SEGUNDA LECTURA
El sacerdocio ministerial, ejercido por los hombres en el seno de la Iglesia, no es más que una participación colectiva del único sacerdocio de Cristo. Por eso, el sacerdocio es ministerial, al servicio de la comunidad, de la que, en cierto sentido, también depende.
Lectura de la carta a los Hebreos 10,11-14. 18.
Hermanos: Cualquier otro sacerdote ejerce su ministerio diariamente ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados.
Pero Cristo ofreció por los pecados, para siempre jamás, un solo sacrificio; está sentado a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies.
Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados.
Donde hay perdón, no hay ofrenda por los pecados.
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