Mercaba, diócesis de Cartagena-Murcia CALVINO, Juan


CALVINO, Juan
(1509-1564)
DicEc
 

Juan Calvino nació en Noyon (Picardía) en 1509 1. Desde joven quiso seguir la carrera eclesiástica, pero una experiencia religiosa en 1533 lo convenció de que su misión consistía en restaurar la Iglesia en su pureza original. Durante su primera estancia en Ginebra (1536-1538) se reveló como un reformador religioso rigorista, pero la oposición a sus normas disciplinares y su enfrentamiento con las autoridades eclesiásticas de Berna lo obligaron a marcharse de Ginebra. Volvió en 1541, instauró una especie de Estado teocrático en la línea del Antiguo Testamento, con una moralidad muy estricta, y se convirtió en juez único de lo que era el cristianismo genuino.

La obra de Calvino fue inmensa2. Tenía una cultura muy vasta; en su pensamiento pueden detectarse algunas influencias importantes: occamismo, movimientos místicos medievales, humanismo cristiano y, por supuesto, Agustín; fue además un hábil exegeta.

Su doctrina sobre la Iglesia se encuentra dispersa en sus obras3, y especialmente en sus comentarios escriturísticos; hay además un tratamiento más sistemático en sus múltiples veces revisada Institución de la religión cristiana4. Su doctrina de la trascendencia divina influyó poderosamente en su actitud ante la Escritura. Insistió vigorosamente en el papel de los >laicos. Su identificación de la Iglesia es la típica de la Reforma: «Allí donde veamos que la palabra de Dios se predica y escucha en su pureza, y que los sacramentos se administran de acuerdo con la institución de Cristo, en ese lugar, sin lugar a dudas, está la Iglesia de Cristo (...), porque estas cosas ciertamente no dejan de dar fruto»5.

La Iglesia, a la que él llama « >madre»6, «subsiste por la elección de Dios, y no puede vacilar ni hundirse, como tampoco puede la providencia eterna»7. Aunque es consciente de los fallos y faltas que hay en la Iglesia, afirma: «Sólo en la Iglesia se conserva incorrupta la doctrina en la que la piedad se afianza y se mantiene el uso de los sacramentos ordenados por el Señor»8. Dentro de la Iglesia visible hay quienes sólo son cristianos de nombre. La Iglesia de los elegidos es invisible para nosotros, sólo es visible a los ojos de Dios; entre tanto tenemos que mantener la comunión con la Iglesia visible9.

Adopta buena parte del simbolismo del Nuevo Testamento, especialmente la privilegiada imagen del cuerpo de Cristo. Deriva del Nuevo Testamento una estructura ministerial, y observa: «Hoy sigue siendo voluntad (de Dios) enseñarnos a través de medios humanos». Da mucho valor al ministerio de la palabra y del sacramento, indicando claramente algún tipo de mediación a través de ellos10. «Vemos cómo Dios, que podría en un momento perfeccionar a los suyos, desea sin embargo que vayan madurando en humanidad únicamente a través de la educación de la Iglesia»11.

Tuvo un sentido muy marcado de la necesidad de la disciplina en la Iglesia, no tanto, evidentemente, para combatir las herejías, cuanto más bien para corregir las faltas morales12. En su Institución refuta pormenorizadamente los errores que percibe en la Iglesia romana13, una larga sección que sigue constituyendo un desafío a la Iglesia para que encarne los valores del evangelio en todos los aspectos de la vida. Aparte de su eclesiología, quizá la lección que Calvino puede seguir dando en la actualidad es sobre todo la de la trascendencia de Dios. Una época a la que le gusta tan poco hablar del pecado quizá necesite oír hablar más de la santidad de Dios y de su incomparable majestad.

NOTAS:
-1 E. ISERLOH, Juan Calvino, personalidad y obra, en H. JEDIN (dir.), Manual de historia de la Iglesia V, Herder, Barcelona 1986, 502-537; L. DUCH, Juan Calvino (1509-1564), en E. VILANOVA, Historia de la teología cristiana II, Herder, Barcelona 1989, 354-365; G. ZAGHENI, Juan Calvino. Formación, estudios y compromiso con la Reforma, en La Edad moderna. Curso de historia de la Iglesia III, San Pablo, Madrid 1997, 126-128; A. E. McGRATH, A Life of John Calvin: A Study in the Shaping of.Western Culture, Oxford 1990; T. H. L. PARKER, John Calvin, Lyon 1988 (Londres 1975).
-2 Corpus Reformatorum,
vols. 29-77, Braunschweig 1863-1903; ediciones en castellano de sus obras: El libro de oro de la verdadera vida cristiana, Clie, Terrasa 1991; Sumario de la institución de la religión cristiana, Clie, Terrasa 1991; Institució de la Religió, Vosgos, Barcelona 1982; Respuesta al cardenal Sadoleto, Asociación Cultural de Estudios de Liturgia Reformada, Barcelona 1977; Juan Calvino. Profeta con-temporáneo. Antología ordenada por temas, Clie, Terrasa 1974; bibliografía anual en CalvinTJ.
—3 A. ANTÓN, Nuevos aspectos de la imagen de la Iglesia en Juan Calvino, en El misterio de la Iglesia 1, BAC, Madrid 1986, 648-708 (con amplia bibliografía); L. DUCH, Juan Calvino y el calvinismo (la Iglesia), en E. VILANOVA, Historia de la teología cristiana, o.c., 389-393; G. ZAGHENI, Características de la teología de Calvino, en La Edad moderna, o.c., San Pablo, Madrid 1997, 141-142; A. GANOCZY, L'Eglise, communauté ou institution: L'héritage ecclésiologique de Calvin, RTPh1I 22 (1977) 222-234; L. SCHUMMER, Pour redécouvrir l'Église selon Jean Calvin, RRéf 42/4 (1991) 23-28; T. GEORGE (ed.), John Calvin and the Church: A Prism of Reform, Westminster-Louisville 1990; B. C. MILNER, JR., Calvin's Doctrine of the Church, Leiden 1970.
—4 1538 ed.: Sumario de la institución de la religión cristiana, o.c.; en catalán: Institució de la Religió, o.c.
— 5 Institución
(1559) 4, 1, 9.
— 6 Ib, 4, 1, 1,4.
7
Ib,4, 1,3.
—8 Ib,4, 1, 12.
-9Ib, 4,1,7;cf4,1,2.
10Ib,4,1,2;4,3,1-14.
—11 Ib, 4, 1, 5; cf 4, 1, 5-6.
—12 R. WHITE, Oil and Vinegar: Calvin on Church Discipline, ScotJT 38 (1985) 25-40.
—13 Institución 4, 2-20.