Mercaba, diócesis de Cartagena-Murcia PADRES DE LA IGLESIA

 

PADRES DE LA IGLESIA
DicEc
 

El término «padres» se usó al principio para referirse a los obispos, a causa del aspecto paterno de su ministerio pastoral. Luego se aplicó a los obispos reunidos en concilio, ya que estos establecían la norma de la fe y adoptaban decisiones para la vida de la Iglesia. Más tarde adquirió el sentido que tiene en la actualidad: escritores de la antigüedad de indiscutida ortodoxia, santidad y comunión con la Iglesia. Los que no cumplen alguna de estas tres últimas condiciones son conocidos, ya desde tiempos de Jerónimo, como «escritores eclesiásticos»; por ejemplo, Tertuliano u Orígenes.

Hay cierta elasticidad a la hora de identificar a los padres. A diferencia del de «>doctor de la Iglesia», es este un título popular, no conferido formalmente por la autoridad de la Iglesia. En sentido estricto, suele considerarse que los padres acaban con >Gregorio I Magno (+ 604) o Isidoro (+ 636) en Occidente, y con Juan Damasceno (+ 749 ca.) en Oriente. A veces a >Beda el Venerable (+ 735), e incluso a >Bernardo de Claraval (+ 1153), se les da el título de padres.

Las grandes colecciones de J. P. Migne se extienden todavía más: los 221 volúmenes de la Patrologia latina (generalmente abreviada PL) llegan hasta los tiempos de >Inocencio III (+ 1216); y los 162 volúmenes de la Patrologia graeca (generalmente abreviada PG) llegan nada menos que hasta el concilio de > Florencia (1439). La extraordinaria laboriosidad del abate Migne ha hecho que todos los teólogos estén en deuda con él; aunque de muchos de los textos hay en la actualidad ediciones más críticas, la extensión de PL y PG no ha sido superada todavía. Al estarse editando en la actualidad PL en base de datos, su valor se hace aún mayor. Son dignas de mención también las colecciones de textos patrísticos en siríaco, armenio y otras lenguas.

El estudio de los padres ha pasado por varios momentos culminantes. En el período escolástico los padres eran considerados «autoridades», que podían aducirse como argumentos de peso en el debate teológico. Por entonces los padres griegos estaban siendo traducidos al latín. En la Edad media había muchos Florilegia patrum, o colecciones de textos de los padres. A partir del Renacimiento empezaron a hacerse estudios textuales y aparecieron textos más críticos. El siglo XIX fue testigo de un nuevo renacer de la patrística, siguiendo los pasos de teólogos como J. A. >Móhler, M. J. >Scheeben y J. H. >Newman. A medida que los textos se hacían más accesibles, la teología se beneficiaba cada vez más de ellos. Hacia la década de 1950 hubo en los círculos magisteriales cierto malestar en relación con la patrística: cada vez se hacía más claro que no siempre se podía echar mano de los padres para apoyar la teología de los manuales e incluso ciertas afirmaciones del >magisterio. En la época del Vaticano II había una teología patrística bien desarrollada y un conocimiento adecuado de las fuentes para ponerlos al servicio del concilio.

El importante documento de 1989 Instrucción sobre los padres, de la Congregación para la Educación cristiana, reitera la distinción entre patrología (el estudio histórico y literario de los padres), término acuñado por el luterano J. Gerhard en 1653, y patrística (el estudio de su pensamiento teológico). Subraya además el perdurable papel de los padres en la teología y en la educación teológica, punto este subrayado en varias ocasiones por el Vaticano II (DV 23; OT 16) y por documentos posteriores.

Los padres de la Iglesia son un locos theologicus (>Fuentes de la teología). Su unánime consenso en materia de doctrina o exégesis es considerado por los teólogos como fuente de certeza; en la práctica, sin embargo, tal unanimidad sería difícil de establecer en puntos concretos. En algunos momentos se sostuvo que, en un sentido amplio y general, los padres habían sido inspirados.

El mundo de habla española está moderadamente bien abastecido de colecciones de traducciones de los padres. Colecciones de textos patrísticos sobre ternas específicos pueden encontrarse en numerosas lenguas. Manuales de patrística y patrología aparecen continuamente en las principales lenguas. Son especialmente importantes el de J. Quasten, el más reciente de H. R. Drobner y el Diccionario patrístico y de la Antigüedad cristiana italiano, traducido al castellano. Por otro lado, todos los diccionarios y enciclopedias de teología dedican a los padres importantes artículos.

La presente obra recoge artículos dedicados principalmente a la eclesiología de algunos de los padres y escritores eclesiásticos más importantes: >Ambrosio, >Agustín de Nipona, >Basilio Magno, >Beda el Venerable, >Bernardo de Claraval, >Clemente Romano, >Pseudoclemente, >Cipriano, >Didaché, >Pseudodionisio Areopagita, >Gregorio I Magno, Pseudo-Hipólito (>Tradición Apostólica), > Hilario de Poitiers, Pastor de >Hermas, >Ignacio de Antioquía, >Ireneo de Lyon, >León I Magno, > Máximo el Confesor, >Orígenes, >Policarpo de Esmirna y >Tertuliano.

EL TESORO DE LOS PADRES