EVANGELIO
El Reino de Dios, proclamado por Cristo, no es de este «mundo» o sea no está regido por las leyes de nuestro pobre mundo empecatado: «la ambición humana, la codicia de los ojos y la arrogancia del dinero» (1 Jn 2,16). Por eso, la Iglesia no debe jamás aliarse ni identificarse con ningún poder de este mundo, ni, mucho menos, ofrecerse como alternativa ideal del poder civil.
Celebrar la fiesta de Cristo Rey es reconocer a Jesucristo como testigo de la verdad, como libertador de toda esclavitud, como Señor del mundo y de los hombres.
Lectura del santo Evangelio según San Juan 18,33-37.
En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús:
-¿Eres tú el rey de los judíos?
Jesús le contestó:
-¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?
Pilato replicó:
-¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí: ¿Qué has hecho?
Jesús le contestó:
-Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.
Pilato le dijo:
-Conque, ¿tú eres rey?
Jesús le contestó:
-Tú lo dices: Soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.
![]()