SEGUNDA LECTURA
En el proyecto primitivo del Creador entraba Cristo como parte central. Él, valiéndose de su Iglesia, debería luchar porque en la historia humana se superaran los antagonismos de toda clase: los odios de las naciones, la lucha de las clases socio-económicas, las discriminaciones raciales y religiosas.
Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 12-20
Hermanos:
Damos
gracias a Dios Padre, que nos ha ha hecho capaces
de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.
Él
nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él
es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de Él fueron creadas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por Él y para Él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en Él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él
es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en Él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y
por Él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.
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