras que quisiera como pasto de sus ganados. Lot eligió lo mejor, claro. A Abrahán le quedan, por tanto, las tierras más secas. Pero, en el fondo, elige a Dios, y Dios parece que quiere premiarle inmediatamente, prometiéndole otra vez la tierra que están recorriendo, Canaán, para él y sus descendientes.
Y, de nuevo, Abrahán eleva un altar y adora a Dios.
b) A veces, lo que nos falta en nuestra vida de cristianos, o de religiosos o de ministros ordenados, no es la doctrina o la fe, sino buen corazón.
El salmo de hoy, haciéndose eco de la actitud de Abrahán, se pregunta quién puede «hospedarse en la tienda de Dios», lo que hoy equivaldría a preguntar quién es buen cristiano. La respuesta es muy concreta y no se pierde en altas teologías. La persona honrada es la «que procede honradamente y practica la justicia, que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua, que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino: el que así obra, nunca fallará».
¿Quedaríamos bien retratados en esta enumeración? En concreto, imitando a Abrahán, podemos preguntarnos cuál suele ser nuestro modo de resolver las tensiones que pueden surgir en nuestra convivencia: ¿somos capaces de ceder? ¿damos prioridad al gusto de los demás o siempre tiene que prevalecer el nuestro? ¿resolvemos los posibles conflictos de la vida familiar o comunitaria echando aceite en las junturas, sacrificándonos nosotros, si es preciso? ¿sabemos buscar la paz y la concordia, hablando como personas civilizadas, aun antes de recurrir a los motivos, más sobrenaturales, que nos enseña Jesús?
Entonces sí podemos ir al altar, y ofrecer a Dios en la Eucaristía, junto al sacrificio definitivo de Cristo, el nuestro: ese gesto que seguramente nos habrá costado, de tolerancia y generosidad. Él nos premiará, como hizo con Abrahán. Cristo dijo que recibiremos «el ciento por uno», si hemos tenido que sacrificar algo de lo nuestro para seguirle como discípulos. Aparentemente, habremos perdido, porque otro se ha salido con la suya. Pero ante Dios somos más ricos.
1. (Año II) 2 Reyes 19,9-11.14-21.31-36
a) Ayer leíamos la caída de Samaria, el reino del Norte. Hoy, la amenaza que pende sobre Judá, el reino del Sur. Estamos en el año 701 antes de Cristo y han pasado veinte desde el destierro de Israel.
Ahora es Senaquerib el que asedia Jerusalén con su ejército. Es un episodio más de la ambición anexionista de Asiria, a la que le interesa el territorio de Palestina, como camino hacia Egipto. Pero fracasa. No sabemos por qué motivos tiene que levantar el campamento y retirarse (¿una peste repentina?). El autor sagrado lo interpreta en clave religiosa: el piadoso rey Ezequías ha recurrido a Dios y le ha dirigido una hermosa oración, que hoy leemos, implorando su ayuda.
La respuesta positiva de Dios le viene al pueblo por medio del profeta Isaías. De momento, y durante un siglo, Judá se verá libre de lo peor.
b) Aunque no haya una relación directa entre el pecado y las desgracias, o entre la virtud y los premios inmediatos, también a nosotros nos iría todo mejor si fuéramos fieles a nuestros mejores principios y valores. Le iría mucho mejor a la sociedad civil y a la Iglesia y a cada familia o comunidad.
También ahora seguimos experimentando que las bravatas de los poderosos como la carta de Senaquerib no son, a menudo, la última palabra, y vemos cómo se derrumban ideologías e imperios que parecían invencibles. Es una lección en el nivel político y social.
Pero también en el familiar y personal.
Ojalá se pudiera decir de la comunidad cristiana, por el testimonio que da, lo que el salmo dice del monte Sión, de Jerusalén: «Dios ha fundado su ciudad para siempre... su monte santo, altura hermosa, alegría de toda la tierra... como tu renombre, oh Dios, tu alabanza llega al confín de la tierra».
Eso sólo se cumple cuando somos fieles a la Alianza con Dios y a la identidad que tenemos en el mundo como «resto» que da testimonio del evangelio de Jesús, como Judá era el único pueblo fiel al monoteísmo en medio de un mundo pagano.
2. Mateo 7,6.12-14
a) Siguen, en el sermón del monte, diversas recomendaciones de Jesús. Hoy leemos tres.
La primera es bastante misteriosa, probablemente tomada de un refrán popular: «no echar las perlas a los cerdos o lo santo a los perros». No sabemos a qué se puede referir: ¿el sentido del «arcano», que aconseja el acceso a los sacramentos sólo a los ya iniciados? ¿la prudencia en divulgar la doctrina de la fe a los que no están preparados? ¿el cuidado de que no se profane lo sagrado?
La segunda sí que se entiende y nos interpela con claridad: «tratad a los demás como queréis que ellos os traten». Igualmente la tercera: «entrad por la puerta estrecha», porque ante la opción de los dos caminos, el exigente y el permisivo, el estrecho y el ancho, todos tendemos a elegir el fácil, que no es precisamente el que nos lleva a la salvación.
b) Jesús nos va enseñando sus caminos. Los que tenemos que seguir si queremos ser seguidores suyos.
Podemos detenernos sobre la segunda consigna que nos da hoy: tratar a los demás como queremos que nos traten a nosotros. Es una «regla de oro» que tenemos muchas ocasiones de cumplir, a lo largo del día.
Podríamos escribir en una hoja de papel la lista de cosas que deseamos o exigimos que hagan con nosotros: que nos atiendan, que se interesen por nosotros, que sean tolerantes con nuestros defectos y alaben nuestras cualidades, que no nos condenen sin habernos dado ocasión de defendernos y explicar lo que de verdad ha sucedido. Y otras cosas muy razonables y justas. Pues bien, a continuación tendríamos que decirnos a nosotros: eso mismo es lo que tú tienes que hacer con los que viven contigo.
«No haya disputas entre nosotros dos, pues somos hermanos» (1ª lectura I)
«Oh Dios, meditamos tu misericordia en medio de tu templo» (salmo II)
«El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino... el que así obra nunca fallará» (salmo I)
«Tratad a los demás como queréis que ellos os traten» (evangelio)
J.
ALDAZABAL
ENSÉÑAME TUS CAMINOS 5
Tiempo Ordinario. Semanas 10-21
Barcelona 1997. Págs. 66-69
3-6.
Primera lectura : 2º de Reyes 19, 9b-11.14-21.31-35a.36 Yo escudaré a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David.
Salmo responsorial : 47, 2-3a.3b-4.10-11 Dios ha fundado su ciudad para siempre.
Evangelio : Mateo 7, 6.12-14 Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes
Frase misteriosa ese primer versículo del evangelio de hoy. Deja entrever lo que quiere decir, y todos podemos interpretarla con discreción. Aunque el evangelio y todo lo divino sea para todos, también es verdad que hay situaciones en las que la persona o el grupo no está en condiciones de entender ni, por lo mismo, de recibir. Aunque parezca una contradicción, en ese momento es más prudente no echar las perlas a los cerdos». La frase es fuerte y no hay que entenderla en sentido elitista ni con sentimiento de superioridad.
Quizá la lección fundamental es la de la flexibilidad: todo tiene su momento y todo tiene su excepción prudencial.
El versículo 12 resulta curioso en la misma línea del evangelio de ayer: nos dice Jesús que toda la Ley y los profetas se resumen en un principio tan sencillo y tan conocido... Uno estaría tentado de pensar: y entonces, ¿para qué la ley y los profetas? ¿No conocieron esos principios también muchos pueblos que no tuvieron esa revelación de 'la ley y los profetas'»?
¿Para qué la ley y los profetas...? Pues no para ser la única forma de conocer el camino de la salvación. También muchos otros pueblos, sin la ley y los profetas» del antiguo testamento, pero con otra ley puesta también por Dios en su corazón, y otros profetas populares, conocieron el camino de la salvación. Dios vino a revelarnos su plan de salvación, a darnos un conocimiento más amplio del mismo, pero el conocimiento mismo del camino de salvación no es sustraído a ninguna persona que viene a ese mundo: El es la luz que ilumina a todo ser humano que viene a este mundo» (Jn 1, 9), aunque ello sea de un modo sólo de Dios conocido».
A la gente de su tiempo, Jesús va a dejarle claro, con la metáfora de la puerta estrecha y la puerta ancha, que la propuesta del cristianismo es bastante exigente, porque si lo que se pretende es la creación de una sociedad alternativa es necesario renunciar al egoísmo. Además, es imposible lograr la sociedad que se quiere sin que haya esfuerzos y sacrificios de quienes han asumido su protagonismo.
SERVICIO BIBLICO LATINOAMERICANO
3-7.
Gn 13, 2.5-18: No haya discusión entre ustedes
Sal 14, 2-5
Mt 7, 6.12-14: Entren por la puerta estrecha
Esta sentencia del v. 6 "No den lo santo a los perros, ni le echen las perlas a los cerdos", tiene muchas dificultades para su interpretación. No es claro lo que se oculta detrás de la imagen. Sea cual fuere la intención original de la sentencia, en Mateo se refiere con toda probabilidad a la proclamación y la enseñanza del evangelio. En esta hipótesis, los perros y los cerdos difícilmente podrían ser otros que quienes en Mateo se muestran menos acogedores para con el evangelio: los escribas y los fariseos. En esta línea podríamos decir que las palabras de Jesús se convierten para los futuros discípulos en una advertencia, para evitar que, entusiasmados y con ganas de que Jesús termine de proclamar y enseñar el evangelio, se apresuren a anunciar su mensaje a todo el mundo, indiscriminadamente. O que una vez formada la comunidad cristiana, puedan sentirse inclinados a admitir dentro de ella a cualquier persona. Las palabras son duras, pero suponen una llamada de atención.
El v. 12 nos presenta otra sentencia como resumen del sermón de la montaña y "regla de oro" para el cristiano. Después de tantos temas que Jesús nos presenta en su enseñanza sólo, bastaría recordar esta idea: "Por tanto, todo cuanto quieran que les hagan los demás, háganlo también ustedes a ellos: porque esta es la ley y los profetas". Basta fijarse en el prójimo y en uno mismo para actuar correctamente. Las relaciones entre los hombres deben estar construidas en la concordia y en el respeto como hermanos para que se haga efectiva la realidad de que somos hijos de un mismo Padre. Este es el mejor resumen: que la familia de los hijos de Dios, dividida por los legalismos crueles, por una falsa práctica de la piedad, por un absurdo amor al dinero, se reúna de nuevo con su Padre.
En los vv.13-14, Jesús usa una imagen muy curiosa. La de la puerta pequeña y el camino angosto que conducen a la vida y la puerta ancha y el camino espacioso que conducen a la perdición. Mateo contrapone el camino de la muerte y el de la vida. Por tanto, seguir a Jesús significa tomar una opción difícil, dura, como lo indican las imágenes: La salvación o la perdición. por tanto, es preciso elegir entre estos dos modos de vida que son antagónicos.
SERVICIO BIBLICO LATINOAMERICANO
3-8. CLARETIANOS 2002
Llevamos ya varios días leyendo el evangelio de Mateo. Los que estáis familiarizados con internet sabéis que en la red es fácil encontrar muchas ayudas para comprender mejor este escrito y la Biblia en general. Podemos, por ejemplo, acceder directamente al texto del capítulo de Mateo que hoy se nos propone y a las notas que lo explican. Esto es siempre una ayuda para una meditación bien fundamentada.
En el evangelio de hoy Jesús nos ofrece tres caminos para vivir de un modo nuevo. El primero suena un poco desconcertante: "No deis lo santo a los perros". Parece que, en el contexto de la iglesia primitiva, este dicho se refería a la conveniencia de no anunciar el secreto del Reino a aquellos que con toda seguridad lo van a rechazar o se van a mofar de él. En nuestro contexto actual, estas palabras de Jesús nos previenen contra la banalización de la experiencia cristiana. ¿No os parece que en ocasiones hablamos de Jesús y de su evangelio de cualquier manera, en cualquier contexto? Lo que de veras nos importa lo comunicamos sólo cuando se dan unas mínimas condiciones de respeto y de acogida.
El segundo camino se refiere al tipo de relaciones entre nosotros: "Tratad a los demás como queréis que ellos os traten". Es una manera ética de formular el primado del amor. No es la única ni quizá la más rica, pero, en términos humanos, resulta muy comprensible. Todos nosotros deseamos ser tratados bien. Queremos que se respeten nuestros derechos, nuestra fama. Queremos que se comprendan y perdonen nuestros errores. Queremos que se nos ofrezcan nuevas oportunidades. Sin embargo, cuando pensamos en los demás, no solemos aplicar estos principios. Nos cuesta meternos en su piel y sentir como ellos. Hagamos una prueba sencilla. Metámonos en la piel de las personas que nos resultan más odiosas y antipáticas. ¿Cómo nos gustaría ser tratados si nosotros fuésemos esas personas? Saquemos algunas consecuencias.
El tercer camino tiene un tono sapiencial: "Entrad
por la puerta estrecha". Creo que de estas palabras hemos hecho a menudo un uso
diabólico. La puerta estrecha no se refiere al hecho de que Dios reserve el
Reino para unos pocos privilegiados. El Dios de Jesús es inequívocamente el Dios
que quiere que "todos" los hombres "sean salvados" (¡atención a ese verbo en
pasiva!) y lleguen al conocimiento de la verdad. Contraponer puerta estrecha y
puerta ancha es un modo sapiencial de exponer dos formas de conducirse en la
vida: la de quienes buscan la voluntad de Dios y la de quienes se contentan con
realizar la suya propia. Pero esto no tiene nada que ver con un Dios tacaño,
raquítico, que regala su gracia a cuenta gotas y a regañadientes.
Gonzalo Fernández , cmf (gonzalo@claret.org)
3-9. 2001
COMENTARIO 1
v. 6: No deis lo sagrado a los perros ni les echéis vuestras perlas a los
cerdos, no sea que las pisoteen, y además se vuelvan y os destrocen.
Prudencia. No hay que comunicarlo todo a los hombres de mala voluntad. Aunque el
discípulo no excluya a nadie de su amor (5,38.43-48), no por eso ha de ser ciego
a la actitud de los demás. El perro y el cerdo eran animales impuros; podrían
representar a los que no son «limpios (puros) de corazón», es decir, a los que
por buscar su propio interés cometen la injusticia contra el prójimo. «Lo
santo» es lo que pertenece a Dios; «vuestras perlas» designa la misma realidad
como patrimonio de los discípulos y destacando su inmenso valor. El mensaje,
propuesto a los que por su modo de proceder son enemigos declarados de él, puede
provocar reacciones violentas.
v. 12: En resumen: Todo lo que querríais que hicieran los demás por vosotros,
hacedlo vosotros por ellos, porque eso significan la Ley y los Profetas.
La Ley y los Profetas (= el AT), considerados antes como profecía del reinado de
Dios (5,17), son presentados ahora como código de moralidad. Jesús resume toda
la enseñanza moral de esos escritos en el amor que busca el interés del prójimo
como el propio. El amor al prójimo requiere iniciativa más allá de la
casuística. El principio no puede considerarse exclusivo de la cultura judía;
representa una norma de moralidad universal. Jesús no viene a fundar una nueva
doctrina moral, sino a infundir el Espíritu (3,11); éste hará que el hombre
llegue a una entrega tan total como la suya.
La Ley y los Profetas eran profecía del reinado de Dios que va a ser realidad
por la obra de Jesús y los suyos (5,17s; cf. 11,13). De ellos se deduce también
la norma de moralidad que ha de regir en la nueva sociedad humana (el reinado de
Dios) y cuya práctica hará posible Jesús comunicando su Espíritu.
vv. 13-14: Entrad por la puerta angosta; porque ancha es la puerta y amplia la
calle que llevan a la perdición, y muchos entran por ellas. 14¡Qué angosta es
la puerta y qué estrecho el callejón que llevan a la vida! Y pocos dan con
ellos.
. Expone Jesús la necesidad de la decisión personal para entrar en el reino (=
la vida). No hay que dejarse arrastrar por lo que todos hacen; hay que salirse
de la corriente para atinar con la vida. No es difícil entrar por la puerta
angosta; sólo que la mayoría de los hombres, deslumbrados por lo más aparente,
ni se da cuenta de que existe.
COMENTARIO 2
"No den lo santo a los perros, ni le echen sus perlas a los cerdos", tiene
muchas dificultades para su interpretación. No es claro lo que se oculta detrás
de la imagen. Sea cual fuere la intención original de la sentencia, en Mateo se
refiere con toda probabilidad a la proclamación y la enseñanza del Evangelio. En
esta hipótesis, los perros y los cerdos difícilmente podrían ser otros que
quienes en Mateo se muestran menos acogedores para con la Buena Noticia: los
escribas y los fariseos. En esta línea podríamos decir que las palabras de Jesús
se convierten para los futuros discípulos en una advertencia, a fin de evitar
que, entusiasmados y con ganas de que Jesús termine de proclamar y enseñar el
Evangelio, se apresuren a anunciar su mensaje a todo el mundo,
indiscriminadamente. O que una vez formada la comunidad cristiana, puedan
sentirse inclinados a admitir dentro de ella a cualquier persona. Las palabras
son duras, pero suponen una llamada de atención.
El v. 12 nos presenta otra sentencia como resumen del sermón de la montaña y
"regla de oro" para el cristiano. Después de tantos temas que Jesús nos presenta
en su enseñanza, sólo bastaría recordar esta idea: "Por tanto, todo cuanto
quieran que los otros les hagan, háganlo también ustedes a ellos: porque esta es
la ley y los profetas". Basta fijarse en el prójimo y en uno mismo para actuar
correctamente. Las relaciones entre los hombres deben estar construidas en la
concordia y en el respeto como hermanos para que se haga efectiva la realidad de
que somos hijos de un mismo Padre. Este es el mejor resumen: que la familia de
los hijos de Dios, dividida por los legalismos crueles, por una falsa práctica
de la piedad, por un absurdo amor al dinero, se reúna de nuevo con su Padre.
1. J. Mateos-F. Camacho, El evangelio de Mateo. Lectura comentada, Ediciones Cristiandad, Madrid
2. Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica)
3-10. 2002
La liturgia une dos pasajes separados en el
Evangelio. El v. 6, de difícil comprensión y que se presenta un poco al margen
de su contexto y los vv. 12-14 que ofrecen sucesivamente la llamada “regla de
oro” y luego la enseñanza sobre los dos tipos de puertas y los dos tipos de
caminos.
Mt 7, 6 consigna la irracionalidad de dos acciones que , por ello, se prohíbe
realizar: dar las cosas santas a los perros y arrojar las perlas delante de los
cerdos. En ambos casos nos encontramos con dificultades en la compresión de las
afirmaciones: en ambos casos no se encuentra una justificación plausible sea
para la reacción agresiva en el caso de los animales, mencionados en primer
término, cuanto en la naturaleza de la segunda acción. Se ha propuesto el
recurso a un original arameo en que en vez de cosa santa habría que leer “aro”,
“pendiente”, y traducir “dar” y “arrojar”, respectivamente por “colgar” y
“adornar” o “delante de” por “nariz”. La imagen indicaría, entonces, no colgar
en el cuello de los canes ni en la nariz de los cerdos ya que esta acción puede
provocar la reacción agresiva de unos y otros. En todo caso, la expresión debe
entenderse como una enseñanza de moderación y discreción en la presentación del
mensaje evangélico.
Mt 7, 12-14. por el contrario está constituido por sentencias con un sentido
claramente comprensible. El v.12 se dirige a reglamentar las relaciones
interpersonales a por medio de la “regla de oro”. El comportamiento hacia los
otros debe ser el que deseamos que ellos tengan respecto a nosotros. Este
comportamiento debe ser comprendido como la síntesis de todo el sermón de la
montaña, en cuanto compendia toda la ley y los profetas. El amor a sí mismo no
es el principio al que se debe subordinar toda acción frente a los demás sino la
medida que debe alcanzar. Se trata del mismo principio que en otros lugares del
Evangelio es formulado como “Amarás al prójimo como a ti mismo”(cf 19, 19; 22,
39). Por consiguiente se exhorta a construir la propia vida desde el principio
de la colaboración con los demás y, para ello, se exige un compromiso social y
comunitario ilimitado.
La enseñanza de las dos puertas y los dos caminos (vv. 13-14), que sigue a
continuación, es una urgente advertencia en orden a la aceptación del mensaje de
Jesús y sus consecuencias. La reacción no puede consistir en una aceptación
teórica ni puede agotarse con un entusiasmo inicial. Exige una práctica
coherente que entraña dificultades significadas por la afirmación referidas a
los calificativos que reciben la puerta y el camino: “estrecha” y “angosta”. El
tono perentorio de la exhortación refleja la situación de crisis de una
comunidad seducida por la vida cómoda y los placeres. La adecuación al entorno
era un riesgo real de la comunidad significado por “la anchura de la puerta” y
“la amplitud del camino”. Frente a ese riesgo se recuerda que no es posible
“adecuarse a la figura de este mundo que pasa” si se quiere mantener la
fidelidad al mensaje evangélico.
1. J. Mateos-F. Camacho, El evangelio de Mateo. Lectura comentada, Ediciones Cristiandad, Madrid
2. Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica)
3-11. Martes 24 de junio de 2003
Juan Bautista
Gn 13,2.5-18: Abram y Lot
Salmo: 14
Mt 7, 6.12-14 :No den lo sagrado a los perros...
Si el discípulo de Jesús no debe juzgar-condenar y, por tanto, debe tratar de comprender a todos, no por ello tiene que sincerarse con todos. Jesús recomienda no dar lo sagrado a los perros, ni las perlas a los cerdos. Perros callejeros –tan frecuentes en la sociedad antigua- y cerdos -animales impuros para los judíos- son símbolo de la gente que tiene mala voluntad y, por tanto, incapacitada para entender, porque no quiere. El cristiano debe proponer el evangelio –lo sagrado, las perlas- a quienes no se declaran enemigos de él. Jesús tiene los pies bien puestos en la realidad. Los seguidores de Jesús deben estar abiertos a todos –ser limpios de corazón- pero, al mismo tiempo, deberán ser prudentes como serpientes para no derrochar fuerzas ni hacer vanos esfuerzos que se les pueden volver en contra. Para la relación con los demás Jesús propone una norma sagrada: hacer con los otros lo que nos gustaría que hiciesen con nosotros; en esto consiste, según Jesús, todo el Antiguo Testamento (La Ley y los Profetas); tanto mandamiento antiguo ha quedado reducido a uno: amar al prójimo como a uno mismo; si bien Jesús corregirá este principio y lo cambiará por la recomendación de la última cena: “amaos como yo os he amado”; si es preciso, hasta dar la vida. Exigente camino que muchos no están dispuestos a andar. Sendero digno de poco crédito para aquellos habitantes de nuestro planeta que han puesto el yo delante del tú hasta el punto de olvidarse del otro. El cristiano debe luchar contra corriente hasta dar con este callejón que da a la vida y a la felicidad plena. Sólo buscando y entregándonos al otro, nos encontramos a nosotros mismos y a Dios, y hallamos la felicidad también en esta vida. Entrar por esta puerta angosta no es difícil, pero la mayoría de la gente, deslumbrada por las apariencias y por los cantos de sirena del egoísmo, ni se da cuenta de que existe otro modo de ser y de relacionarse que hace al ser humano profundamente humano y, por ello, hijo de un Dios que es sólo -y por esencia- puro amor.
SERVICIO BÍBLICO LATINOAMERICANO