PRIMERA LECTURA
En la literatura apocalíptica la imagen del mesías, mediador de salvación, se desprende de las realidades históricas (rey, sacerdote, profeta) y se proclama de origen celeste. En su apariencia humana, es una revelación del poder salvador de Dios. Por el "hijo del hombre" se anuncia el reino de Dios, que llena el espacio y el tiempo de la historia y los rebasa. Esa visión del final ilumina el presente de los humildes que esperan.
Lectura del Profeta Daniel 7,13-14.
Yo vi, en una visión nocturna, venir una especie de hombre entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el Anciano venerable y llegó hasta su presencia.
A él se le dio poder, honor y reino. Y todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieron.
Su poder es eterno, no cesará. Su reino no acabará.
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