Mercaba, diócesis de Cartagena-Murcia INICIACION

 

INICIACIÓN
DicEc
 

En la renovación litúrgica posconciliar, el Ritual de la iniciación cristiana de adultos (RICA, 1972) señala que el rito de iniciación de adultos incluye no sólo la celebración de los sacramentos del >bautismo, la >confirmación y la >eucaristía, sino también todos los ritos pertenecientes al catecumenado. «La iniciación de los catecúmenos se hace gradualmente, en conexión con la comunidad de los fieles (...); se acomoda al camino espiritual de los adultos, que es muy variado según la gracia multiforme de Dios». El proceso de iniciación puede durar años, culminando en la recepción conjunta de los tres sacramentos: el bautismo, la confirmación y la eucaristía —todos ellos administrados por un sacerdote, si no hay un obispo presente—. Los tres son necesarios para la plena iniciación (CIC 842 § 2). Pueden considerarse en la iniciación varias dimensiones: la iniciación en Cristo, la iniciación en la vida del Espíritu y la iniciación en la Iglesia.

La iniciación de los niños varía de Oriente al Occidente latino. En Oriente los tres sacramentos se administran juntos en la infancia. En el Occidente latino el bautismo se recibe en la infancia (CIC 867), aplazándose la confirmación y la recepción de la eucaristía hasta que el niño ha alcanzado el uso de razón, o más tarde. Aunque por razones pastorales la conferencia episcopal puede permitir que la confirmación se administre después de la primera comunión, por ejemplo a los 12 años o más tarde, hay una preferencia clara en los libros litúrgicos y en el derecho (CIC 891) hacia el orden tradicional de bautismo, confirmación y eucaristía.

Una cuestión teológica difícil se plantea en torno a la relación de la iniciación con la Iglesia. La iniciación propiamente es en la Iglesia católica. En el caso de un adulto bautizado en una Iglesia o comunión eclesial que no tiene la plenitud de la fe, la iniciación no conduce a la incorporación plena a la Iglesia católica. Un niño llegará más tarde, en la edad madura, a una profesión de fe plena o defectuosa. Esta profesión de fe determinará el grado de incorporación a la Iglesia: plena, si la comunión en la fe, los sacramentos y la disciplina eclesiástica es completamente católica; parcial, si falta alguno de estos elementos.

En cierto sentido se puede decir que la iniciación dura toda la vida, en el sentido de que el crecimiento en la apropiación y vivencia de los sacramentos de iniciación puede ser indefinido. En la >Tradición apostólica leemos que después de recibir la eucaristía, los recién iniciados «han de esforzarse en realizar buenas obras, en agradar a Dios, en comportarse bien, en mantener el celo por su Iglesia (vacans ecclesiae), haciendo lo que han aprendido y progresando en la piedad (in pietate, 21/23,12)». Es claro que la iniciación es el comienzo de un viaje que dura toda la vida. La eucaristía es tanto sacramento de iniciación como viático, preparación final para la muerte. [La CEE ha publicado en 1998 una aplicación para la Iglesia en España de este documento y del Directorio General de Catequesis de 1997 titulado La iniciación cristiana (Madrid 1998)].