EVANGELIO

La evangelización de los ricos será realmente efectiva, cuando los ricos dejen de serlo como consecuencia de la evangelización. Una proclamación neutral del Evangelio, que deje las cosas como estaban, es una falsificación sacrílega de la Buena Noticia liberadora.

Los pobres con disponibilidad, los arrepentidos por amor y los que sufren por causa de la justicia son los primeros en el reino de Dios. Hospedar a Cristo exige conversión, magnanimidad y fe personal. En la eucaristía somos huéspedes y hospedamos al Señor.


Lectura del santo Evangelio según San Lucas 19,1-10.

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.

Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.

Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:

-Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.

El bajó en seguida, y lo recibió muy contento.

Al ver esto, todos murmuraban diciendo:

-Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.

Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor:

-Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.

Jesús le contestó:

-Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.